domingo, 16 de noviembre de 2008

RdM 2 - Sfidenze 1: Ni tan cerca ni taaan lejos

Mediodía de domingo, pasión albinegra. En puerto madero un vengativo Resto del Mundo se juntó otra vez para deslumbrar los ojos de sus aficionados. El equipo de las multitudes se enfrentó con el aún no consagrado campeón de la categoría, Atlético Sfidenze. Ante la ausencia del volante-delantero Fran (por lesión) y del delantero-estaca yo(por suspensión) el equipo salió al terreno de juego con una formación alternativa. Al arco, por supuesto, el Alca; la línea de tres sin alteraciones: Mula, Peralta y Musgol. En el medio reaparecía por izquierda Botomágico, por el medio Manu y por derecha, el oriental Yu. Arriba, el eterno Millo y el capitán previo promesa de gol.

Desde el comienzo el partido se hizo trabado, la pelota se disputaba en mitad de cancha y en ese juego la figura del Mago Manuel se hizo cargo de la tarea encomendada y manejó los hilos del juego. Pocas llegadas ocurrieron en los primeros minutos, Resto tenía la pelota pero carecía de peso ofensivo, el rival concentraba sus intentos en pelotazos al 14, quien demostrando gran técnica para bajar la pelota parecía quedarse sin ideas al apoyar los dos pies en el piso; desde ya, (y antes que me puteen) cabe destacar el mérito de la siempre rugosa defensa albinegra.
Promediando la etapa inicial, RdM obtuvo la primera chance de riesgo del partido. De un lateral por izquierda efectuado por el jugador de rulitos, que no es Musgo, encontró el botín derecho del capitán, quien de afuera del área clavó un suave derechazo que entró pidiendo permiso por el primer palo. Promesa cumplida, gargantas llenas de “gol” y segunda dedicatoria del año para el fiel barrabrava.
El trámite del encuentro se complicaba, los negros buscaban por todos lados el empate que asegurase la soledad en la punta del torneo. Justamente, unos minutos más tarde, cerca de la finalización del primer tiempo, lograrían su cometido. En uno de los tantos pelotazos recibidos por nuestra defensa, Musgo y Peral formaron parte de un blooper que culminó en el empate transitorio. (Voy a comentar el gol como lo recuerdo en mi cabeza, cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, fue hace mucho tiempo, en fin…) Pelotazo lejos de los delanteros rivales que primero el más alto de los centrales pifia y luego el jugador de muchos nombres recibe e intenta salir jugando sombrerito mediante. Desafortunadamente, el dios del fútbol retiró la magia de los botines de Musgol y el balón impactó en el pecho del nº 14 rival, quien primero se frenó y luego, ante la muy lenta salida del guardameta, aprovechó para tocar el esférico por un lado e ir a buscarlo por el otro dejando a nuestro portero pintado para finalmente empujar la redonda tras la línea de gol. 1 a 1 y protesta restista infundada por supuesta mano inexistente. Fin de la primera mitad, refresco en las canillas y palabras de motivación desde la tribuna: “sigan así que estamos bien”.

La segunda parte fue parecida a la primera. Por los pies del mediocampo blanco se intentaba jugar al futbol mientras que los negros intentaban pasar esa línea por medio de pelotazos al hábil delantero rival. En una de esas jugadas, por mitad de cancha, Boto conduce el juego por el andarivel izquierdo e intenta jugar hacia el medio para la llegada de ¿manu?, ¿ferka?, en fin… El balón atraviesa todo el campo para caer en posesión del dictador restista, quien piensa: “le pegué una vez en el año al arco (nótese que estamos hablando de arco en relación al espacio demarcado por los tres palos y no al área alrededor) y entró, poray esa era la clave del fulbo… Mah sí… yo castigo de nuevo”. Y ayudado por un rebote en el pequeño jugador rival se cumplió su presagio; y sí, la pelota entró por la ratonera, muy lejos de la estirada del arquero. Resto era pura fiesta, la barra agitaba las banderas mientras la platea aplaudía.
A punto estuvo Sfidenze de empatar el encuentro, otra vez a través de desentendimientos entre los zagueros; (nuevamente me cuesta asegurar la ocurrencia de estos sucesos) esta vez, fueron la Mula y el chulo quienes participaron de la escena; el hincha de huracán bajó la pelota hacia Peralt, quien a su vez se corrió para cedersela a un rival. Por suerte, Francisco reaccionó a tiempo para cortar el avance del atacante quien entrando al área fue impactado desde atrás por nuestro defensor cometiendo un claro penal que no fue sancionado. Corner para los negros y puteada para los muy putos que nos hacían sufrir de nuevo.
En resumen, así se fue (según mi imaginación) el último partido del año, RdM volvió al triunfo y demoró, por escasos minutos, el festejo del campeón. Aunque sería injusto concluir estas demoradas palabras sin antes nombrar la hermosa patada en el pecho que recibió la cobra: encarando en velocidad fue frenado a seco por los tapones levantados de un asesino serial que fue castigado con una simple amarilla.

