martes, 15 de septiembre de 2009

RdM – La Banda: ¿Jugar bien? Ganar.

Un sol radiante se erigió por sobre las cabezas de todos los presentes en Puerto Madero en este caluroso mediodía de septiembre en el cual Resto del Mundo debía demostrar que el mal trago sufrido una vez más frente a OSDE en la última fecha era cosa del pasado, y que se encontraba dispuesto a salir adelante y hacer notar que estaba más vivo que nunca. Ante tamaña responsabilidad, el equipo se hizo presente desde temprano para ultimar detalles, y no menos podía esperarse de la hinchada: por la mañana se provocaron incidentes entre la policía y los enardecidos simpatizantes, que se aproximaron en masa a las boleterías para apoyar a Resto del Mundo en este duro encuentro. De este modo, la platea femenina, y la popular de los machotes, estuvieron repletas, como en sus mejores tardes, y el color y el aliento se hicieron sentir en todo momento.
Pero vamos a lo importante, que es lo que ocurrió en el verde césped. A la ya permanente y definitiva ausencia para este 2009 del Amigo de los Niños Francisco Barone, se le vienen sumando las bajas por diversas dolencias del Licenciado Yu, quien hasta aquí no vio acción (y tampoco se lo vio merodeando el campo de deportes un domingo), de la Tanqueta Muschitiello, y una incipiente molestia en un tobillo del artillero obeso, Ezequiel. Ante esta considerable merma en la disponibilidad de sus players, el cuerpo técnico debió meter mano, solucionar un par de cuestiones logísticas (gracias Fran por tu aporte a la causa) y solicitar una vez más los servicios de Santi Avalle para completar su formación titular. En consecuencia, el equipo salió al campo de juego con Alca en la valla. Línea de tres con Mula, Chulo Peralt y Santi. Mediocampo compuesto por Boto, Manuel como volante central y quien les habla, Pablo B. por la izquierda. En el ataque, la dupla que se repitió en los 5 partidos hasta aquí disputados. El Cabe Cabezón, y Pablo Esteban Haedo.
De entrada, la premisa fue intentar acompañar más a los delanteros en posición de ataque, ya que venía ocurriendo en los partidos previos que el equipo carecía de peso ofensivo, y por lo tanto le estaba costando mucho llegar al gol. Dicha función recaía sobre mi persona, quien debía desdoblarse para cubrir la banda izquierda, y a la vez en ciertos momentos una posición de tercer delantero, a la vez que obligaba a redoblar esfuerzos tanto a Manu como a Boto y a Santi para tapar los huecos que dejaba mi subida.
Comenzó el fútbol en la cancha 2, y de entrada Resto dominó. Mostrando mejores armas que su rival, el equipo albinegro demostró de entrada que iba a ser el que propondría para llevarse los 3 puntos en disputa. El conjunto tricolor apostaba a no desarmar sus dos líneas, a mantener el orden y a intentar salir con rapidez y precisión en contragolpe, y así encontrar mal parada a la defensa de RdM, cosa que pudo haber ocurrido en una primera llamada de atención para nuestro equipo, cuando un delantero rival corrió bastante solo pero finalmente se diluyó y pudo ser neutralizado por la marca. Resto salía desde el fondo con mucha prolijidad y paciencia, algo poco frecuente, pero a la vez se le complicaba para hacer circular la pelota más allá de la mitad de la cancha. Los volantes estaban marcados, por lo cual luego de algunos toques en la salida, se optaba por buscar directamente a los delanteros (en especial a Pablo, recostado sobre la banda izquierda). Esto obligó a que Manu bajara a buscarla bastante atrás, cosa que se ve que a Mula no le agradó, ya que a pesar de tenerlo al lado, lo ignoró por completo para hacer su gracia: avanzar un par de metros y meter un pelotazo. Bien igual. En medio de esto, un par de aproximaciones, un tiro muy exigido de Pablo que se perdió lejos, y la única jugada clara de Resto en la primera etapa: salida por la izquierda con Santi, que juega la pelota por la banda para Pablo. Éste juega de espaldas y de primera hacia el medio, para el pique de este humilde servidor, que recibe de frente, elude bien a su marca, y cuando estaba por ingresar al área, define con cara interna por bajo, buscando el palo más alejado del portero. Claro que fue tan alejado que se perdió metro y medio afuera. Al terminar el partido, reflexionaría que visto y considerando lo pastel que era el arquero rival, en lugar de buscar la sutileza, debía haber ajusticiado con violencia, y posiblemente se habría abierto el marcador, pero ya era tarde para lamentos. El primer tiempo sólo tuvo tiempo para algunas escaramuzas que escaparon a mi comprensión, un par de tiros libres que mejor ni recordar, y se perdió con la pizarra en blanco, y cierta preocupación en los muchachos de Resto, que si bien había sido mejor que su rival, no estaba encontrando su juego ni la forma de generar riesgo en el arco contrario.
