A todos nos llega la hora de pagar nuestras cuentas, y heme aquí pagando la mía, haciendo la crónica que nadie quería hacer pero que me sentía en el deber moral de hacer. No creo poder igualar las grandes piezas de lectura que los ilustres cronistas de este sitio han logrado con anterioridad, pero haré mi mejor esfuerzo. Aquí vamos:
Domingo 5 de octubre, día soleado y de calorcito por esas horas de la tarde. Era un día de campo de esos que nos gustan tanto a todos cuando nos disponíamos a jugar 40 minutos del deporte más hermoso del mundo (luego quedará demostrado que fue muchísimo menos tiempo que eso). Enfrente estaba La Celeste, equipo con el que ya nos habíamos cruzado en aquella primera promoción de nuestro primer año de ex-alumnos y que nos había privado de ascender haciendo uso de su experiencia. Debido al ausente sin aviso del libero del equipo (el queso por salut volvió para tomarse revancha) y a que el obeso Millo estaba sin jugar hace mes y medio por lesión, el equipo se vio formado de la siguiente manera: Alca al arco; línea de 3 abajo con Ferka-MulaSosGroso-Musgo; al medio Blacky-Bollo-Manu; Fran-Pablo como dupla delantera.
Afuera esperarían entonces Millo, Boto y el DT-Jugador Cabe, acompañados de la cada vez más nutrida y adorada hinchada, que tiene como único representante masculino al inconfundible Papu Juancru además de las novias de lo’ muchacho’.
Dicho esto, empezó el partido. Resto salió a jugar en campo rival y a tratar de hacer un gol lo antes posible aprovechando el jugador de más que tenía, aunque tratando de seguir las indicaciones del capitán de jugar tranquilos. A pesar de que el noveno jugador rival llegó al instante de comenzar, rápidamente el equipo albinegro se apoderaría del balón gracias al buen manejo de sus tres volantes. Manu era el que más se animaba y era bien secundado por Bollo y Santi, pero al equipo le faltaba llegada y contundencia para llevar peligro al arco rival. En parte se debía a que Ferka tuvo que volver a su antigua posición de 4, llevando al equipo a resignar profundidad y potencia en el ataque. Pero mayormente se debió a lo que con el correr del tiempo se hacia cada vez más evidente: no era la tarde de los delanteros. FranCesc tuvo más de una chance de abrir el marcador luego de buenos pases por parte de Bollo o Manu, pero todas se disolvieron en enganches fallidos y malas paradas de balón. Por su lado, Pablo no encontraba ese vértigo que lo caracteriza ni logró hacerse el lugar para superar a la bastante endeble defensa rival. En la única que lo logró, luego de superar a dos defensores a pura gambeta en velocidad, no advirtió que por el medio entraban 2 jugadores más y en vez de pasar la pelota intentó un regate más. Lamentablemente, la pelota se le fue por el fondo. ¿A qué se dedicaba La Celeste mientras tanto? A tratar de mantener la pelota el mayor tiempo lejos de su área. Ya sea por medio de puntinazos que daba el último hombre en los saques de arco, o por estériles escaladas de los dos mediocampistas central, todos los intentos eran bien rechazados y contenidos por los siempre seguros defensores y volantes de Resto. Su otro recurso era hacer tiempo, robando minutos y minutos de partido al no conservar la distancia a la salida de los laterales o corners. Jueguito al que el pobre tipo del arbitro no ponía límites y hacia crecer la impaciencia en la escuadra restista.
Sin más para resaltar que algún tiro de Manu o Bollo, o algunos centros intrascendentes en ambas áreas, se diluyó el primer tiempo. 10 minutos para refrescarse y a comenzar de nuevo. El segundo tiempo empezó como el primero, con bollo pidiendo jugar con tranquilidad. Lamentablemente nunca pudimos serenarnos y a medida que avanzaba el reloj la desesperación iba creciendo. Resto necesitaba hacer un gol y cada vez se lo buscaba más a los ponchazos. Bollo, Manu y Santi trataban de generar juego pero con menos efectividad que en el primer tiempo. Ferka se iba cada vez más para arriba pero como que no se largaba del todo porque debía cuidar su puesto de defensor. Fran seguía impreciso, sin poder parar la pelota y dando malos pases. Y Pablo no se encontraba con la pelota ni encontraba lugar en el ya pobre circuito de juego. De todas maneras, las dos más claras del segundo fueron para Resto. La primera fue un tiro libre en el borde del área producto de una falta que le hicieron a Blackfather. Manu era el ejecutante, pero abrió para Bollo quien sacó un terrible tiro que termino desviándose en jugadores de la barrera que lograron salir a tapar a tiempo a pesar de las molestias que Santi les generaba. La otra la tuvo Fran nuevamente, quien recibió de Pablo en un rápida jugada de ataque y estando mano a mano optó por patear de primera, lo cual derivó en terrible pifia con consecuente caída y puteada autoflagelante característica.
Ante la falta de gol, en la parte final la dirección técnica optó por sumar a otro delantero y mover el tablero. Entro Millo por Santi, Fran fue a jugar de 8 y Millo se quedó de delantero. Pero en este caso sumar delanteros no ayudó, ya no quedaba tiempo, y el poco que quedaba seguía siendo consumido por el equipo rival por medio de los mismos artilugios poco deportivos que no cedían a pesar de alguna que otra tímida amarilla que sacaba el arbitro. Así fue como terminó el partido, con un sabor amarguísimo, mezclado con impotencia y calentura. No falto la patadita calentona de Pablo a un defensor rival, ni la siempre graciosa escalada de Musgo para hablarle recaliente pero de forma respetuosa al árbitro. Esta vez la pregunta fue: “¿Cómo puede ser que ya haya terminado, si empezamos 16:25 y se la pasaron haciendo tiempo? ¿Qué hora tenés? Ahhh, ¿las 5? Me quedo más tranquilo” Que le vas a hacer Musgo, tenía que empezar el otro en horario…
En fin, la conclusión que hay que sacar es que tropezón no es caída. Si bien volvimos a perder puntos con los que no debíamos, y agravado por el hecho de que este equipo es un rejunte de tipos que corta su domingo al medio para venir a hacer tiempo al campo (esta sentencia no es de mi autoría, pero nunca nada más cierto), todavía dependemos de nosotros. Quedan 3 finales y hay que volver al nivel previo a este receso, el cual se hizo más extenso de lo esperado. Solo hay que jugar como sabemos, sin desesperar y afinar la puntería a la hora de la verdad. Este equipo ya demostró que esta para grandes cosas. VAMOS RESTO!
miércoles, 8 de octubre de 2008
Uno x Uno
Alca (6,5): Tuvo poco trabajo, pero se mantuvo seguro. Lo probaron una sola vez y respondió bien. Bien en los pocos centros que le tiraron también.
Ferka (6,5): En su reencuentro con el puesto de carrilero tuvo un buen partido. Seguro y sin fallas, no pudo volcar todo su peso ofensivo como cuando juega de 8.
Mula (7): No fue muy exigido, pero cuando le llega la pelota responde siempre con seguridad y firmeza. Excelente en el despeje de cabeza. De los más regulares.
Musgo (6,5): Parejo con toda la defensa. Buen partido y siempre seguro. No tuvo grandes exigencias.
Santi (6): Buen desempeño, aunque sin brillar. Trato siempre de armar juego con Manu y Bollo y de llevar peligro al área rival. Fue reemplazado faltando poco para terminar el partido
Bollo (6): Tuvo un partido regular. Estuvo bien con los pases, el juego táctico y la marca. Pero no pudo transmitir con su juego la tranquilidad que pedía en palabras antes de cada tiempo.
Manu (7): Buen partido. Tomo las riendas del medio y la iniciativa para atacar desde el primer minuto. Su juego se fue apagando hacia el final del partido.
Pablo (5): Lejos del monstruo del gol que es. Nunca se encontró con su juego. Tuvo la más clara del partido en sus pies. Esperemos que su sed de venganza se traduzca en goles.
Francesc (4,5): Arrancando de delantero titular como en los viejos tiempos, corrió y buscó todo el tiempo. No jugó mal, pero no pudo definir las situaciones de gol. Ahora debe demostrar la furia y serenidad del asesino sigiloso. (Eufemismo by Mula, puntaje by Fran)
Millo (-): Entró muy al final, ya no quedaba tiempo. Corrió lo poco que estuvo. Ganó algunos minutos de fútbol de campo.
Peral (4): Fisuras en un solo viaje de vuelta a casa. Debe ser todo un record. A ver si te haces un golcito el próximo partido para compensar el faltazo.