Y como el partido, se fue el año y el primer torneo de Resto en la categoría más alta del futbol maderense. El resultado fue más que positivo, empezamos el año con el objetivo de mantener la categoría y partido a partido, resultado a resultado, demostramos que estamos a la altura de las circunstancias y nos convencimos de que tenemos equipo de sobra para ser campeones.

Uno x uno

Alca(7): Firme como todo el año, muy bien de arriba salvando al equipo en muchos centros. Pudo haber hecho algo más en el gol.

Musgo(5): Impreciso en las pelotas aéreas y formó parte fundamental del blooper que conllevó al empate. Por otro lado estuvo muy bien marcando al mejor jugador rival.

Peral (4): Desconocido; su partido más flojo del año, mal de arriba (pifió muchas veces) y formó parte de las dos jugadas más riesgosas del equipo negro.

Mula(6): Lo mejor de la defensa restista, si bien formó parte de la última jugada de riesgo en contra, supo ajusticiar al rival a tiempo y zafó de que le cobren un claro penal.

Ferka(6): Bien en la lucha en mitad de cancha aunque esta vez no aportó vértigo a la ofensiva blanca.

Manu(9): Distinto, hábil, pícaro, se mufó de su marca y manejó los hilos del juego. Actuación consagratoria en un puesto poco común.

Boto(7): Huevo, no encuentro mejor palabra para resumir su actuación. Corrió como loco, marcó, fue al piso y encima de eso, jugó al fútbol.

Bollo(8): La carta de gol. Se vistió de delantero, prometió y cumplió con creces; dos zapatazos de afuera del área para darle el triunfo a RdM.

Millo(6): Muy solo, no consiguió descargar los pelotazos que supo bajar y tampoco consiguió darse vuelta para buscar el arco. Corrió y presionó con ganas.

Fran(-): No entró, esperemos que el año que viene te traiga más suerte y menos lesiones, el equipo necesita tus goles.
La hinchada: Juan Cruz como siempre. Además Carla, su hermana (perdón), la novia de Ferka (perdón x 2), Yami y yo.

domingo, 9 de noviembre de 2008

RdM 0 - OSDE 1: Una pena...

En las tierras puertomadereñas, otra tarde dominical bajo un sol a pleno peronismo constituía el marco de un nuevo encuentro de nuestro querido Resto del Mundo, de importancia esencial en las aspiraciones para campeonar. Ante la ausencia del Mago Manuel, se planteó un 11 titular que había entregado buenos resultados: Alca; Mula, Pepe, Musgo; Ferka, Bollo, Fran; Pablo y Millo. Enfrente, OSDE, un viejo conocido al cual, hasta ese momento, no le habíamos podido robar ni siquiera un empate. Y esta vez, no sería la excepción.

Pitazo inicial, y RdM se mostraba motivado y con sed de revertir la pálida imagen dejada un fin de semana atrás, monopolizando el manejo del balón e insistiendo en ataque por todos los flancos. No obstante, este dominio parcial no pudo traducirse en chances netas de gol, ante un rival que, fiel a su historia, poco proponía. A los 10 minutos del primer tiempo, pablo recibe de espaldas en la mitad del campo, ante la feroz y mal-intencionada marca de un jugador rival. El crack restista, de mecha cortísima, reacciona incensus ira con vehemencia innecesaria, ante lo cual el juez del encuentro decide mostrarle la cartulina colorada en una polémica decisión. El prepúber árbitro sería protagonista lamentable del partido, con un sinfin de errores, una sed insaciable de sacar tarjetas (en muchos casos, innecesarias) y una escasa autoridad. Como nota de color y testimonio de la pauperidad del juez, sacó dos amarillas a Su Chuleza pero no le pintó sacarle la roja. Si, si, una vergüenza. En fin, el Resto quedaba con un jugador menos, pero no un carlitos, sino su carta de gol, su as de espadas, su figura. Y de aquí en adelante, todo se haría cuesta arriba. El primer tiempo terminaría sin mayores acontecimientos.