El sector izquierdo era la zona elegida por el equipo para atacar, pero a la vez un conflicto en la medida en que el mediocampo se despoblaba, y Manu debía combatir muy solo en la zona para recuperar el balón. Con los mismos 9 players (no había suplentes tampoco, seamos buenos), se dio inició a los últimos 20 minutos de juego. Acá, se vio lo peor de Resto en el partido. Pocas ideas, imprecisiones y escaso control de pelota, nivelaron las acciones del encuentro. Si bien La Banda nunca se propuso atacar con gente, el partido ahora era parejo y Resto no tenía idea de cómo podía llegar a hacer un gol. Sólo dos corners desde la izquierda sacudieron la abulia: el primero, pasado, fue conectado por Peralt entrando por el segundo palo, pero sin mucha potencia, quedó servido para la contención del arquero. El segundo sí, peligrosísimo. Centro cerrado a media altura, el balón inexplicablemente cruzó toda el área, y fue nuevamente Peralt quien entrando por el segundo palo, con el olfato típico de un goleador de raza, estiró su larguísima humanidad para llegar a impactar el balón con la pierna derecha, y hacernos creer a todos (o al menos a mí, que desde mi perspectiva del corner sólo podía ver si se inflaba o no la red) que se abría el marcador. Pero no, la pelota se perdió a escasos centímetros del palo izquierdo del arquero, y el partido seguía en cero. Los últimos 10 minutos de Resto fueron pura voluntad y nerviosismo. Mientras veíamos como el partido se nos escurría entre los dedos, sumergidos en la impotencia de no poder generar chances ni arrinconar a un rival decididamente inferior, se intentaba por toda vía llegar al gol del triunfo. La figura de Manu se agigantó en el mediocampo, capturando como un pulpo toda pelota perdida en el mediosector, y distribuyendo con la fineza y el criterio que siempre lo distinguieron. La derecha había comenzado a ser salida, como no lo fue en el primer tiempo, y pese a algunas imprecisiones entre Mula y Boto, se veía que por ese costado podría encontrarse algo, aunque claro, ya a esta altura, faltando menos de 5 minutos, parecía casi como intentar sacar agua de las piedras.
Pero pudo ser peor: La Banda se estaba guardando su situación más clara para este momento del partido, cuando logró poner mano a mano con Alca a un delantero que entraba desde la izquierda. Afortunadamente, el muchacho remató muy suave y muy desviado, o sea, pésimo, y todos así pudimos largar el aliento contenido. Musgo avisó que quedaban dos minutos, y sólo ahondó la frustración general. Pero había que seguir buscando hasta el pitazo final. Y fue entonces que, tal vez por obra de Dios, que nos quiere por condenar todos el aborto y la homosexualidad, por propia capacidad, que aaaalgo con la pelota sabemos, o por capricho del destino, que no concebía un torneo en el campo que a la 6ta fecha Resto ya no peleara, la pelota salió desde la defensa por la derecha, Boto la jugó por la banda para el Cabe, quien se escapó de su marca y cruzó el centro para Pablo. El 14 recibe la pelota picando, de espaldas, se acomoda para dejarla correr y así con el cuerpo desplazar a su marca, y cuando le queda la pelota picando para la zurda, no duda y remata con potencia, para ver cómo las débiles manos del guardameta fueron estériles ante el tiro no tan cruzado y a media altura del goleador restista. La red se infló a un minuto del final, y las gargantas enrojecieron de locura, como hace largos meses no ocurría. Jugando un partido olvidable, sin encontrarle la vuelta nunca en el juego, Resto lo ganaba en el final de guapo, por jerarquía nomás, porque tiene jugadores que pueden hacer la diferencia. La Banda sacó del medio, hubo tiempo para un par de pelotas divididas, quilombo, fútbol feo, un tiro libre inventado en mitad de cancha, y nada más. Pitazo, festejo, y 3 puntos cruciales a la bolsa blanca y negra.
El equipo necesitaba ganar sí o sí para no bajarse de la pelea, y para sumar confianza luego de una flojísima producción en el partido anterior. Sin embargo, este triunfo deja muchas incógnitas. Preocupa la falta de gol, y más que en los primeros partidos, ya que en ese entonces se trataba de falta de efectividad para definir, mientras que ahora se evidencias problemas para llevar peligro al arco rival. El regreso de Musgo aportará mayor solidez y liderazgo en el fondo, y se espera una presencia efectiva en la red tanto de los volantes como del Cabe, quien hasta aquí ha completado buenos partidos pero sigue lejos del gol. El domingo deberá corregir todo esto y jugar los 40 minutos concentrado, para seguir en la pelea y ganar el partido que todos queremos ganar.