Cabe y Boto (-): No ingresaron. Me putearon por no patear de primera con la zurda. Y si, soy un pobre tipo.
Hinchada: La incondicional de siempre. Un gusto que chicas tan lindas nos vengan a ver… Y vos también Juan, sos el Nº1, un tipo groso (lindo también)
Ferka (6,5): En su reencuentro con el puesto de carrilero tuvo un buen partido. Seguro y sin fallas, no pudo volcar todo su peso ofensivo como cuando juega de 8.
Mula (7): No fue muy exigido, pero cuando le llega la pelota responde siempre con seguridad y firmeza. Excelente en el despeje de cabeza. De los más regulares.
Musgo (6,5): Parejo con toda la defensa. Buen partido y siempre seguro. No tuvo grandes exigencias.
Santi (6): Buen desempeño, aunque sin brillar. Trato siempre de armar juego con Manu y Bollo y de llevar peligro al área rival. Fue reemplazado faltando poco para terminar el partido
Bollo (6): Tuvo un partido regular. Estuvo bien con los pases, el juego táctico y la marca. Pero no pudo transmitir con su juego la tranquilidad que pedía en palabras antes de cada tiempo.
Manu (7): Buen partido. Tomo las riendas del medio y la iniciativa para atacar desde el primer minuto. Su juego se fue apagando hacia el final del partido.
Pablo (5): Lejos del monstruo del gol que es. Nunca se encontró con su juego. Tuvo la más clara del partido en sus pies. Esperemos que su sed de venganza se traduzca en goles.
Francesc (4,5): Arrancando de delantero titular como en los viejos tiempos, corrió y buscó todo el tiempo. No jugó mal, pero no pudo definir las situaciones de gol. Ahora debe demostrar la furia y serenidad del asesino sigiloso. (Eufemismo by Mula, puntaje by Fran)
Millo (-): Entró muy al final, ya no quedaba tiempo. Corrió lo poco que estuvo. Ganó algunos minutos de fútbol de campo.
Peral (4): Fisuras en un solo viaje de vuelta a casa. Debe ser todo un record. A ver si te haces un golcito el próximo partido para compensar el faltazo.
Cabe y Boto (-): No ingresaron. Me putearon por no patear de primera con la zurda. Y si, soy un pobre tipo.
Hinchada: La incondicional de siempre. Un gusto que chicas tan lindas nos vengan a ver… Y vos también Juan, sos el Nº1, un tipo groso (lindo también)
miércoles, 27 de agosto de 2008
RdM – Myung-Ki: se me acabaron los elogios
24 de agosto, 12 hs. de un hermosísimo domingo, todas las condiciones dadas para hacer una de las cosas que más nos gusta: jugar al fútbol, y si es con la camiseta de Resto, mejor. Y en este caso, no se trataba de un partido más. Menos de una semana después de haber vuelto al ruedo y de defender la punta con autoridad ante el siempre complicado Chiribabuza, Resto del Mundo se topaba en su calendario deportivo con un rival de magnitudes gigantescas. Myung-Ki, equipo histórico de la categoría, constante animador de los puestos más altos, y actual bicampeón reinante del fútbol maderense, significaba una parada por demás riesgosa para quien aspira a concluir el año inclinando su cuello hacia abajo para ver al resto de los equipos del torneo, y decirles con sonrisa socarrona “dale que yo te aviso”. Si bien es innegable que el rival de turno no pasa por un momento deportivo acorde a los pergaminos que trae consigo, estábamos en presencia de lo que podría significar un definitivo punto de inflexión en la campaña de la escuadra albinegra en este 2008. Un triunfo nos pondría en posición inmejorable de cara a la recta final del torneo, mientras que dejar puntos pondría en jaque la punta, a juzgar por la cantidad de perseguidores que ansían arrebatarla. No obstante, Resto del Mundo no especularía ni se mostraría apichonado, sino que por el contrario, llegó al Campo con una idea fija: ganar o ganar. Para lograrlo, la dupla técnica Boullosa-Boullosa alinearía los mismos 9 titulares que 6 días atrás habían vencido a Chiribabuchas: Alca en la valla. Línea de 3, que de aquí a poco voy a empezar a omitir por lo tedioso de poner siempre los mismos tres nombres, con Mula, Chulo Peralta y Nicolás Miguel Ángel Juan Carlos José Félix “Musgo” Muschitiello. Por la derecha, una fija a lo largo de todo este campeonato, la Cobra del lejano oriente, Lic. Yu; como volante central y capitán, quien por enésima vez acerca estas líneas a los fervorosos lectores, o sea yo, y por la izquierda, una pieza clave de este plantel, que de a poco va recuperando su excelso nivel: Manuel E. La dupla de atacantes también me empieza a hinchar las bolas repetirla: Pablo H., el genocida del gol, y el Gordo Ezequiel, el Millonario en generosidad calórica. En el banco aguardarían su chance el Cabeza Boullosa, F.W. y Santi. Después de esta presentación bien al estilo Boto, pasaremos a narrar lo acaecido sobre la gramilla.
De arranque, el rival mostraría que tenía armas. Un equipo parejo, sin ningún fenómeno pero sin ninguno malo, con buen juego en el medio y una constante voluntad de hacer circular la pelota sin apuro hasta encontrar espacios. Resto supo, de cualquier manera, imponerse en esos primeros momentos. Mediante la presión para recuperar la pelota y la buena presencia de la defensa en los sectores de la cancha donde se la solicitaba, el equipo blanco y negro se hacía del balón, y lo empleaba con criterio. Toque, circulación, movilidad, y la constante búsqueda de un compañero, con el adecuado empleo de las bandas (Ferka es decisivo en este rubro, y Manu está creciendo muchísimo), hacían que RdM insinuara peligro en estos primeros minutos. De esta forma, luego de una jugada combinada, el balón le queda a quien suscribe en las proximidades del área, pero bien volcado hacia la derecha del ataque, donde ensayo un potente remate que sin embargo encuentra el medio del arco, y por consiguiente los guantes del portero, que despeja el rebote sin muchas dificultades. Posteriormente, una jugada deliciosa, de esas que dejan ver a las claras el potencial que hay en este conjunto, fue la más peligrosa: sucesión de toques veloces entre los volantes y los delanteros, Pablo retrocede y juega de pivote, la pelota se mueve de lado a lado, de derecha a izquierda, para que finalmente Manu meta un precioso pase cual estocada mortal, que encuentra la entrada clara de Ferka por la banda contraria. El economista remata con potencia y peligro, pero el balón es desviado por el último defensor, antes de convertirse en el mejor gol del año. Era el mejor momento de Resto del Mundo en el partido, y el primer tanto se intuía. Sin embargo, repentinamente el partido cambió bruscamente su tenor. El rival se asentó, comenzó a hacerse del balón y manejarlo con prolijidad, y así a alejar el riesgo de su área, al mismo tiempo que se hacía cargo de las riendas del encuentro. La salida del fondo era clara, la presión no surtía efecto, y al pisar la mitad de la cancha con mucha gente y con pelota dominada, el rival provocaba que la línea media de nuestro equipo tuviera que refugiarse bastante cerca de sus defensores para poder tapar esas subidas que se sucedían. Consecuencia lógica de esto fue que el rival podía manejar a piacere la pelota hasta 3/4 de cancha mismo, ya que se tornaba imposible para los recuperadores del mediocampo imponerse ante la superioridad numérica en ese sector. Afortunadamente, este dominio no se tradujo en jugadas de riesgo. Los delanteros eran bien marcados en la zona caliente, y por lo tanto Myung-Ki no sabía por dónde entrarle al equipo restista (que si algo está haciendo bien a lo largo de este torneo es defenderse). En conclusión, las aproximaciones se reducían a remates de media y larga distancia, que no por ello dejaban de preocupar al equipo, que se veía acorralado en cierta medida por su rival. Resto no conseguía la pelota, y por lo tanto no podía atacar con gente. Fue en este contexto cuando, acercándonos al final de la primera etapa, este humilde servidor se hace del balón en la mitad del campo propio, y viendo a Pablo un par de metros delante de la mitad de la cancha, volcado sobre la banda izquierda, ensaya un pelotazo que se filtra entre los dos defensores y cae a sus espaldas, por sobre el cierre del zaguero que no llega a rechazar. Pablo entonces se dedicó a hacer lo que más le gusta: no tener piedad con los arqueros. Tras recibir la pelota, corrió de frente al arco (y cuando está en velocidad fijate si lo parás…), y ante la salida del guardameta, se puso muy nervioso, lo dejó en ridículo eludiéndolo con una finta hacia su izquierda, y tocó casi de puntín a la desguarecida meta. Gol de Resto, locura, algarabía y 1-0 en el marcador antes del cierre de los primeros 20 minutos. Resto del Mundo había logrado escabullirse del sometimiento futbolístico que su rival le estaba brindando, y pegar la mano que más duele: la del primer gol del partido. El rival sintió el golpe y el primer tiempo se diluyó con la ventaja parcial para el puntero, que reafirmaba así su condición.