Antes del comenzar la segunda parte, nos dimos una cálida palabra de aliento para dejar la vida en pos de un resultado necesario y hasta ese momento, merecido. Luego del pitazo, sólo habría más de lo mismo. Promediando la etapa, la dupla técnica opta por sacar al Gordo Ezequiel, quien luchó y luchó pero paradógicamente, no pesó, y dar una oportunidad al Cabe Federico. Ya faltando 2 minutos para el final, puede rescatarse que el impresentable árbitro expulsa a un jugador de la obra social luego de una infracción sobre el Capitán. Finalmente, ante uno de los incontables intentos de RdM en ataque, se pierde el balón y, con el Resto decididamente en ataque, un defensor rival logra llegar en inmejorable posición ante el guardameta circense, definiendo por sobre su huminidad con calidad y suficiencia. Era el 1-0 y el adiós del sueño de campeonar. Ya no quedaría más tiempo.

Una verdadera pena, pues este resultado nos extirpa las últimas chances de campeonar, esas mismas chances que ya habían quedado minusválidas luego de la dolorosa derrota de la fecha precedente. Con este resultado, el próximo partido, que estaba llamado a ser la finalísima del torneo, no será para nosotros más que un partido por el honor.

Vamos Resto! Vamos a ganarle al Sfidenze y a quitarnos esta mufa tan desagradable. La tristeza es grande, no hay que negarlo, pero luego de partidos como estos, no hay nada que reprocharse. Dejamos el alma y el cuerpo, y no se nos dio. Más no puede hacerse. La Frente en alto, mis compañeros restistas!

Uno x Uno

Alca (5.50): Ninguna responsabilidad en el gol. Cumplió.

Mula Di Fabio (5.50): Partido correcto del stopper, como todo a lo largo del torneo. Destacable.

Chulo Peperalta (5.50): Más allá de su escasez de palabra, es el jefe de la defensa. Maneja tiempos y movimientos. Buen partido.

Musgo Muschitiello (6.00): Pilar de la defensa restista. Es entrega y sacrificio; es leña y pierna fuerte; es criterio y despliegue. Se insiste: es debilidad de quien relata.

Lic. Yu (6.50): Su potencia y vehemencia intimidan. Gran partido del hombre-estampida.

Capitán Boullosa (6.50): El jefe del futbol restista, con un incansable desempeño en defensa y un criterioso manejo ofensivo. Figura del match.

Francesc Barone (6.00): Remarcable sacrificio de la saeta, multiplicándose a la hora de cubrir espacios. No logró gravitar en ataque, pero jugó un gran partido en defensa.

Pablo Esteban (-): La actuación futbolística del As de Espadas no es calificable, mas su actitud extrafutbolística, por demás repudiable. Su irritabilidad deberá ser un tema a trabajar para el año próximo.

Gordo Ezequiel (5.00): Corrió mucho, con incansable voluntad. Pintaba para hacer un buen partido cuando éramos 9. Después se le hizo cuesta arriba y no pesó en ataque (by El Capitán).

Cabezón (5.00): Entró para jugar y luchar los últimos 10 minutos, pero no pudo destacarse. Está volviendo.

Reservas e Hinchada(10.00): Boto y Juancito (Jugador #10) no pararon de alentar a sus compañeros. Se destaca, ahora sí, la actitud positiva de Pablo, que motivó continuamente luego de su salida precipitada del rectángulo de juego.