Uno x Uno

Alca (6): no tuvo trabajo, la verdad que no tuvo que atajar ninguna pelota en todo el partido.

Mula (6): seguro en la marca, sólo cometió algún foul innecesario, mientras que a veces que debería meter un leñazo, se excede en el fair play.

Peralt (6): otro que anduvo sin fallas en la marca, y con presencia en el área rival, pudo abrir el marcador en una jugada clarísima.

Santi (6,5): bien. Clausuró su sector, fue salida constante y pasó al ataque, a pesar de no recibir mucho la pelota en posición ofensiva.

Boto (5,5): dejó todo en la marca, tuvo un buen primer tiempo, y luego se diluyó un poco. Su deuda es aportar más a la ofensiva.

Manu (7): manejó los hilos, recuperó muchas pelotas y casi siempre la distribuyó con calidad y con mucho criterio. Champagne.

Bollo (6): Se plantó más adelante para acercar la pelota a los delanteros; en el primer tiempo armó la jugada de mayor peligro, pero nunca consiguió poner una asistencia. (gracias Mula)

Cabe (5,5): todavía no encuentra su posición ideal para ser peligroso. Pese a eso, juega de espaldas, pivotea bien, y tuvo responsabilidad en el agónico gol.

Pablo (6,5): el 14 estaba teniendo un partido feo. A veces muy parado, otras impreciso y falto de distancia. Pero claro, goles son amores, zurdazo sobre la hora y tuki*, a cobrar.

IP (Injured players): Musgo vivió el partido a full, alentó en todo momento, protestó con el árbitro y celebró mucho el tanto del triunfo. Fran alternó entre el aguante de los trapos, y el frívolo glamour de la platea. Millo se ausentó, y Ferka prometió aparecer. Lo seguimos esperando.

Hinchada: como se dijo en la previa, muy numerosa. Muchas chicas, mucha gafa y colores combinados. JC, amnistiado tras un par de ausencias imperdonables, vivió el partido palmo a palmo con Musgo entre mate y cigarrillo al borde de la línea de cal, y alentó en todo momento. Gracias por su presencia!


* dedicado a vos, Fran.

lunes, 31 de agosto de 2009

Rdm 0 - OSDE 1: Para nosotros, es el PAMI.