Tras repasar un par de conceptos tácticos de cara a la segunda parte, el equipo salió al terreno de juego con los mismos 9 jugadores, aunque su delantero Millo, hasta aquí de aceptable tarea, acarreaba indisimulables problemas físicos. Los primeros minutos del complemento fueron arduos. Myung-Ki salió decidido a hacerse de la igualdad, y mediante una metralleta de pelotas paradas, tuvo con el Jesús en la boca a todo un pueblo que velaba por el triunfo albinegro. De derecha a izquierda, los corners y laterales no paraban de caer sobre el área. Sin grandes consecuencias, afortunadamente (una vez más la defensa se erigía en pieza clave de este triunfo parcial), con una única pero no por ello menos fundamental excepción: corner desde la derecha, al primer palo y con poca altura, casi un buscapié, que encuentra el gran anticipo del delantero rival (lástima que no pude ver a quién anticiparon para mandarlo en cana), quien con un toque sutil pero muy preciso, desvía el balón, con inequívoco destino de red. Sin embargo, cuando el 1 a 1 parecía un hecho consumado, un enviado por el mismo Dios Todopoderoso, iluminado por la mano divina del mismísimo Señor, también conocido como Manuel Eiras, interpuso su humanidad entre el esférico y la línea de gol, conteniendo así el aliento de la multitud, y alegrando los corazones que nos siguen por toda América (Perú, Brasil, pte.). Resto sabía que no debía dejarse acorralar, ya que de esa manera era cuestión de tiempo hasta que uno de esos centros tuviera destino de red. Por eso, cuando logró zafar de la situación, se adelantó en el terreno de juego y comenzó a manejar un poco más el partido, con Manu y su futbol, las apiladas de Ferka y el buen juego de los de arriba. Millo no resistiría más y le pediría el cambio al Cabeza, quien así haría su ingreso para jugar como delantero, intentando aportar su buen pie, su toque preciso y el juego de espaldas que sabe realizar. El partido ahora era equilibrado, el rival comenzaba a desesperarse porque el tiempo transcurría, y no encontraba los caminos para llegar al ansiado empate. Conjunto con esto, aparecían los huecos en el fondo que Resto debía explotar. Fue entonces cuando Musgo juega una excelente pelota por la paralela para Pablo, quien otra vez recostado sobre su izquierda, la deja correr y se le escapa por afuera al defensor. Ya cruzando los 3/4 de cancha, la última línea lo corría desesperada de atrás, mientras que el Cabe iba entrando como 9 a la par de la corrida del 14. Antes de entrar al área, el goleador del equipo demuestra que además de crack, juega para el equipo, y le cede el balón al muchachito de las rastas, quien entrando libre por el otro costado, no tiene más que tocar con la zurda suavemente para inflar las mallas, y desatar así el grito de felicidad y de alivio de todo el equipo, que veía cómo se liquidaba un partido muy chivo. El segundo cross de derecha fue un golpe de nocaut para el bicampeón, quien ya no supo recuperarse más hasta el fin del partido. Resto se dedicó entonces a manejar los tiempos, la pelota, y a disfrutar de otro triunfo de los que se gozan mucho. Sobre el final del encuentro, Boto ingresó en lugar de Manu a jugar unos minutos, y se hilvanó una muy bonita jugada colectiva, que terminó con pase del Cabe a Pablo sobre la derecha. Cuando el 14 intenta realizar una gambeta, el defensor lo derriba de manera obscena, aunque no tan obscena como la lavada de manos del árbitro, quien decidió no cobrar el más que evidente tiro libre. Pitazo, festejos y mucha alegría para Resto del Mundo. No todos los días se baja con autoridad y contundencia a un bicampeón, y este equipo lo hizo sin que le tiemble el pulso. Más allá de haber sufrido contratiempos en el juego a lo largo de diversos pasajes del encuentro, la solidez en el fondo, la practicidad y presencia en el medio, y la contundencia en los últimos metros, fueron armas más que suficientes para obtener otro 2-0 (tercero del año), y para sumar de a 3 por tercera vez consecutiva. Con un Alca que otra vez se va a su casa con la cola en su lugar, el invicto se estira a 12 partidos, y la punta, antes sostenida por el superávit de presentaciones en relación a los rivales, hoy es cada vez más genuina y real. Ahora vendrán por lo menos dos semanas sin actividad, veremos cómo se acomoda la tabla cuando los demás tengan que cumplir con sus compromisos. El amigo de los niños volverá al país (aunque ya amenazó con quedarse allá mientras sigamos cosechando triunfos), y engrosará en cantidad y calidad el plantel disponible. Y luego volveremos a jugar por los porotos y por la punta, y ya todos sabemos que va a ser un día especial, no se lo vaya a perder….
De arranque, el rival mostraría que tenía armas. Un equipo parejo, sin ningún fenómeno pero sin ninguno malo, con buen juego en el medio y una constante voluntad de hacer circular la pelota sin apuro hasta encontrar espacios. Resto supo, de cualquier manera, imponerse en esos primeros momentos. Mediante la presión para recuperar la pelota y la buena presencia de la defensa en los sectores de la cancha donde se la solicitaba, el equipo blanco y negro se hacía del balón, y lo empleaba con criterio. Toque, circulación, movilidad, y la constante búsqueda de un compañero, con el adecuado empleo de las bandas (Ferka es decisivo en este rubro, y Manu está creciendo muchísimo), hacían que RdM insinuara peligro en estos primeros minutos. De esta forma, luego de una jugada combinada, el balón le queda a quien suscribe en las proximidades del área, pero bien volcado hacia la derecha del ataque, donde ensayo un potente remate que sin embargo encuentra el medio del arco, y por consiguiente los guantes del portero, que despeja el rebote sin muchas dificultades. Posteriormente, una jugada deliciosa, de esas que dejan ver a las claras el potencial que hay en este conjunto, fue la más peligrosa: sucesión de toques veloces entre los volantes y los delanteros, Pablo retrocede y juega de pivote, la pelota se mueve de lado a lado, de derecha a izquierda, para que finalmente Manu meta un precioso pase cual estocada mortal, que encuentra la entrada clara de Ferka por la banda contraria. El economista remata con potencia y peligro, pero el balón es desviado por el último defensor, antes de convertirse en el mejor gol del año. Era el mejor momento de Resto del Mundo en el partido, y el primer tanto se intuía. Sin embargo, repentinamente el partido cambió bruscamente su tenor. El rival se asentó, comenzó a hacerse del balón y manejarlo con prolijidad, y así a alejar el riesgo de su área, al mismo tiempo que se hacía cargo de las riendas del encuentro. La salida del fondo era clara, la presión no surtía efecto, y al pisar la mitad de la cancha con mucha gente y con pelota dominada, el rival provocaba que la línea media de nuestro equipo tuviera que refugiarse bastante cerca de sus defensores para poder tapar esas subidas que se sucedían. Consecuencia lógica de esto fue que el rival podía manejar a piacere la pelota hasta 3/4 de cancha mismo, ya que se tornaba imposible para los recuperadores del mediocampo imponerse ante la superioridad numérica en ese sector. Afortunadamente, este dominio no se tradujo en jugadas de riesgo. Los delanteros eran bien marcados en la zona caliente, y por lo tanto Myung-Ki no sabía por dónde entrarle al equipo restista (que si algo está haciendo bien a lo largo de este torneo es defenderse). En conclusión, las aproximaciones se reducían a remates de media y larga distancia, que no por ello dejaban de preocupar al equipo, que se veía acorralado en cierta medida por su rival. Resto no conseguía la pelota, y por lo tanto no podía atacar con gente. Fue en este contexto cuando, acercándonos al final de la primera etapa, este humilde servidor se hace del balón en la mitad del campo propio, y viendo a Pablo un par de metros delante de la mitad de la cancha, volcado sobre la banda izquierda, ensaya un pelotazo que se filtra entre los dos defensores y cae a sus espaldas, por sobre el cierre del zaguero que no llega a rechazar. Pablo entonces se dedicó a hacer lo que más le gusta: no tener piedad con los arqueros. Tras recibir la pelota, corrió de frente al arco (y cuando está en velocidad fijate si lo parás…), y ante la salida del guardameta, se puso muy nervioso, lo dejó en ridículo eludiéndolo con una finta hacia su izquierda, y tocó casi de puntín a la desguarecida meta. Gol de Resto, locura, algarabía y 1-0 en el marcador antes del cierre de los primeros 20 minutos. Resto del Mundo había logrado escabullirse del sometimiento futbolístico que su rival le estaba brindando, y pegar la mano que más duele: la del primer gol del partido. El rival sintió el golpe y el primer tiempo se diluyó con la ventaja parcial para el puntero, que reafirmaba así su condición.