miércoles, 29 de octubre de 2008

RdM - Los Osm*n*k: dale Resto que no ha pasado nada

El último domingo del mes de octubre se preparaba para albergar un partido de trascendencia indiscutible. Resto del Mundo, el equipo de las multitudes, el preferido del pueblo, exponía la punta del certamen, a tan sólo 3 fechas de su epílogo. A las 11 de la mañana, bajo un calor padre, el conjunto albinegro se vería las caras con su par osmonikeano, lo cual implicaba un condimento extra al ya importantísimo momento del campeonato que se vive. Este clásico, inventado allá a lo lejos por 2004 por el equipo gris (cual flogger hincha de Vélez busca llegar a ser clásico de San Lorenzo) como intento vano por desenterrarse del alma –sólo por ponerle eufemismo a la cosa- la humillante, categórica e inolvidable paliza recibida una temporada atrás en la final de la última olimpíada, tuvo más de mediático que de concreto a lo largo de estos años. Tan sólo el año último, un diezmado Resto del Mundo estaría más cerca, pero acabaría en tablas con su rival. Luego de ese antecedente, ambos cuadros se verían las caras, esta vez en el marco de la categoría A.
La escuadra restista se veía obligada a sumar de a 3, para no aflojar en la lucha cuerpo a cuerpo por el Scudetto con Atlético Sfidenze, y a la vez dejar sin chances en la pelea a varios equipos, entre ellos su rival de turno. Para lograr este cometido, contaba con todas sus armas a disposición de la dupla técnica, que tras numerosas conversaciones, especulaciones, consultas a sus referentes y demás vicisitudes, dispondría una alineación titular, nunca antes tan democrática como esta vez. En la valla, Santiago Javier, pese a las bromas de quien suscribe a la hora de dar a conocer la formación. La línea de tres defensores la formarían Francisco, Fernando Pablo como líbero, y Nicolás Miguel Félix. En el mediocampo, la banda derecha la ocuparía Fernando, el centro del campo, Pablo, capitán del equipo que acerca estas líneas a los lectores propios y extraños, y por la izquierda, Manuel. La dupla de atacantes la formarían Francisco y Pablo Esteban. Al costado de la línea de cal, hinchada y reservas seguían las acciones atentamente.
Dispuestos ya los players en el terreno de juego, un juez de nivel internacional, el mismísimo que comanda las acciones de Diegote (ahora DT de todos los argentinos gracias a huevones como muchos de ustedes) y sus muchachos en las gestas del Showbol, el gran Pablo Zechillo daría el pitazo inicial, y con ello marcaría el comienzo de los 40 minutos.
El partido empezó como todo partido en el campo, a ver qué pasa. En realidad, Resto del Mundo sabía a la perfección cuáles serían las armas de su rival, y donde debía poner mayor atención. Pelotazos larguísimos a los delanteros, en busca de una falta o un lateral, y de ahí en más, centro a la olla por parte del 5 rival, que aprovecha así su excelsa pegada. La orden era no cometer infracciones innecesarias de mitad de cancha en adelante, y en los primeros minutos eso se fue cumpliendo en buena medida, aunque no podía evitarse recibir envíos cruzados desde los laterales. Sin embargo, todos esos fueron neutralizados, ya sea por seguras intervenciones del guardameta albinegro, o porque los envíos hasta allí no venían siendo lo suficientemente precisos. En uno de los tantos balones disputados en los cielos maderenses, Musgo saltaría a cabecear con un coqueto delantero rival, que le conectaría un nucazo al estilo Hugo Romeo Guerra, para dejar al stopper izquierdo con la nariz completamente ensangrentada. Tras asearse unos minutos (su lugar fue momentáneamente ocupado por Santi), volvió al campo de juego a seguir dando batalla. 24 horas después llegaría la noticia de padecimiento, que de cualquier modo no le impedirá al gran zaguero seguir vistiendo la camiseta del equipo en lo que resta del torneo. Lo que sí, seguramente quede un poco más feo (aún).
De mitad de cancha en adelante, Resto no se asociaba demasiado, y no le arrimaba el juego a sus delanteros, que tampoco se conectaban entre ellos (una constante que preocupa en los últimos partidos). Sin embargo, uno o dos toques sumados a arrestos individuales alcanzaban para preocupar a una defensa compuesta por un gran danés, un cocker y uno sin raza. Ferka se mandó una buena escalada por derecha, y enganchando ante su marca, encaró en diagonal hacia el arco y remató potentísimo aunque desde una posición que le dejaba poco ángulo para convertir. El arquero demostró que cuando la situación lo agarra de frente, responde sin dudas, despejando la pelota al tiro de esquina.