Un marco espléndido, inédito para un 29 de agosto, circunstanciaba un encuentro a priori muy complejo contra un viejo conocido, OSDE. Un historial desfavorable in extremis justifica que su sistema de juego ha siempre resultado indescifrable para este buen equipo que es RdM. ¿Por qué? Si bien sostenido por un planteo conservador y contragolpeador, cuenta con jugadores de notable buen pie, que entienden mucho a la hora de tocar, pisar y distribuir.

La gran ausencia del team era el Mosquetero Muschitiello, valuarte y cancelador de la banda izquierda de la defensa. Más allá de eso, la formación ya comienza a salir de memoria: Alca en la valla; La Mula, Peralt y Santi, en la zaga; Bollo, Manu y Boto, en el centro del campo; Pablo y El Cabezón, en la temible delantera. En el banco, esperaba, deseoso de entrar e incansable en el aliento, este humilde servidor, acompañado por el Mosquetero embotado y el EX-hincha, que daba la casualidad que no tenía otra cosa que hacer y se dignó a aparecer.

Pitazo inicial, y se largaban 40 minutos del deporte más hermoso del mundo, pero en una versión no tan hermosa. Ya en un comienzo, el equipo rival se veía mejor parado y jugando prácticamente a voluntad, de la mano de la gran figura del partido, el 5 contrario. Resto se mostraba dubitativo, anonadado y con una inusitada falta de intensidad y actitud. Aún así, se las ingenió para hacer llegar el balón a la bestia que tiene como centroforward. Pablo, ese titán de electrizante gambeta e incontrolable potencia, tuvo dos chances muy claras, nacidas de su propia capacidad generadora de peligro, pero lamentablemente no pudo concretarlas.

Promediando la primera etapa, el desarrollo ya se volcaría decididamente en beneficio de OSDE, posicionándose en campo restista con un juego asociado muy criterioso y preciso. Luego de un lateral ejecutado por Peralt, conceptualmente erróneo, la pelota cae en el pie del peligroso 5 rival y avanza hacia la línea defensiva restista en pleno dominio del esférico. Cuando se le encima la marca, la entrega a Adán, quien vuelve a ganarse el paraíso al devolvérsela en una posición inmejorable para dar la puntada final. Así, pisando el borde del área, ese maldito 5 propina un cachetazo divino para colocar el balón en el palo más alejado del Alca, que nada pudo hacer ante tan magistral ejecución. Silencio sepulcral. Los minutos restantes seguirían de la misma manera, con un RdM apático, que no lograba reponerse del golpe. No hubo mucho más que resaltar.

En la charla del entretiempo, se pretendió hacer hincapié en la intensidad y la concentración, pero había que mejorar en todos los aspectos de juego. Como si hubiera hecho efecto realmente, se pudo empezar mucho mejor, coartando los circuitos de juego del equipo rival y con mayor rigor en la marca. No obstante, el arco rival nos estaba quedando demasiado lejos, imposibilitando traducir esta mejora en situaciones para conseguir el tan ansiado gol del empate. A los 13, el cuerpo técnico determina la entrada del cronista, en lugar de Boto, para buscar una mayor presencia ofensiva. Eze pasaría a acompañar a Pablo en la delantera, mientras que El Cabezón se ubicaría en posición de media punta, ayudando más a la generación de juego. De alguna forma, el objetivo daría sus frutos porque el equipo podría encontrar las chances más claras del encuentro. En primer lugar, luego de una corajeada de Pablo, al recuperar una pelota prácticamente perdida, Eze no logra acertar al arco mas sí a la 5ª luna de Saturno, con un remate estratosféricamente desviado. Dos minutos después, Bollo pisa los 3/4 con pelota dominada, vislumbra la entrada del Mago Manuel por el segundo palo y se la coloca en la testa de manera magistral. Con un toque que habla a las claras de su categoría, el mago asesta un cabezazo brillante en dirección al corazón del área, el cual inexplicablemente no pude ser conectado por Pablo. Así terminaría el partido, con RdM empujando y empujando, y quizás justificando un empate que no pudo ser.