Tras repasar un par de conceptos tácticos de cara a la segunda parte, el equipo salió al terreno de juego con los mismos 9 jugadores, aunque su delantero Millo, hasta aquí de aceptable tarea, acarreaba indisimulables problemas físicos. Los primeros minutos del complemento fueron arduos. Myung-Ki salió decidido a hacerse de la igualdad, y mediante una metralleta de pelotas paradas, tuvo con el Jesús en la boca a todo un pueblo que velaba por el triunfo albinegro. De derecha a izquierda, los corners y laterales no paraban de caer sobre el área. Sin grandes consecuencias, afortunadamente (una vez más la defensa se erigía en pieza clave de este triunfo parcial), con una única pero no por ello menos fundamental excepción: corner desde la derecha, al primer palo y con poca altura, casi un buscapié, que encuentra el gran anticipo del delantero rival (lástima que no pude ver a quién anticiparon para mandarlo en cana), quien con un toque sutil pero muy preciso, desvía el balón, con inequívoco destino de red. Sin embargo, cuando el 1 a 1 parecía un hecho consumado, un enviado por el mismo Dios Todopoderoso, iluminado por la mano divina del mismísimo Señor, también conocido como Manuel Eiras, interpuso su humanidad entre el esférico y la línea de gol, conteniendo así el aliento de la multitud, y alegrando los corazones que nos siguen por toda América (Perú, Brasil, pte.). Resto sabía que no debía dejarse acorralar, ya que de esa manera era cuestión de tiempo hasta que uno de esos centros tuviera destino de red. Por eso, cuando logró zafar de la situación, se adelantó en el terreno de juego y comenzó a manejar un poco más el partido, con Manu y su futbol, las apiladas de Ferka y el buen juego de los de arriba. Millo no resistiría más y le pediría el cambio al Cabeza, quien así haría su ingreso para jugar como delantero, intentando aportar su buen pie, su toque preciso y el juego de espaldas que sabe realizar. El partido ahora era equilibrado, el rival comenzaba a desesperarse porque el tiempo transcurría, y no encontraba los caminos para llegar al ansiado empate. Conjunto con esto, aparecían los huecos en el fondo que Resto debía explotar. Fue entonces cuando Musgo juega una excelente pelota por la paralela para Pablo, quien otra vez recostado sobre su izquierda, la deja correr y se le escapa por afuera al defensor. Ya cruzando los 3/4 de cancha, la última línea lo corría desesperada de atrás, mientras que el Cabe iba entrando como 9 a la par de la corrida del 14. Antes de entrar al área, el goleador del equipo demuestra que además de crack, juega para el equipo, y le cede el balón al muchachito de las rastas, quien entrando libre por el otro costado, no tiene más que tocar con la zurda suavemente para inflar las mallas, y desatar así el grito de felicidad y de alivio de todo el equipo, que veía cómo se liquidaba un partido muy chivo. El segundo cross de derecha fue un golpe de nocaut para el bicampeón, quien ya no supo recuperarse más hasta el fin del partido. Resto se dedicó entonces a manejar los tiempos, la pelota, y a disfrutar de otro triunfo de los que se gozan mucho. Sobre el final del encuentro, Boto ingresó en lugar de Manu a jugar unos minutos, y se hilvanó una muy bonita jugada colectiva, que terminó con pase del Cabe a Pablo sobre la derecha. Cuando el 14 intenta realizar una gambeta, el defensor lo derriba de manera obscena, aunque no tan obscena como la lavada de manos del árbitro, quien decidió no cobrar el más que evidente tiro libre. Pitazo, festejos y mucha alegría para Resto del Mundo. No todos los días se baja con autoridad y contundencia a un bicampeón, y este equipo lo hizo sin que le tiemble el pulso. Más allá de haber sufrido contratiempos en el juego a lo largo de diversos pasajes del encuentro, la solidez en el fondo, la practicidad y presencia en el medio, y la contundencia en los últimos metros, fueron armas más que suficientes para obtener otro 2-0 (tercero del año), y para sumar de a 3 por tercera vez consecutiva. Con un Alca que otra vez se va a su casa con la cola en su lugar, el invicto se estira a 12 partidos, y la punta, antes sostenida por el superávit de presentaciones en relación a los rivales, hoy es cada vez más genuina y real. Ahora vendrán por lo menos dos semanas sin actividad, veremos cómo se acomoda la tabla cuando los demás tengan que cumplir con sus compromisos. El amigo de los niños volverá al país (aunque ya amenazó con quedarse allá mientras sigamos cosechando triunfos), y engrosará en cantidad y calidad el plantel disponible. Y luego volveremos a jugar por los porotos y por la punta, y ya todos sabemos que va a ser un día especial, no se lo vaya a perder….
Uno x Uno
Alca (6,5): atajó muy seguro otra vez, sacó de arriba con los puños con mucha firmeza, y no dio sus clásicos rebotes-aborto. Pasa por un buen momento.
Mula (7,5): firmeza es su segundo nombre, para ganar en la altura gracias a su poder de salto, para jugársela con criterio a Ferka, y para romper cuando hace falta. Gran nivel.
Chulo (7): no tuvo tanto trabajo, pero anduvo con la seguridad de siempre. Corrigió el tema de las faltas innecesarias (no cometió ninguna) y terminó jugando de stopper por izquierda.
Musgo (7,5): otro que juega siempre bien. De arriba o de abajo, es patrón siempre y voz de mando de la defensa, por izquierda o como líbero. Para completar, le metió una pelota excelente a Pablo en el segundo gol.
Ferka (6,5): el juego descansa en él cuando el rival presiona, ya que su potencia destruye cualquier resistencia. Llegó con claridad en el primer tiempo, luego se diluyó un poco.
Bollo (7,5): Manejó los hilos del mediocampo, multiplicándose en defensa y haciendo jugar en ataque. Su pie, cual escalpelo, desgarró la defensa rival para dejar al goleador en posición inmejorable de anotación. Gran tarea. (by Millo)
Manu (7): volviendo a ser. Toca con claridad, parece ver toda la cancha a la vez. Precisos pases, sacrificio para marcar y hacer relevos, y con personalidad para hablar en el medio.
Pablo (8): aunque lagunea por momentos, cuando aparece es mortífero. Gol de alta factura para abrir el partido, Fenomenal concepto y timing para asistir en el segundo. Todo parece fácil.
Millo (6): no estaba en plenitud, y se notó. Sin embargo, hizo un buen primer tiempo, anticipando a los defensores, aportando sacrificio para ensuciar la salida, y jugando correctamente de espaldas. Después se quedó sin resto.
Cabe (7): en unos minutos, marcó un tanto y tocó bien un par de pelotas. Le falta, pero este es el buen camino.
Boto (-): ingresó sobre el final para jugar un ratito por la izquierda.
Santi (-): no entró. Es el terror de los jugadores que llevan a las novias.
Hinchada: la de siempre. Yamila (efectividad implacable), Carla (de a poco redimiéndose; no te creas que está todo dicho igual!), y el Papu JC, que agitó los trapos y deliró con el gol del Cabezón. Los queremos mucho a todos.
Mula (7,5): firmeza es su segundo nombre, para ganar en la altura gracias a su poder de salto, para jugársela con criterio a Ferka, y para romper cuando hace falta. Gran nivel.
Chulo (7): no tuvo tanto trabajo, pero anduvo con la seguridad de siempre. Corrigió el tema de las faltas innecesarias (no cometió ninguna) y terminó jugando de stopper por izquierda.
Musgo (7,5): otro que juega siempre bien. De arriba o de abajo, es patrón siempre y voz de mando de la defensa, por izquierda o como líbero. Para completar, le metió una pelota excelente a Pablo en el segundo gol.