Sin claridad, Resto proponía juego más punzante. Promediando la primera etapa, quien suscribe envía un pase horrible hacia la posición de Pablo, que resulta largo. No obstante, ante la duda de los defensores, que dejan picar la pelota más de la cuenta, la bestia del gol procede a disputarla, imponiendo su potencia en el cuerpo a cuerpo, ganando la posición con muchísimo oficio, llevándose la pelota con gran calidad, y definiendo con un sutil toque ante el achique estéril del guardameta, con una jerarquía impresionante, para que el balón ingrese pidiendo permiso a la portería, y se desate la locura en las gargantas albinegras. El 1-0 ya estaba consumado, y toda la alegría desbordaba los rostros restodelmundistas, que se consolidaban en la punta. El goleador, generoso, le dedicó su tanto a la hinchada incondicional, personificada en el Papu, que agradeció tan noble gesto.
Ahora sí, RdM podía afianzarse en el partido. Las limitaciones defensivas del rival se veían mucho más expuestas a partir de los espacios que generaba el lógico adelantamiento que los grises debieron realizar para buscar el empate. El costado izquierdo del ataque, donde estaba recostado el amigo de los niños, era una zona clara para profundizar. Sin embargo, el queridísimo Fran no encontraría la precisión ni la calma suficiente en ese primer tiempo para saber cuando tocar, cuando encarar, y cómo resolver para sortear su marca. Para que no haya problemas, estaba Pablo: la agarra sobre el costado, gira y encara hacia el área desde la izquierda. Cuando se encontró en una posición cómoda, ensayó el remate con la pierna derecha, buscando el primer fierro del arquero que otra vez no tenía nada que hacer, pero en esta ocasión el caprichoso esférico no tendría mejor idea que dar contra el poste y perderse en el saque de meta. Resto ahora sí era más que su rival, encontraba huecos, ganaba las divididas en el medio de la cancha, y por lo tanto manejaba la pelota, y daba la sensación de que el segundo tanto podía llegar en cualquier momento. En medio de este desarrollo, se diluía el primer tiempo. Sin embargo, de una jugada intrascendente a falta de 15 segundos para que se baje el telón, un lateral es enviado al área. Ferka no llega a despejar ante la entrada por sorpresa de un rival que no tenía marca, y luego de que la pelota le rebote a este último, depararía directamente en la posición del delantero rival que, ya sin marca (Mula estaba haciendo fila a un costado para que le dieran la vianda para la excursión en combi por la reserva ecológica) y en plena área chica, cabecea con precisión, ubicando el balón pegadito al palo, donde nadie pudo evitar que el 1-1 se estampe dolorosamente a fuego en el marcador. Tras el grito de alivio rival, no hubo tiempo para más y nos fuimos para las canillas, a apaciguar un poco el calor y reacomodar ideas para el segundo período, incrédulos de haber perdido la ventaja en el mejor momento del equipo. En una jugada desafortunada, Resto debía volver a empezar de cero en busca de los 3 puntos. A su vez, el equipo recibía un gol en el primer tiempo por primera ocasión en lo que va del año, y cortaba un invicto en la valla del Yosapa de más de 3 partidos.
El equipo no dispuso ninguna variante para los segundos 20 minutos, pero el partido ya no sería el mismo. El rival, envalentonado por el agónico (y poco acorde al desarrollo hasta ahí) tanto conseguido, se adelantó unos metros en el terreno, y comenzó a imponer su juego: pelotazos que complicaban, el oficio de delantero del autor del primer tanto, centros cada vez más precisos al área, y algunos esbozos de juego por abajo a partir de su banda izquierda. Resto perdió muchísimo peso en el mediocampo, hasta ahí patrón de las acciones, y así perdió la pelota. Consecuencia lógica de esto fue la imposibilidad para asistir como se debe a Pablo. Fran, en cambio, intentaba arrancar desde más atrás con la pelota, pero no conseguía