RdM 0 – OSDE 1, e historia repetida. Hay mucho por replantearse. Más allá de un segundo tiempo aceptable, se jugó, por lejos, el peor partido del año y uno de los peores de la historia reciente. Lleno de desconcentración y desaciertos, constituye la primera derrota del año, pero en contrapartida, nos permite encender la señal de alerta. Quedan 8 partidos todavía, falta mucho y puede enderezarse el rumbo, pero NO de este modo. El equipo tiene nuevamente que sacar a relucir la garra, la intensidad y por sobre todo, el fútbol que lo ha caracterizado desde su gesta.

EM

Uno x Uno

Alca (5.50): Buen desempeño, sin mayores sobresaltos. Nada de responsabilidad en el gol.

La Mula (5.00): El mejor de la defensa, aunque eso no es decir mucho.

Peralt (4.00): Uno de sus peores partidos. Tuvo responsabilidad en el gol, al regalar un lateral a la figura del rival, y dejar su puesto descubierto. Mejoró en el 2º tiempo.

Santi (4.50): Muy flojo desempeño, sobre todo en el primer tiempo, de un tipo tradicionalmente rendidor. No acertó en los pases y estuvo impreciso.

Bollo (5.00): El capitán no pudo desplegar su juego, más allá de algunas pinceladas en el final del partido. Se lo vio falto de movilidad y de la intensidad característica.

Manu (5.50): Es la magia del equipo, con su pisada y visión de campo. Gran asistencia de cabeza a Pablo.

Boto (5.00): De timorato primer tiempo, fue clave en el segundo, con su fiereza y entrega. Gran murra para ganarse la tarjeta amarilla. Este cronista lo festeja a viva voz.

Cabe (4.50): No encontró su truco.

Pablo (4.50): El dominio del área, siempre temible. Sin embargo, tuvo 3 ocasiones claras y no pudo concretarlas.

Millo (4.50): En su pequeño rato en cancha, corrió y se esforzó. Tuvo una clara y la colgó. Una pena.

martes, 11 de agosto de 2009

Tabla de goleadores

Pablo 3
Millo 1
e/c 1

RdM – Chiribabuza: Arrancamos...

