Alca (5.50): Ninguna responsabilidad en el gol. Cumplió.
Mula Di Fabio (5.50): Partido correcto del stopper, como todo a lo largo del torneo. Destacable.
Chulo Peperalta (5.50): Más allá de su escasez de palabra, es el jefe de la defensa. Maneja tiempos y movimientos. Buen partido.
Musgo Muschitiello (6.00): Pilar de la defensa restista. Es entrega y sacrificio; es leña y pierna fuerte; es criterio y despliegue. Se insiste: es debilidad de quien relata.
Lic. Yu (6.50): Su potencia y vehemencia intimidan. Gran partido del hombre-estampida.
Capitán Boullosa (6.50): El jefe del futbol restista, con un incansable desempeño en defensa y un criterioso manejo ofensivo. Figura del match.
Francesc Barone (6.00): Remarcable sacrificio de la saeta, multiplicándose a la hora de cubrir espacios. No logró gravitar en ataque, pero jugó un gran partido en defensa.
Pablo Esteban (-): La actuación futbolística del As de Espadas no es calificable, mas su actitud extrafutbolística, por demás repudiable. Su irritabilidad deberá ser un tema a trabajar para el año próximo.
Gordo Ezequiel (5.00): Corrió mucho, con incansable voluntad. Pintaba para hacer un buen partido cuando éramos 9. Después se le hizo cuesta arriba y no pesó en ataque (by El Capitán).
Cabezón (5.00): Entró para jugar y luchar los últimos 10 minutos, pero no pudo destacarse. Está volviendo.
Reservas e Hinchada(10.00): Boto y Juancito (Jugador #10) no pararon de alentar a sus compañeros. Se destaca, ahora sí, la actitud positiva de Pablo, que motivó continuamente luego de su salida precipitada del rectángulo de juego.
domingo, 9 de noviembre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
RdM - Los Osm*n*k: dale Resto que no ha pasado nada
El último domingo del mes de octubre se preparaba para albergar un partido de trascendencia indiscutible. Resto del Mundo, el equipo de las multitudes, el preferido del pueblo, exponía la punta del certamen, a tan sólo 3 fechas de su epílogo. A las 11 de la mañana, bajo un calor padre, el conjunto albinegro se vería las caras con su par osmonikeano, lo cual implicaba un condimento extra al ya importantísimo momento del campeonato que se vive. Este clásico, inventado allá a lo lejos por 2004 por el equipo gris (cual flogger hincha de Vélez busca llegar a ser clásico de San Lorenzo) como intento vano por desenterrarse del alma –sólo por ponerle eufemismo a la cosa- la humillante, categórica e inolvidable paliza recibida una temporada atrás en la final de la última olimpíada, tuvo más de mediático que de concreto a lo largo de estos años. Tan sólo el año último, un diezmado Resto del Mundo estaría más cerca, pero acabaría en tablas con su rival. Luego de ese antecedente, ambos cuadros se verían las caras, esta vez en el marco de la categoría A.
La escuadra restista se veía obligada a sumar de a 3, para no aflojar en la lucha cuerpo a cuerpo por el Scudetto con Atlético Sfidenze, y a la vez dejar sin chances en la pelea a varios equipos, entre ellos su rival de turno. Para lograr este cometido, contaba con todas sus armas a disposición de la dupla técnica, que tras numerosas conversaciones, especulaciones, consultas a sus referentes y demás vicisitudes, dispondría una alineación titular, nunca antes tan democrática como esta vez. En la valla, Santiago Javier, pese a las bromas de quien suscribe a la hora de dar a conocer la formación. La línea de tres defensores la formarían Francisco, Fernando Pablo como líbero, y Nicolás Miguel Félix. En el mediocampo, la banda derecha la ocuparía Fernando, el centro del campo, Pablo, capitán del equipo que acerca estas líneas a los lectores propios y extraños, y por la izquierda, Manuel. La dupla de atacantes la formarían Francisco y Pablo Esteban. Al costado de la línea de cal, hinchada y reservas seguían las acciones atentamente.