desequilibrar por la banda, más allá de una buena acción personal que lo dejó en posición de remate de media distancia, que finalmente se fue muy desviado. Es justo aclarar igualmente que hasta entonces, la escuadra blanca y negra no sufría jugadas de peligro cerca de su área, más allá de jugar más cerca de la propia que de la rival. Por el contrario, era Resto del Mundo el equipo más peligroso, y el que rondando los 10 minutos pudo ponerse nuevamente en ventaja. Pablo, mucho menos activo ahora que en la primera parte, pelea un pelotazo con el arquero y con un defensor, la lucha, hasta el punto en que el balón le queda servido a sus pies, dentro del área, con el arquero tirado, y un defensor adelante. Cuando se dispuso a rematar de derecha hacia un destino de gol seguro, el 14, que venía muy desestabilizado por lo confusa de la maniobra, pifia el remate sin siquiera tocar la pelota, permitiendo la recuperación del zaguero que despeja. Se perdía así RdM una chance clarísimo de quedar 2-1 arriba. Seguida a esa acción, un par de apiladas de Ferka, de esa a las que tanto nos tiene acostumbrados, fueron lo mas incisivo del equipo. Una de ellas derivó en una excelente jugada colectiva, que tras una serie de toques, posibilitó la entrada al vacío por el costado opuesto, es decir por la izquierda, de Manu, que a esta altura entraba poco en juego. El hábil zurdo llegó a posición de gol y remató, pero el balón se fue muy desviado, y otra chance neta se esfumaba, lamentablemente para nosotros. Y así fue que, como bien sabemos todos los que somos asiduos a la práctica y al consumo de este deporte, el fútbol te pasa factura de lo que vos perdonás enfrente. Entonces, a partir de un lateral desde la izquierda ejecutado con brillante malicia por una zurda rival, el balón busca directamente el ángulo del palo más alejado. He aquí lo trágico: Alca ve sobrepasada su humanidad por la trayectoria del esférico, e intenta inútilmente pegar el manotazo que la desvíe por sobre el travesaño, buscando el tiro de esquina. Lo único que consiguió, en cambio, fue convalidar un gol que de otro modo habría terminado en la intrascendencia de un saque de meta. El 2-1 era una realidad inevitable, mientras Trevor, Rachel, y toda esa manga de putos festejaba. A falta de poco más de 5 minutos, Resto acusó el golpe al mentón, y casi se quedó sin reacción. Millo entró por Manu para aportar peso ofensivo, y Fran retrocedió apenas unos metros para ser el nexo. Para colmo, las pelotas paradas de las que se dispuso fueron mal empleadas. Un par de centros quedaron larguísimos, otros fueron derechito a las manos del arquero, y un tiro libre que prometía cierto riesgo fue ejecutado desde la derecha por quien esto escribe, y se perdió 1 metro y medio encima del travesaño. Ya completamente jugado en ataque, el rival pudo haber aprovechado mejor la superioridad numérica en los contragolpes, pero no lo hizo. La imagen final fue elocuente: todos los jugadores en el área rival, esperando un envío desde muy atrás de mitad de cancha, en busca de algún milagro, o un guiño del de arriba. Luego de que Fran se morfara una preciosa patada en la jeta, la última sería un centro desde la izquierda pasado, pasadísimo, que se perdió tristemente por el fondo, así como los sueños de empatar el partido. El pitazo final sonó como la melodía más triste en los oídos de nuestros muchachos, y el rival festejó. Aunque queda la certeza de saber que las cosas pudieron perfectamente ser de otra manera, festejó merecidamente, ya que en el segundo tiempo fue superior, y eso hay que reconocerlo. Enhorabuena. Tendrá ahora el equipo gris otro partido del cual vivir los próximos 5 años para tapar descensos, ascensos de escritorio y defecciones en campeonatos y/o ascensos casi ganados.
Por parte de Resto, lo que más duele es haber abandonado una posición altamente privilegiada en la tabla de posiciones, de cara a la definición del torneo. No obstante, los resultados que se fueron sucediendo con el correr de la tarde, y la convicción interna de sabernos capaces, de estar absolutamente compenetrados en esta causa, son el motor que permite mirar con un total optimismo esta recta final, aspirando a terminar festejando lo que a este equipo más le gusta: el título.