Luego de que las pandemias y el invierno nos hayan dado un respiro, la actividad deportiva que nos conmueve año tras año nos convocaba una vez más en las instalaciones de Costanera Sur. Y en este domingo 9 de agosto, el evento nos enfrentaba a un viejo conocido, hoy por hoy casi desconocido, a juzgar por la cantidad de ausencias y caras ignotas que presenta en su formación actual. Se trata de Chiribabuza, equipo que supiera darnos dolores de cabeza a montones en otras épocas de ex alumnos. Una pequeña perlita que refleja esto: fue el único equipo que en nuestra historia de ex alumnos nos marcó más de dos goles en un partido (1-3). Pero claro, como decía recién, el presente de este equipo azul y verde es muy distinto de aquél. Si hasta estuvieron hasta último momento con 6 jugadores en cancha, demorando el inicio del cotejo lo máximo que pudieron para completar la formación. Resto del Mundo, en cambio, mantiene con los años su coherencia, seriedad, su base de siempre, y podría decirse que pasa por su mejor momento, ya convertido en un equipo reconocido y respetado por todos en la máxima categoría. El equipo base volvería a repetirse en esta ocasión, aunque contando ahora con un refuerzo en sus filas: el regreso del Señor Ezequiel Moralejo después de un prolongado exilio por el Viejo Continente. El promedio kg/jugador albinegro subió considerablemente. En conclusión, Resto salió a la cancha con el siguiente noneto titular: Alca, quien volvió a calzarse los guantes después de una fecha de ausencia; Mula, Chulo Peralta, Musgo, la defensa que ya se repite de memoria después de dos años de compartir la zaga; Boto (feliz cumpleaños), Manu, Bollo; Cabe y Pablo con doble punta para doblegar a la defensa contraria. En el banco aguardaban entonces el ya mencionado Millo, y Coco que arribó sobre la hora del match.
El chileno Alexis Sanchez hizo sonar su silbato, Pablo tocó para el Cabe, y comenzó el futbol en la cancha 2. El partido arrancó medio jeropa. Quizás Resto supo de entrada que era más que su rival, quizás le costo entrar en ritmo después de tanta inactividad, o quizás fue una casualidad, pero los primeros minutos no mostraron gran fútbol ni muchas aproximaciones. La pelota estaba repartida entre propios y ajenos, y pasaba más tiempo perdida entre los jugadores de la cancha de al lado que en nuestros propios pieces. La banda izquierda, con el tándem formado por quien suscribe y Musgo, más el siempre sensible y delicado apoyo de la zurda de Manu, era la zona elegida en estos primeros minutos para atacar. Pablo estaba recostado por esa banda, siempre peligroso, y en una escalada del número 26, N.M.F. Muschitiello, se produce un gran quilombo en la puerta del área, el zaguero cae espectacularmente, la pelota le queda al Cabe en disputa con su marca, pero el juez detiene el juego para corroborar que Musgo no acabara de perder la vida en su caída. Musgo no tenía nada, claro. Pero el divino del árbitro, en vez de jugar el correspondiente y peligrosísimo bote a tierra, decidió entregarle la pelota mansita al payasesco guardameta rival. En conclusión, el partido siguió así, luchado, dividido, pero con el claro reflejo de que RdM contaba con más y mejores armas para dominar. Entonces ocurrió que alrededor de los 10 minutos de ese primer tiempo, con el rival volcado en ataque, Manuel saca un quirúrgico y precioso pase (porque decirle pelotazo sería una falta de respeto para con el muchacho del rodete) desde el centro del campo hacia la derecha, para el pique exacto de Pablo, que así empieza su carrera hacia el arco rival, en la lucha cuerpo a cuerpo con el defensor. Cuando esta persona que escribe le pedía desesperadamente que cambiara la pelota hacia el otro sector, donde yo gozaba de todas las libertades para rematar franco al gol, el 14 remata potente, casi con cara externa de su pie derecho, cruzado, abajo, inflando las redes y decretando el 1-0 para Resto del Mundo. Grito de gol, tranquilidad para el equipo por la ventaja conseguida, y desahogo para el goleador, que venía con la pólvora mojada, y así se sacaba la mufa de encima (el festejo vendría con dedicatoria incluida a Mula, quien en la previa se mofaba de la falta de eficacia en la red del punta). El partido ahora se abría un poco más para Resto. La defensa rival mostraba muchas grietas que nuestro equipo aprovechaba. El Cabe probó de afuera, el cronista lo hizo también un par de veces, una con buena dirección, otra muy desviada, y Pablo, tras recibir un pase muy llovido por la banda izquierda, remata de primera con su zurda, cruzando de más su remate por escasos centímetros. Pero no era todo dominio negro y blanco. Algunas desinteligencias en la salida desde el fondo envalentonaban al rival, cediéndole la pelota en nuestro terreno. La propia incapacidad del árbitro para cobrar bien una falta también colaboraba con esto. En una mini gresca poco esclarecida, Boto se gana una amarilla tras forcejear con un rival, aunque no pasó de ahí. En estos minutos, Chiribabuza coqueteó una vez con el empate: jugada por la izquierda de su ataque, pase al medio para un delantero que desde afuera del área remata cruzado. La pelota sale bien pegadita al palo derecho de Alca, que nada podía hacer. Primera llamada de atención para todo el equipo albinegro, que era superior al rival y debía retomar las riendas del partido. Igual, no hizo falta, ya que en la última jugada del primer tiempo, ellos mismos se encargaron de liquidar el pleito. El arquero (o un defensor, francamente no me acuerdo) hace una ridiculez sacando del arco. La defensa se transforma en espectadora de lujo, en el ABC de lo que NO hay que hacer si se busca ser un equipo sólido, cuando el balón le cae en la cabeza al 15 que juega de 5, a Manu, quien con gran panorama y mejor técnica, mete un frentazo perfecto para la aparición en solitario por la izquierda de Pablo, mano a mano con un arquero que estaba parado en cualquier lado. Con el primer palo a su merced, Pablo Esteban pasó por caja y cambió por gol esta jugada tan extraña. 2-0, partido liquidado, y todo Resto a las canillas para refrescarse un poco.