Dispuestos ya los players en el terreno de juego, un juez de nivel internacional, el mismísimo que comanda las acciones de Diegote (ahora DT de todos los argentinos gracias a huevones como muchos de ustedes) y sus muchachos en las gestas del Showbol, el gran Pablo Zechillo daría el pitazo inicial, y con ello marcaría el comienzo de los 40 minutos.
El partido empezó como todo partido en el campo, a ver qué pasa. En realidad, Resto del Mundo sabía a la perfección cuáles serían las armas de su rival, y donde debía poner mayor atención. Pelotazos larguísimos a los delanteros, en busca de una falta o un lateral, y de ahí en más, centro a la olla por parte del 5 rival, que aprovecha así su excelsa pegada. La orden era no cometer infracciones innecesarias de mitad de cancha en adelante, y en los primeros minutos eso se fue cumpliendo en buena medida, aunque no podía evitarse recibir envíos cruzados desde los laterales. Sin embargo, todos esos fueron neutralizados, ya sea por seguras intervenciones del guardameta albinegro, o porque los envíos hasta allí no venían siendo lo suficientemente precisos. En uno de los tantos balones disputados en los cielos maderenses, Musgo saltaría a cabecear con un coqueto delantero rival, que le conectaría un nucazo al estilo Hugo Romeo Guerra, para dejar al stopper izquierdo con la nariz completamente ensangrentada. Tras asearse unos minutos (su lugar fue momentáneamente ocupado por Santi), volvió al campo de juego a seguir dando batalla. 24 horas después llegaría la noticia de padecimiento, que de cualquier modo no le impedirá al gran zaguero seguir vistiendo la camiseta del equipo en lo que resta del torneo. Lo que sí, seguramente quede un poco más feo (aún).
De mitad de cancha en adelante, Resto no se asociaba demasiado, y no le arrimaba el juego a sus delanteros, que tampoco se conectaban entre ellos (una constante que preocupa en los últimos partidos). Sin embargo, uno o dos toques sumados a arrestos individuales alcanzaban para preocupar a una defensa compuesta por un gran danés, un cocker y uno sin raza. Ferka se mandó una buena escalada por derecha, y enganchando ante su marca, encaró en diagonal hacia el arco y remató potentísimo aunque desde una posición que le dejaba poco ángulo para convertir. El arquero demostró que cuando la situación lo agarra de frente, responde sin dudas, despejando la pelota al tiro de esquina.
Sin claridad, Resto proponía juego más punzante. Promediando la primera etapa, quien suscribe envía un pase horrible hacia la posición de Pablo, que resulta largo. No obstante, ante la duda de los defensores, que dejan picar la pelota más de la cuenta, la bestia del gol procede a disputarla, imponiendo su potencia en el cuerpo a cuerpo, ganando la posición con muchísimo oficio, llevándose la pelota con gran calidad, y definiendo con un sutil toque ante el achique estéril del guardameta, con una jerarquía impresionante, para que el balón ingrese pidiendo permiso a la portería, y se desate la locura en las gargantas albinegras. El 1-0 ya estaba consumado, y toda la alegría desbordaba los rostros restodelmundistas, que se consolidaban en la punta. El goleador, generoso, le dedicó su tanto a la hinchada incondicional, personificada en el Papu, que agradeció tan noble gesto.