Ferka (6,5): el juego descansa en él cuando el rival presiona, ya que su potencia destruye cualquier resistencia. Llegó con claridad en el primer tiempo, luego se diluyó un poco.
Bollo (7,5): Manejó los hilos del mediocampo, multiplicándose en defensa y haciendo jugar en ataque. Su pie, cual escalpelo, desgarró la defensa rival para dejar al goleador en posición inmejorable de anotación. Gran tarea. (by Millo)
Manu (7): volviendo a ser. Toca con claridad, parece ver toda la cancha a la vez. Precisos pases, sacrificio para marcar y hacer relevos, y con personalidad para hablar en el medio.
Pablo (8): aunque lagunea por momentos, cuando aparece es mortífero. Gol de alta factura para abrir el partido, Fenomenal concepto y timing para asistir en el segundo. Todo parece fácil.
Millo (6): no estaba en plenitud, y se notó. Sin embargo, hizo un buen primer tiempo, anticipando a los defensores, aportando sacrificio para ensuciar la salida, y jugando correctamente de espaldas. Después se quedó sin resto.
Cabe (7): en unos minutos, marcó un tanto y tocó bien un par de pelotas. Le falta, pero este es el buen camino.
Boto (-): ingresó sobre el final para jugar un ratito por la izquierda.
Santi (-): no entró. Es el terror de los jugadores que llevan a las novias.
Hinchada: la de siempre. Yamila (efectividad implacable), Carla (de a poco redimiéndose; no te creas que está todo dicho igual!), y el Papu JC, que agitó los trapos y deliró con el gol del Cabezón. Los queremos mucho a todos.
viernes, 22 de agosto de 2008
RdM – Chiribabuza: Derribando mitos, haciendo historia
Por fin el prolongado receso llegaba a su término, y en este fin de semana largo del mes de Agosto, Resto del Mundo debía afrontar en día lunes su séptimo partido por el torneo que nos compete. La hora señalada eran las 17 (último turno), y el rival un viejo y no muy grato conocido: Chiribabuza. Equipo ante el que Resto del Mundo cosechaba numerosos y decepcionantes antecedentes. Ya en la época colegial el destino nos había cruzado en un partido amistoso, que resultó baile y debut en la cueva (que jamás abandonaría) del Chulo Peralta. En ex alumnos, 3 enfrentamientos, registrando 1 empate y 2 derrotas cuando ambos militábamos en la tercera categoría. Sin duda, nuestra bestia negra del torneo. Teniendo en cuenta estas efemérides (ya sé que significa otra cosa, pero no encontraba la palabra), Resto tenía la dura misión de torcer la historia, y de continuar su senda firme en la cima del fútbol maderense. Para ello, debía obtener no menos que los 3 puntos, que le permitieran conservar la diferencia con sus perseguidores, o aumentarla en el caso de ciertos equipos que ya se sabía, habían perdido puntos. No obstante, no sería una faena sencilla. A la confirmada ausencia por un par de encuentros del rompecorazones criollo, de la persona de alma más aniñada del plantel a causa de motivos profesionales, se le sumaba la dilatada espera del pCm, también conocidos como Los Fernandos, quienes ya con el juez realizando el sorteo, todavía no habían ni pintado por la cancha 1. Al fin los muchachitos llegaron, y Resto dispuso su formación titular en el campo de juego: Alca; Mula-Chulo-Musgo; Ferka-Bollo-Manu; Pablo-Millo. Formación clásica, que ve pocas variantes de un partido al otro, y eso repercute positivamente. Después de un par de cotejos de ausencia, el Mago volvía a cubrir la banda izquierda del mediocampo, y así el fútbol podía respirar tranquilo por haber recuperado a uno de los que mejor homenaje le rinden. Después de toda esta pomposidad, pitazo inicial, y comenzamos a relatar lo que aconteció en el terreno de juego.
De arranque, exceptuando los primeros dos minutos en los que tras sacar del medio el rival mantuvo la pelota en su poder con prolijos y pacientes toques en su zona defensiva, Resto iba a hacer lo que mejor le está saliendo este año: madrugar al rival. Recuperando la pelota en mitad de cancha, el equipo negro y blanco encontraba un buen funcionamiento en mitad de cancha y más adelante, con un Pablo más generoso que otras veces (algo que se repitió en los últimos encuentros), un Ferka incisivo como siempre, y un Manu lúcido que profundizaba por la izquierda. Así, tocando una, dos, tres veces, se generaba peligro. Pablo tuvo la primera del partido cuando recibió cerca del área, jugó una falsa pared para enganchar hacia su izquierda y definir con la pierna zurda, aunque su remate fue desviado al lateral por el arquero. De ese centro desde la izquierda, bien pasado, llegó la apertura del marcador. Todos la vieron volar por sobre sus cabezas. Todos excepto el mariscal zancudo, quien entrando libre de marcas, no tuvo más que interponer su pierna derecha para inflar las mallas y desatar así un muy mesurado grito de gol. Con la ventaja a favor de Resto, todo se hizo más sencillo. El rival no inquietaba mucho, y nuestro querido team, si bien no monopolizaba la pelota, llegaba con más claridad en ataque. Un tiro libre que se perdió a un par de metros por el segundo palo fue lo más claro que tuvo Resto aparte del gol. Millo aprovechó para calentar un poquito el partido en un roce, pidiéndole a un rival que “no sea mal perdedor” (sic). En los últimos cinco minutos de la primera etapa, Chiribabuza insinuó mucho más peligro en las cercanías de un muy seguro Alca. Así fue que en la última jugada de esa primera etapa, un centro al área no puede ser despejado ni por Ferka ni por Peralt, y le queda servida a un rival sin marcas en plena área chica, quien debe definir de espaldas, como puede. Afortunadamente para nuestros intereses, el tiro no llevó la suficiente dirección, y mediante una atinadísima respuesta de Alca, pudo ser alejado el peligro de la meta. Final del primer tiempo, vamos a la pausa, ya regresamos.
Con la misma alineación, y la premisa de mantener el desarrollo del partido (exceptuando los últimos minutos), Resto salió a la cancha a disputar los últimos 20. Para ser sinceros, no pasó demasiado en el partido. El rival intentaba pero no sabía cómo. Lo más peligroso vino cuando Peralt cometió uno de sus conocidos foules de pelota llovida, por usar los brazos más de lo debido, y le entregó un tiro libre peligrosísimo al contrario en la puerta misma del área. Afortunadamente, la globa se desvió en la barrera y se perdió al tiro de esquina. Una seguidilla de centros hizo tambalear la integridad del triunfo de Resto, aunque afortunadamente la defensa se plantó firme (y no tanto, preguntar por La Mula…), el Alca respondió a la altura, y el sacudón pasó. Así, Pablo recupera en 3/4 de cancha una pelota, y encara en dirección recta hacia el área. Con mucho criterio, ve pasar a su izquierda a Manu, quien desborda y mete un centro por bajo, a rastrón, como indican los manuales del buen fútbol, para Millo que entraba por la derecha, y con el arco a su merced, no tuvo más que definir a la red. En realidad, primero al palo. Pero fue gol, golazo de Resto, que así aseguraba un costoso triunfo, y 3 puntos que valen oro. De aquí hasta el final, el equipo aprovechó para meter un par de variantes que le dieran oxígeno y piernas frescas al equipo. Ingresaron Boto y el Cabe en reemplazo de Millo y de Manu, dos puntos altos en el rendimiento de un equipo sin fisuras. Mientras tanto, Chiribabuza se hundió en su propia impotencia ofensiva, Resto mantuvo el partido donde más le convino, y llegó el pitazo final de un discreto juez.
Así llegamos al epílogo del match, con un triunfo 2x0 que sirvió para afirmarse como puntero y SERIO candidato al Scudetto en la máxima categoría. De aquí hasta el final, quedarán 5 encuentros, algunos más duros que otros, pero todos con la misma premisa: la de ganarlos y a fin de año poder festejar dando otra vuelta olímpica. El equipo es consciente de que se ha sacado de encima a los pesos más pesados del torneo, y que deberá mantener la puntería frente a varios de los cuadros que animan la zona baja de la tabla. No será una tarea sencilla (se recuerda que se dejó escapar un punto en el empate sin goles ante el alicaído MVN), pero sí altamente realizable. Lo importante es que el equipo está afianzado, sacó chapa de equipo grande, ganador contra cualquiera, que se anima a jugar, sale a ganar y no es menos que nadie. Este domingo deberá enfrentar a Myung-ki, bicampeón en ejercicio de la categoría, aunque de campaña irregular en este 2008. Otros 3 puntos darían una enorme tranquilidad de cara a la fecha libre y al clásico que se avecina, al mismo tiempo que servirá para sacarles ventaja a varios de nuestros perseguidores, que esta fecha deben enfrentarse entre sí. Depende de la actitud y del fútbol que proponga este equipo para hacer historia grande.