Satisfecho por el deber cumplido de que a nuestros múltiples lectores les llegue, como después de todos y cada uno de los partidos, la reseña del encuentro, se despide de ustedes este humilde servidor.

Uno x Uno

Alca (4): la ingratitud del puesto. Seguro en todas sus intervenciones, venía haciendo un gran partido, hasta que cometió el error fatal y lo definió en contra. No obstante, viene siendo su mejor campeonato.

Mula (5): ganó y perdió en lo alto. Como punto negativo, la distracción en la segunda jugada del primer gol, que permitió a su marca cabecear con total libertad.

Peralt (6): el mejor de la defensa. En lo alto se impuso casi siempre, y por abajo fue seguro.

Musgo (5,75): se la bancó con la napia amasijada, y peleó cada pelota con la vida. Es más, podría decir que no se le notó ser un converso, aunque no se desempeñó como en otras memorables ocasiones.

Ferka (6): sus escaladas fueron fuente de peligro para el rival. Cuando arrancó fue imparable, aunque por momentos quedó aislado en su banda, sin involucrarse en la lucha del medio

Bollo (4): bien en el primer tiempo, pero perdido en el segundo. No dio bien ningún pase ni tuvo voz de mando. Todo esto con el agravante de ser el capitán. (conceptos by Santi, redacción propia)

Manu (4,5): desapercibido la mayor parte del encuentro. Perdió un par de pelotas peligrosas. Tuvo el 2-1 en su zurda, pero la mandó afuera.

Fran (4): no encontró el juego. Cuando tenía que tenerla, la jugaba rápido. Cuando había que encarar por afuera, se cerraba. Le faltó amigarse con la pelota, y jugar con confianza en sus condiciones (le sobran).

Pablo (7): a pesar de lagunear, en especial en el segundo tiempo (recordemos que sus condiciones físicas no eran óptimas a causa de la enfermedad de la semana), inventó por mérito propio tres jugadas clarísimas de gol, incluyendo el propio tanto, de altísima factura. Debemos alimentarlo más y mejor.

Millo (-): entró con todas en contra: el reloj y la situación del partido. Luchó los minutos que pudo.

Banco de suplentes: Cabe, Boto y Santi.

Hinchada: curiosamente no tan numerosa como en otros casos. El Papu siempre firme. Y las chicas. No quiero empezar a puntualizar porque no quiero perder amigos, pero hay cosas con las que no se jode.

miércoles, 8 de octubre de 2008

RdM 0 - La Celeste 0: Pólvora mojada

A todos nos llega la hora de pagar nuestras cuentas, y heme aquí pagando la mía, haciendo la crónica que nadie quería hacer pero que me sentía en el deber moral de hacer. No creo poder igualar las grandes piezas de lectura que los ilustres cronistas de este sitio han logrado con anterioridad, pero haré mi mejor esfuerzo. Aquí vamos:

Domingo 5 de octubre, día soleado y de calorcito por esas horas de la tarde. Era un día de campo de esos que nos gustan tanto a todos cuando nos disponíamos a jugar 40 minutos del deporte más hermoso del mundo (luego quedará demostrado que fue muchísimo menos tiempo que eso). Enfrente estaba La Celeste, equipo con el que ya nos habíamos cruzado en aquella primera promoción de nuestro primer año de ex-alumnos y que nos había privado de ascender haciendo uso de su experiencia. Debido al ausente sin aviso del libero del equipo (el queso por salut volvió para tomarse revancha) y a que el obeso Millo estaba sin jugar hace mes y medio por lesión, el equipo se vio formado de la siguiente manera: Alca al arco; línea de 3 abajo con Ferka-MulaSosGroso-Musgo; al medio Blacky-Bollo-Manu; Fran-Pablo como dupla delantera.
Afuera esperarían entonces Millo, Boto y el DT-Jugador Cabe, acompañados de la cada vez más nutrida y adorada hinchada, que tiene como único representante masculino al inconfundible Papu Juancru además de las novias de lo’ muchacho’.