El equipo salió sin modificaciones a disputar el segundo tiempo, con la clara idea de manejar los hilos del partido, ahora que resultado y desarrollo le resultaban favorables. Y así lo hizo. Mayormente se jugó en campo rival, más allá de algunos toques interesantes del equipo contrario, que terminaban siendo frustrados tarde o temprano. El mediocampo actuó bastante bien como zona de contención, y la defensa fue un relojito suizo cada vez que tuvo que entrar en acción. Así, Resto dispuso de espacios y de tiempo como en pocas ocasiones, y por momentos jugó a voluntad. Antes de los 10 minutos, Resto gritaba otro gol. En realidad, gritar es una forma de decir, ya que creo que nadie emitió un sonido. Y para ser exactos, habría que decir “todo Resto menos Peralt”, que se enteró recién a la noche de la existencia de este gol, y por lo tanto que el partido terminó 4 a 0, y no 3-0 como él creía. Una más y van… La cosa es que un pase largo a espaldas de la descompensada defensa rival lo encuentra al Cabeza apareado con el último defensor. Cuando parece que el muchacho de las rastas va a ganar la posición e irse mano a mano con el arquero, el líbero alcanza a puntear el balón de manera desesperada, con tanta mala fortuna que la redonda describe una perfecta emboquillada que sorprende a un arquero que tal vez pudo hacer algo más. No le alcanzó con retroceder un par de pasos y tirar un manotazo: la pelota se le terminó colando por arriba, y fue el tercero de un RdM que ya se floreaba.
Antes de ser reemplazado, el Cabe tuvo una más. Con oficio, anticipa adentro del área y define con un toque desde un ángulo muy difícil. La pelota se escapa horizontal al arco, y el mamarracho de negro cobra saque de arco porque “salió y volvió a entrar”. En fin. Entonces ya iban 10 minutos del segundo tiempo, y se producía el tan ansiado regreso: volvía a las canchas el goleador histórico de Resto. El Bati de la selección. El Palermo de Boca. El Sanfilippo del cuervo. Sale el Cabe, de buena tarea, e ingresa Millo con la número 4 en la espalda. Entre tanto, hubo tiempo para que Peralt ganara muy bien de arriba en un tiro de esquina, para que un lindo contraataque derivara en Musgo en posición franca de remate, y para que tras un exceso de lirismo en la salida por la derecha, ellos tuvieran una chance clarísima de gol. Perdemos la pelota, un delantero tira el centro para que por el otro lado ingrese sin marca un jugador, que cabecea a contrapierna, y obliga a Alca, quien hasta aquí no había tocado la pelota con sus guantes, a realizar una formidable parada, haciendo gala de reflejos. La pelota queda muerta y es Mula quien en cuotas logra evitar sobre la línea la segura caída de la valla. Hubiera sido una pena que en este partido se ensuciara la inmaculada valla invicta del equipo en lo que va del torneo. A todo esto, Coco había ingresado al campo de juego por Peralt, y jugaba como marcador de punta izquierdo, corriéndose Musgo al centro de la defensa. Finalmente, el partido se estaba guardando una perlita más. Mula corta desde el fondo un avance rival, se adelanta unos metros y cambia de frente para este cronista, quien volcado a la izquierda y un poco delante de mitad de cancha, dispone de todo el tiempo del mundo para pensar. Acto seguido, un lindo pase –me permito decirlo- por encima de la cabeza de los defensas, le cae justo al pique de Millo, quien entrando al área por la derecha, define de volea con un toque de categoría, cruzado, al palo más alejado. Lindo gol, y gran grito del definidor. Gol, mierda, vamos! Volvió el goleador. La tarde era redonda por donde se la mire. Lo que ocurrió de aquí al final es casi anecdótico. Sólo para destacar la última jugada, una llegada 2 contra 1, en la cual el capitán del equipo queda mano a mano con el arquero, y como buen volante no-goleador que es, se nubla, intenta definir al primer palo, y le sirve una masita a las piernas del arquero. La pelota se pierde en el corner, el pitido del árbitro resuena en todo Puerto Madero, y así se baja el telón de este tercer encuentro para Resto del Mundo. Primer triunfo, primera vez que se suma de a 3. Necesario para comenzar a perfilarse una vez más en la pelea por los puestos de vanguardia. El rival no presentó grandes dificultades, es cierto, pero Resto hizo lo que debe hacerse en estos casos: ganó sin dejar dudas, y mejor aún, terminó goleando y con la valla invicta. No hay que olvidar que el año pasado, un partido ante el rival más flojo del torneo terminó empatado en cero, y luego le costó muy caro al equipo en su lucha por coronarse campeón. Este camino recién comienza, pero una vez más puede decirse que transitamos la buena senda. Recuperamos dos goleadores, uno literalmente (Millo), otro en la red (Pablo), y por si fuera poco, el equipo espera ansioso los esperados regresos de dos históricos de verdad: Fran y Ferka. El fin de semana próximo tendrá una prueba de fuego para medir su poderío en este 2009. Allí estaremos, como siempre, colgando las banderas y dejando la piel por la albinegra.