Ante todo, perdón por la demora y lo conciso del texto. Igual el partido no daba para mucho más. Se despide de Vds, Pablo Américo B.
De arranque, exceptuando los primeros dos minutos en los que tras sacar del medio el rival mantuvo la pelota en su poder con prolijos y pacientes toques en su zona defensiva, Resto iba a hacer lo que mejor le está saliendo este año: madrugar al rival. Recuperando la pelota en mitad de cancha, el equipo negro y blanco encontraba un buen funcionamiento en mitad de cancha y más adelante, con un Pablo más generoso que otras veces (algo que se repitió en los últimos encuentros), un Ferka incisivo como siempre, y un Manu lúcido que profundizaba por la izquierda. Así, tocando una, dos, tres veces, se generaba peligro. Pablo tuvo la primera del partido cuando recibió cerca del área, jugó una falsa pared para enganchar hacia su izquierda y definir con la pierna zurda, aunque su remate fue desviado al lateral por el arquero. De ese centro desde la izquierda, bien pasado, llegó la apertura del marcador. Todos la vieron volar por sobre sus cabezas. Todos excepto el mariscal zancudo, quien entrando libre de marcas, no tuvo más que interponer su pierna derecha para inflar las mallas y desatar así un muy mesurado grito de gol. Con la ventaja a favor de Resto, todo se hizo más sencillo. El rival no inquietaba mucho, y nuestro querido team, si bien no monopolizaba la pelota, llegaba con más claridad en ataque. Un tiro libre que se perdió a un par de metros por el segundo palo fue lo más claro que tuvo Resto aparte del gol. Millo aprovechó para calentar un poquito el partido en un roce, pidiéndole a un rival que “no sea mal perdedor” (sic). En los últimos cinco minutos de la primera etapa, Chiribabuza insinuó mucho más peligro en las cercanías de un muy seguro Alca. Así fue que en la última jugada de esa primera etapa, un centro al área no puede ser despejado ni por Ferka ni por Peralt, y le queda servida a un rival sin marcas en plena área chica, quien debe definir de espaldas, como puede. Afortunadamente para nuestros intereses, el tiro no llevó la suficiente dirección, y mediante una atinadísima respuesta de Alca, pudo ser alejado el peligro de la meta. Final del primer tiempo, vamos a la pausa, ya regresamos.
Con la misma alineación, y la premisa de mantener el desarrollo del partido (exceptuando los últimos minutos), Resto salió a la cancha a disputar los últimos 20. Para ser sinceros, no pasó demasiado en el partido. El rival intentaba pero no sabía cómo. Lo más peligroso vino cuando Peralt cometió uno de sus conocidos foules de pelota llovida, por usar los brazos más de lo debido, y le entregó un tiro libre peligrosísimo al contrario en la puerta misma del área. Afortunadamente, la globa se desvió en la barrera y se perdió al tiro de esquina. Una seguidilla de centros hizo tambalear la integridad del triunfo de Resto, aunque afortunadamente la defensa se plantó firme (y no tanto, preguntar por La Mula…), el Alca respondió a la altura, y el sacudón pasó. Así, Pablo recupera en 3/4 de cancha una pelota, y encara en dirección recta hacia el área. Con mucho criterio, ve pasar a su izquierda a Manu, quien desborda y mete un centro por bajo, a rastrón, como indican los manuales del buen fútbol, para Millo que entraba por la derecha, y con el arco a su merced, no tuvo más que definir a la red. En realidad, primero al palo. Pero fue gol, golazo de Resto, que así aseguraba un costoso triunfo, y 3 puntos que valen oro. De aquí hasta el final, el equipo aprovechó para meter un par de variantes que le dieran oxígeno y piernas frescas al equipo. Ingresaron Boto y el Cabe en reemplazo de Millo y de Manu, dos puntos altos en el rendimiento de un equipo sin fisuras. Mientras tanto, Chiribabuza se hundió en su propia impotencia ofensiva, Resto mantuvo el partido donde más le convino, y llegó el pitazo final de un discreto juez.
Así llegamos al epílogo del match, con un triunfo 2x0 que sirvió para afirmarse como puntero y SERIO candidato al Scudetto en la máxima categoría. De aquí hasta el final, quedarán 5 encuentros, algunos más duros que otros, pero todos con la misma premisa: la de ganarlos y a fin de año poder festejar dando otra vuelta olímpica. El equipo es consciente de que se ha sacado de encima a los pesos más pesados del torneo, y que deberá mantener la puntería frente a varios de los cuadros que animan la zona baja de la tabla. No será una tarea sencilla (se recuerda que se dejó escapar un punto en el empate sin goles ante el alicaído MVN), pero sí altamente realizable. Lo importante es que el equipo está afianzado, sacó chapa de equipo grande, ganador contra cualquiera, que se anima a jugar, sale a ganar y no es menos que nadie. Este domingo deberá enfrentar a Myung-ki, bicampeón en ejercicio de la categoría, aunque de campaña irregular en este 2008. Otros 3 puntos darían una enorme tranquilidad de cara a la fecha libre y al clásico que se avecina, al mismo tiempo que servirá para sacarles ventaja a varios de nuestros perseguidores, que esta fecha deben enfrentarse entre sí. Depende de la actitud y del fútbol que proponga este equipo para hacer historia grande.
Ante todo, perdón por la demora y lo conciso del texto. Igual el partido no daba para mucho más. Se despide de Vds, Pablo Américo B.
Uno x Uno
Alca (7): muy seguro, cortó centros, no tuvo fallas, y tapó una pelota decisiva al final del primer tiempo.
Mula (6,5): bien, con firmeza como a lo largo del torneo, aunque con algunas pequeñas falencias, como meter un cierre a contramano o perder la marca en un par de ocasiones.
Peralt (7): hizo el gol de la apertura y sacó todo de arriba, aunque cometió varios de esos foules innecesarios que se tradujeron en peligro para el rival.
Musgo (6,5): salvo terrible pifia al comienzo del encuentro, la garantía de siempre. Pegó cuando tuvo que hacerlo y fue voz de mando cuando quedó de líbero.
Ferka (6,5): va, viene, va, viene. No se cansa nunca y es salida permanente, además de dar una mano importantísima en defensa, aunque no fue el partido donde más entró en juego.
Bollo (7): de buena labor tanto en defensa como en ataque, sigue siendo uno de los más regulares del equipo. Mandó el centro del primer gol y tuvo un tiro libre que pasó cerca. Está al caer su debut en las redes. (cortesía de Musgo; ya va a llegar una crónica tuya Musgo!)
Manu (7,5): el mejor del equipo dentro un rendimiento general muy parejo. Siempre con criterio, siempre bien ubicado, siempre dando el toque correcto para terminar la jugada, como en el segundo gol.
Pablo (7): un titán molestando la salida de los rivales, inquietando en todo momento y jugando con criterio. Es peligro constante.
Millo (7): hizo mucho trabajo sucio (pegar codazos incluído) y se movió bien, tal es así que estuvo en el lugar indicado para facturar en el segundo tanto.
Boto y Cabe (-): entraron a jugar un ratito y se acoplaron bien al partido.
No ingresó: Santi.
Hinchada: la de siempre. Yamila (amuleto oficial), Carla (quien se autodesmitificó como yeta, aunque sin recibir una aprobación unánime por parte del plantel) y el Papu que alentó desde afuera como cada domingo del señor. Ellos también son parte de Resto.
Mula (6,5): bien, con firmeza como a lo largo del torneo, aunque con algunas pequeñas falencias, como meter un cierre a contramano o perder la marca en un par de ocasiones.
Peralt (7): hizo el gol de la apertura y sacó todo de arriba, aunque cometió varios de esos foules innecesarios que se tradujeron en peligro para el rival.
Musgo (6,5): salvo terrible pifia al comienzo del encuentro, la garantía de siempre. Pegó cuando tuvo que hacerlo y fue voz de mando cuando quedó de líbero.
Ferka (6,5): va, viene, va, viene. No se cansa nunca y es salida permanente, además de dar una mano importantísima en defensa, aunque no fue el partido donde más entró en juego.