Dicho esto, empezó el partido. Resto salió a jugar en campo rival y a tratar de hacer un gol lo antes posible aprovechando el jugador de más que tenía, aunque tratando de seguir las indicaciones del capitán de jugar tranquilos. A pesar de que el noveno jugador rival llegó al instante de comenzar, rápidamente el equipo albinegro se apoderaría del balón gracias al buen manejo de sus tres volantes. Manu era el que más se animaba y era bien secundado por Bollo y Santi, pero al equipo le faltaba llegada y contundencia para llevar peligro al arco rival. En parte se debía a que Ferka tuvo que volver a su antigua posición de 4, llevando al equipo a resignar profundidad y potencia en el ataque. Pero mayormente se debió a lo que con el correr del tiempo se hacia cada vez más evidente: no era la tarde de los delanteros. FranCesc tuvo más de una chance de abrir el marcador luego de buenos pases por parte de Bollo o Manu, pero todas se disolvieron en enganches fallidos y malas paradas de balón. Por su lado, Pablo no encontraba ese vértigo que lo caracteriza ni logró hacerse el lugar para superar a la bastante endeble defensa rival. En la única que lo logró, luego de superar a dos defensores a pura gambeta en velocidad, no advirtió que por el medio entraban 2 jugadores más y en vez de pasar la pelota intentó un regate más. Lamentablemente, la pelota se le fue por el fondo. ¿A qué se dedicaba La Celeste mientras tanto? A tratar de mantener la pelota el mayor tiempo lejos de su área. Ya sea por medio de puntinazos que daba el último hombre en los saques de arco, o por estériles escaladas de los dos mediocampistas central, todos los intentos eran bien rechazados y contenidos por los siempre seguros defensores y volantes de Resto. Su otro recurso era hacer tiempo, robando minutos y minutos de partido al no conservar la distancia a la salida de los laterales o corners. Jueguito al que el pobre tipo del arbitro no ponía límites y hacia crecer la impaciencia en la escuadra restista.
Sin más para resaltar que algún tiro de Manu o Bollo, o algunos centros intrascendentes en ambas áreas, se diluyó el primer tiempo. 10 minutos para refrescarse y a comenzar de nuevo. El segundo tiempo empezó como el primero, con bollo pidiendo jugar con tranquilidad. Lamentablemente nunca pudimos serenarnos y a medida que avanzaba el reloj la desesperación iba creciendo. Resto necesitaba hacer un gol y cada vez se lo buscaba más a los ponchazos. Bollo, Manu y Santi trataban de generar juego pero con menos efectividad que en el primer tiempo. Ferka se iba cada vez más para arriba pero como que no se largaba del todo porque debía cuidar su puesto de defensor. Fran seguía impreciso, sin poder parar la pelota y dando malos pases. Y Pablo no se encontraba con la pelota ni encontraba lugar en el ya pobre circuito de juego. De todas maneras, las dos más claras del segundo fueron para Resto. La primera fue un tiro libre en el borde del área producto de una falta que le hicieron a Blackfather. Manu era el ejecutante, pero abrió para Bollo quien sacó un terrible tiro que termino desviándose en jugadores de la barrera que lograron salir a tapar a tiempo a pesar de las molestias que Santi les generaba. La otra la tuvo Fran nuevamente, quien recibió de Pablo en un rápida jugada de ataque y estando mano a mano optó por patear de primera, lo cual derivó en terrible pifia con consecuente caída y puteada autoflagelante característica.
Ante la falta de gol, en la parte final la dirección técnica optó por sumar a otro delantero y mover el tablero. Entro Millo por Santi, Fran fue a jugar de 8 y Millo se quedó de delantero. Pero en este caso sumar delanteros no ayudó, ya no quedaba tiempo, y el poco que quedaba seguía siendo consumido por el equipo rival por medio de los mismos artilugios poco deportivos que no cedían a pesar de alguna que otra tímida amarilla que sacaba el arbitro. Así fue como terminó el partido, con un sabor amarguísimo, mezclado con impotencia y calentura. No falto la patadita calentona de Pablo a un defensor rival, ni la siempre graciosa escalada de Musgo para hablarle recaliente pero de forma respetuosa al árbitro. Esta vez la pregunta fue: “¿Cómo puede ser que ya haya terminado, si empezamos 16:25 y se la pasaron haciendo tiempo? ¿Qué hora tenés? Ahhh, ¿las 5? Me quedo más tranquilo” Que le vas a hacer Musgo, tenía que empezar el otro en horario…

En fin, la conclusión que hay que sacar es que tropezón no es caída. Si bien volvimos a perder puntos con los que no debíamos, y agravado por el hecho de que este equipo es un rejunte de tipos que corta su domingo al medio para venir a hacer tiempo al campo (esta sentencia no es de mi autoría, pero nunca nada más cierto), todavía dependemos de nosotros. Quedan 3 finales y hay que volver al nivel previo a este receso, el cual se hizo más extenso de lo esperado. Solo hay que jugar como sabemos, sin desesperar y afinar la puntería a la hora de la verdad. Este equipo ya demostró que esta para grandes cosas. VAMOS RESTO!