Uno x Uno

Alca (6,5): casi no tuvo trabajo, pero en la que lo llamaron, respondió de forma inmejorable, sacando una pelota muy difícil a contrapierna. Transmitió seguridad.

Mula (6,5): en una tarde mucho más tranquila que las anteriores, no tuvo problemas en la marca e intentó salir jugando, quizás algunas veces de más: complicó una salida que derivó en la más clara de ellos.

Peralt (7): siempre atento y sin fallas, llega siempre a los cruces y de arriba es impasable. Pudo mojar en un corner, y cuando hubo que hacer el último cambio, se ofreció a salir, en un gesto que lo enaltece. No se enteró del tercer gol.

Musgo (8): hiperactivo de principio a fin, aparecía por todos lados, en defensa, en ataque, por derecha, por izquierda. La seguridad de siempre, proyección y voz de mando.

Boto (6,5): clausuró su lateral y se asoció con criterio, incluso llegando al ataque cuando vio el hueco

Manu (7,5): del talento de su zurda nació el primer gol, y de su cabeza el segundo. Juega a un toque, fácil, simple y muy estético. Siempre priorizó poner la bola contra el piso, dándole seguridad al equipo desde el centro del campo.

Bollo (6,5): el conductor. Gran desempeño en ataque y defensa, pero no pudo dar la puntada final. Marró una ocasión clarísima de extender la ventaja restista. (gracias Millo)

Cabe (6,5): siempre criterioso para jugar, obligó en todo momento, al punto de que el gol en contra fue un intento desesperado de no dejarlo mano a mano. Le falta encontrar el espacio para poder castigar de afuera.

Pablo (8): decisivo por sus goles y sus apariciones, en especial en el primer tiempo. Siempre es el faro de las jugadas de ataques, y no es casualidad: abre defensas con sus diagonales y deja parados a los defensores en el mano a mano.

Millo (7): en pocos minutos, muchas ganas de mostrarse, y un gol con definición de buena factura.

Coco (-): jugó pocos minutos, sin complicaciones por su sector izquierdo.


Hinchada: Yami, Carla, y el que pronto volverá a ser jugador: Francisco “Rey del Pop” Barone. ¿Ausente? Otro faltazo del ex hincha Caorsi. En fin….