Bollo (7): de buena labor tanto en defensa como en ataque, sigue siendo uno de los más regulares del equipo. Mandó el centro del primer gol y tuvo un tiro libre que pasó cerca. Está al caer su debut en las redes. (cortesía de Musgo; ya va a llegar una crónica tuya Musgo!)
Manu (7,5): el mejor del equipo dentro un rendimiento general muy parejo. Siempre con criterio, siempre bien ubicado, siempre dando el toque correcto para terminar la jugada, como en el segundo gol.
Pablo (7): un titán molestando la salida de los rivales, inquietando en todo momento y jugando con criterio. Es peligro constante.
Millo (7): hizo mucho trabajo sucio (pegar codazos incluído) y se movió bien, tal es así que estuvo en el lugar indicado para facturar en el segundo tanto.
Boto y Cabe (-): entraron a jugar un ratito y se acoplaron bien al partido.
No ingresó: Santi.
Hinchada: la de siempre. Yamila (amuleto oficial), Carla (quien se autodesmitificó como yeta, aunque sin recibir una aprobación unánime por parte del plantel) y el Papu que alentó desde afuera como cada domingo del señor. Ellos también son parte de Resto.
martes, 29 de julio de 2008
RdM 3 – Todos Juntos No 1: Campeones de Invierno
Luego de un año y medio de reticencias, este humilde servidor se rinde ante las presiones de la gente (y la amenaza del dictador) y se dispone a narrar lo acontecido en el predio de la costanera.
Nos enfrentamos a Todos Juntos No, equipo que había ganado los cuatro jugados, manteniendo el himen en su arco, pero sin mostrar gran fútbol, y con antecedentes de arrugar frente al mundito albinegro. Compartíamos la punta, teniendo ellos un partido menos. Perder significaba despedirnos del campeonato. Todos sabíamos lo crucial del encuentro, y la previa fue caldeada: “les metemos cuatro” dijimos, “bollo, hago dos goles y me chupas la pija” respondieron, “si no le ganamos a estos muertos no juego más en Resto” concluí; incluso nuestro barrabrava tenía claras instrucciones sobre como tratar a la novia de un delantero rival.
Pero el domingo a las 12:00 comenzó a rodar la bola y se terminaron las palabras.
Formamos con “Pletikosa” Binicki al arco; Musgo “apretá el 8” Muschiatelo como stopper por izquierda, “La Mema” Peralta como libero y “no me pongo apodos a mi mismo” Di Fabio completando la zaga; en el medio se paraban “Friendly” Barone, “Il Capitanno” Boullosa y “Tesis Dedicada” Yu; arriba, nuestros tanques, “Obsceno del Gol” Haedo y “Remisero” Moralejo. Santi Avalle, Boto y El Cabe, se quedaron en el banco para pedir tarjetas, exigir pierna fuerte, y ver si en algún momento podían entrar a jugar. Notarán que faltan Manu, de viaje por nuestro país, y Coco, quién seguramente tenía una resaca espeluznante (a riesgo de prejuzgar).
El equipo tricolor sacó del medio y tuvieron su chance. Atacaron por la derecha, mandaron un centro, el Alca salió mal, la volvieron a meter al area, la sacamos como pudimos, y luego de más rebotes, la pelota terminó en un saque de arco. Luego de este sofocón, Resto se despertó y se adueñó del juego. Porque se los anticipo ahora: el primer tiempo fue baile. Arriba creamos una situación de gol tras otra, y la seguridad defensiva le permitió al arquero-clown leerse la Viva y resolver algunos sudokus. A los cinco minutos de juego, llegó la primer alegría: sacamos un corner desde la derecha, el esférico queda boyando en el área y nuestro reciente licenciado oriental (quien utilizó la camiseta retro) lo hace besar la red con potente derechazo: 1-0 y a seguir tocando.
Las chances para aumentar eran continuas. Millo conjugó bien con o amigou das crianças por izquierda y definió cruzado frente al atemorizado arquero rival, pero la pelota atravesó el area sin encontrar quien la empuje. Luego se adueñó de un tiro libre prometedor, que terminó siendo muy alto. Fat&Gym se iba a quedar con las ganas de dedicarle un gol a su padre-espectador. Además cada corner o lateral al area era medio gol. El aprendiz de Mussolini hizo gala de su preciso botín derecho al gritar “PERAAAL” y a continuación enviar un centro a la cabeza del señor de las alturas, quién la bajó al area y casi gritamos el segundo. Mientras tanto, poco pasaba lejos del arco todosjuntosnoense. Musgo deleitó a todos con una serie de patinadas y el árbitro dió muestras de su pobreza personal al cobrar más de un hombro-con-hombro y amonestar a Bollo por un par de sutiles pataditas en un tobillo ajeno. Llegando al minuto 15 de la primera etapa, los abrumados defensores rivales quisieron salir jugando. El 14 restista interceptó el pase (si!), trabó y ganó con el último hombre (siiii!), le tiró un sombrerito al arquero (siiiiii!) y de cabeza la mandó a guardar (SSSIIIIIIIII!!!!!). El animal del gol había realizado otra de sus hazañas, y sus compañeros solo podíamos mirarnos y comentar “que fácil que parece todo con este tipo”. Merecidísimo 2-0, delirio en las tribunas y el sentimiento de estar solos en la punta a flor de piel. Los minutos siguientes fueron más del mismo asedio hasta aquí mostrado. Los delanteros presionando, los volantes verticalizando y El Cabe con ganas de comprarse su primer paty del día. La última, obviamente, también fue para nosotros. En otro fallido despeje de la defensa, Bollo la agarra de lleno pocos metros fuera del area; el remate es fuerte pero al centro, el arquero la manotea, y el rebote se le escapa a nuestros arietes. El juez escucha los pedidos de clemencia de la escuadra rojiverde (y blanco) y decreta la finalización del primer tiempo. Así se fueron los mejores 20 minutos de Resto del campeonato.
En el entretiempo la dupla Boullosa-Boullosa decide cuidar la presión arterial del equipo, y saca al factor de riesgo Moralejo, pone al “Terror de las chinchillas” Avalle al medio y manda a FranCesc arriba. La clara intención: cerrar filas en el mediocampo y ganar velocidad en la delantera.
El segundo tiempo tuvo otro matiz. Todos Juntos No se dio cuenta que se le acababa la mentira de equipo imbatible, y salió con los ojos vendados y los tapones de punta a ver si pasaba algo. Comenzaron los roces y a los pocos minutos S.A. tuvo una reacción exaltada (eufemismo de ridícula y al pedo), prometiéndole la muerte a un TJN´s. Al árbitro el partido se le iba de las manos y cobraba faltas inexistentes y no amonestaba en ocasiones meritorias. Mientras los históricamente fríos de pecho intentaban con bochazos (su juego por el piso fue cortado sistemáticamente), nosotros nos basábamos en tirársela a Pablo, quién, en gran partido, se encargaba de aguantarla y tocar para los costados o encarar él.
Antes de los 10´ cae otro centro en las inmediaciones del Alca, el central contrario anticipa a más de uno y clava un gran cabezazo al ángulo.2-1, y mientras llevaban la pelota hacia la mitad de cancha, a más de uno se nos cruzaron fantasmas de empates sufridos, pero el grito fue claro “hacemos el tercero y se acaba la joda”. Resto no perdió el orden, y el rival siguió nervioso. Un nervioso Nº22 primero hizo una alevosa falta en mitad de cancha (ignorada por el árbitro), y segundos después empujó a nuestro hombre gol frente a las narices del juez, quien no tuvo más remedio que expulsarlo, sin percatarse de la patada que tiró Pablito. Nuestro enojado delantero solo fue calmado cuando su hermano mayor le aclaró: “si hay que pegar, pego yo que no me pueden suspender”.
Con más rispideces que fútbol, Resto siguió buscando, y creció junto a la figura del Licenciado Yu, que siguió corriendo y apilando por la derecha cuando muchos ya parecían cansados. Tuvimos un último susto cuando en un centro cruzado, éste narrador confió en que la pelota salía y se olvidó de su jugador a marcar, el cual llegó a cabecear sobre la línea y la pelota dio en el travesaño, evitando el empate y permitiendo que las bolas me bajen del cuello.
En los últimos minutos, otro contrincante fue expulsado por putear al arbitro, clara muestra de su impotencia, producto de ser superado una y otra vez por los del fondo. Con dos más, era cuestión de meter el tercero para embellecer la planilla final. Y nuevamente llegó por medio de la figura de la cancha. En una jugada de varios toques, Haedo encaró y la abrió hacia la derecha, apareció Santi, cruzó el pase hacia Fran que entraba por la izquierda, quien en vez de pegarle de una, volvió a tocar al medio; ahí el monstruo pensó “basta de tikitiki” e infló la red a pura potencia (un defensor la desvió, pero se lo damos a él porque somos buenos y la pelota entraba igual). 3-1, partido liquidado, y más punteros que nunca. Ingresó Boto por Ferka, pero ya no quedaba tiempo para nada.
El juez pitó, el encuentro terminó y Resto del Mundo se adueñó de la punta y se consagró Campeón de invierno. Título chistoso y decorativo, poco importante para éste plantel con ambición, sed de gloria, y unas ganas locas de ser campeón de todo en su primer año en la A. Jugando así, vamos confiados.
Nos enfrentamos a Todos Juntos No, equipo que había ganado los cuatro jugados, manteniendo el himen en su arco, pero sin mostrar gran fútbol, y con antecedentes de arrugar frente al mundito albinegro. Compartíamos la punta, teniendo ellos un partido menos. Perder significaba despedirnos del campeonato. Todos sabíamos lo crucial del encuentro, y la previa fue caldeada: “les metemos cuatro” dijimos, “bollo, hago dos goles y me chupas la pija” respondieron, “si no le ganamos a estos muertos no juego más en Resto” concluí; incluso nuestro barrabrava tenía claras instrucciones sobre como tratar a la novia de un delantero rival.
Pero el domingo a las 12:00 comenzó a rodar la bola y se terminaron las palabras.
Formamos con “Pletikosa” Binicki al arco; Musgo “apretá el 8” Muschiatelo como stopper por izquierda, “La Mema” Peralta como libero y “no me pongo apodos a mi mismo” Di Fabio completando la zaga; en el medio se paraban “Friendly” Barone, “Il Capitanno” Boullosa y “Tesis Dedicada” Yu; arriba, nuestros tanques, “Obsceno del Gol” Haedo y “Remisero” Moralejo. Santi Avalle, Boto y El Cabe, se quedaron en el banco para pedir tarjetas, exigir pierna fuerte, y ver si en algún momento podían entrar a jugar. Notarán que faltan Manu, de viaje por nuestro país, y Coco, quién seguramente tenía una resaca espeluznante (a riesgo de prejuzgar).
El equipo tricolor sacó del medio y tuvieron su chance. Atacaron por la derecha, mandaron un centro, el Alca salió mal, la volvieron a meter al area, la sacamos como pudimos, y luego de más rebotes, la pelota terminó en un saque de arco. Luego de este sofocón, Resto se despertó y se adueñó del juego. Porque se los anticipo ahora: el primer tiempo fue baile. Arriba creamos una situación de gol tras otra, y la seguridad defensiva le permitió al arquero-clown leerse la Viva y resolver algunos sudokus. A los cinco minutos de juego, llegó la primer alegría: sacamos un corner desde la derecha, el esférico queda boyando en el área y nuestro reciente licenciado oriental (quien utilizó la camiseta retro) lo hace besar la red con potente derechazo: 1-0 y a seguir tocando.
Las chances para aumentar eran continuas. Millo conjugó bien con o amigou das crianças por izquierda y definió cruzado frente al atemorizado arquero rival, pero la pelota atravesó el area sin encontrar quien la empuje. Luego se adueñó de un tiro libre prometedor, que terminó siendo muy alto. Fat&Gym se iba a quedar con las ganas de dedicarle un gol a su padre-espectador. Además cada corner o lateral al area era medio gol. El aprendiz de Mussolini hizo gala de su preciso botín derecho al gritar “PERAAAL” y a continuación enviar un centro a la cabeza del señor de las alturas, quién la bajó al area y casi gritamos el segundo. Mientras tanto, poco pasaba lejos del arco todosjuntosnoense. Musgo deleitó a todos con una serie de patinadas y el árbitro dió muestras de su pobreza personal al cobrar más de un hombro-con-hombro y amonestar a Bollo por un par de sutiles pataditas en un tobillo ajeno. Llegando al minuto 15 de la primera etapa, los abrumados defensores rivales quisieron salir jugando. El 14 restista interceptó el pase (si!), trabó y ganó con el último hombre (siiii!), le tiró un sombrerito al arquero (siiiiii!) y de cabeza la mandó a guardar (SSSIIIIIIIII!!!!!). El animal del gol había realizado otra de sus hazañas, y sus compañeros solo podíamos mirarnos y comentar “que fácil que parece todo con este tipo”. Merecidísimo 2-0, delirio en las tribunas y el sentimiento de estar solos en la punta a flor de piel. Los minutos siguientes fueron más del mismo asedio hasta aquí mostrado. Los delanteros presionando, los volantes verticalizando y El Cabe con ganas de comprarse su primer paty del día. La última, obviamente, también fue para nosotros. En otro fallido despeje de la defensa, Bollo la agarra de lleno pocos metros fuera del area; el remate es fuerte pero al centro, el arquero la manotea, y el rebote se le escapa a nuestros arietes. El juez escucha los pedidos de clemencia de la escuadra rojiverde (y blanco) y decreta la finalización del primer tiempo. Así se fueron los mejores 20 minutos de Resto del campeonato.
En el entretiempo la dupla Boullosa-Boullosa decide cuidar la presión arterial del equipo, y saca al factor de riesgo Moralejo, pone al “Terror de las chinchillas” Avalle al medio y manda a FranCesc arriba. La clara intención: cerrar filas en el mediocampo y ganar velocidad en la delantera.
El segundo tiempo tuvo otro matiz. Todos Juntos No se dio cuenta que se le acababa la mentira de equipo imbatible, y salió con los ojos vendados y los tapones de punta a ver si pasaba algo. Comenzaron los roces y a los pocos minutos S.A. tuvo una reacción exaltada (eufemismo de ridícula y al pedo), prometiéndole la muerte a un TJN´s. Al árbitro el partido se le iba de las manos y cobraba faltas inexistentes y no amonestaba en ocasiones meritorias. Mientras los históricamente fríos de pecho intentaban con bochazos (su juego por el piso fue cortado sistemáticamente), nosotros nos basábamos en tirársela a Pablo, quién, en gran partido, se encargaba de aguantarla y tocar para los costados o encarar él.
Antes de los 10´ cae otro centro en las inmediaciones del Alca, el central contrario anticipa a más de uno y clava un gran cabezazo al ángulo.2-1, y mientras llevaban la pelota hacia la mitad de cancha, a más de uno se nos cruzaron fantasmas de empates sufridos, pero el grito fue claro “hacemos el tercero y se acaba la joda”. Resto no perdió el orden, y el rival siguió nervioso. Un nervioso Nº22 primero hizo una alevosa falta en mitad de cancha (ignorada por el árbitro), y segundos después empujó a nuestro hombre gol frente a las narices del juez, quien no tuvo más remedio que expulsarlo, sin percatarse de la patada que tiró Pablito. Nuestro enojado delantero solo fue calmado cuando su hermano mayor le aclaró: “si hay que pegar, pego yo que no me pueden suspender”.
Con más rispideces que fútbol, Resto siguió buscando, y creció junto a la figura del Licenciado Yu, que siguió corriendo y apilando por la derecha cuando muchos ya parecían cansados. Tuvimos un último susto cuando en un centro cruzado, éste narrador confió en que la pelota salía y se olvidó de su jugador a marcar, el cual llegó a cabecear sobre la línea y la pelota dio en el travesaño, evitando el empate y permitiendo que las bolas me bajen del cuello.
En los últimos minutos, otro contrincante fue expulsado por putear al arbitro, clara muestra de su impotencia, producto de ser superado una y otra vez por los del fondo. Con dos más, era cuestión de meter el tercero para embellecer la planilla final. Y nuevamente llegó por medio de la figura de la cancha. En una jugada de varios toques, Haedo encaró y la abrió hacia la derecha, apareció Santi, cruzó el pase hacia Fran que entraba por la izquierda, quien en vez de pegarle de una, volvió a tocar al medio; ahí el monstruo pensó “basta de tikitiki” e infló la red a pura potencia (un defensor la desvió, pero se lo damos a él porque somos buenos y la pelota entraba igual). 3-1, partido liquidado, y más punteros que nunca. Ingresó Boto por Ferka, pero ya no quedaba tiempo para nada.
El juez pitó, el encuentro terminó y Resto del Mundo se adueñó de la punta y se consagró Campeón de invierno. Título chistoso y decorativo, poco importante para éste plantel con ambición, sed de gloria, y unas ganas locas de ser campeón de todo en su primer año en la A. Jugando así, vamos confiados.
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