Ahora sí, RdM podía afianzarse en el partido. Las limitaciones defensivas del rival se veían mucho más expuestas a partir de los espacios que generaba el lógico adelantamiento que los grises debieron realizar para buscar el empate. El costado izquierdo del ataque, donde estaba recostado el amigo de los niños, era una zona clara para profundizar. Sin embargo, el queridísimo Fran no encontraría la precisión ni la calma suficiente en ese primer tiempo para saber cuando tocar, cuando encarar, y cómo resolver para sortear su marca. Para que no haya problemas, estaba Pablo: la agarra sobre el costado, gira y encara hacia el área desde la izquierda. Cuando se encontró en una posición cómoda, ensayó el remate con la pierna derecha, buscando el primer fierro del arquero que otra vez no tenía nada que hacer, pero en esta ocasión el caprichoso esférico no tendría mejor idea que dar contra el poste y perderse en el saque de meta. Resto ahora sí era más que su rival, encontraba huecos, ganaba las divididas en el medio de la cancha, y por lo tanto manejaba la pelota, y daba la sensación de que el segundo tanto podía llegar en cualquier momento. En medio de este desarrollo, se diluía el primer tiempo. Sin embargo, de una jugada intrascendente a falta de 15 segundos para que se baje el telón, un lateral es enviado al área. Ferka no llega a despejar ante la entrada por sorpresa de un rival que no tenía marca, y luego de que la pelota le rebote a este último, depararía directamente en la posición del delantero rival que, ya sin marca (Mula estaba haciendo fila a un costado para que le dieran la vianda para la excursión en combi por la reserva ecológica) y en plena área chica, cabecea con precisión, ubicando el balón pegadito al palo, donde nadie pudo evitar que el 1-1 se estampe dolorosamente a fuego en el marcador. Tras el grito de alivio rival, no hubo tiempo para más y nos fuimos para las canillas, a apaciguar un poco el calor y reacomodar ideas para el segundo período, incrédulos de haber perdido la ventaja en el mejor momento del equipo. En una jugada desafortunada, Resto debía volver a empezar de cero en busca de los 3 puntos. A su vez, el equipo recibía un gol en el primer tiempo por primera ocasión en lo que va del año, y cortaba un invicto en la valla del Yosapa de más de 3 partidos.
El equipo no dispuso ninguna variante para los segundos 20 minutos, pero el partido ya no sería el mismo. El rival, envalentonado por el agónico (y poco acorde al desarrollo hasta ahí) tanto conseguido, se adelantó unos metros en el terreno, y comenzó a imponer su juego: pelotazos que complicaban, el oficio de delantero del autor del primer tanto, centros cada vez más precisos al área, y algunos esbozos de juego por abajo a partir de su banda izquierda. Resto perdió muchísimo peso en el mediocampo, hasta ahí patrón de las acciones, y así perdió la pelota. Consecuencia lógica de esto fue la imposibilidad para asistir como se debe a Pablo. Fran, en cambio, intentaba arrancar desde más atrás con la pelota, pero no conseguía desequilibrar por la banda, más allá de una buena acción personal que lo dejó en posición de remate de media distancia, que finalmente se fue muy desviado. Es justo aclarar igualmente que hasta entonces, la escuadra blanca y negra no sufría jugadas de peligro cerca de su área, más allá de jugar más cerca de la propia que de la rival. Por el contrario, era Resto del Mundo el equipo más peligroso, y el que rondando los 10 minutos pudo ponerse nuevamente en ventaja. Pablo, mucho menos activo ahora que en la primera parte, pelea un pelotazo con el arquero y con un defensor, la lucha, hasta el punto en que el balón le queda servido a sus pies, dentro del área, con el arquero tirado, y un defensor adelante. Cuando se dispuso a rematar de derecha hacia un destino de gol seguro, el 14, que venía muy desestabilizado por lo confusa de la maniobra, pifia el remate sin siquiera tocar la pelota, permitiendo la recuperación del zaguero que despeja. Se perdía así RdM una chance clarísimo de quedar 2-1 arriba. Seguida a esa acción, un par de apiladas de Ferka, de esa a las que tanto nos tiene acostumbrados, fueron lo mas incisivo del equipo. Una de ellas derivó en una excelente jugada colectiva, que tras una serie de toques, posibilitó la entrada al vacío por el costado opuesto, es decir por la izquierda, de Manu, que a esta altura entraba poco en juego. El hábil zurdo llegó a posición de gol y remató, pero el balón se fue muy desviado, y otra chance neta se esfumaba, lamentablemente para nosotros. Y así fue que, como bien sabemos todos los que somos asiduos a la práctica y al consumo de este deporte, el fútbol te pasa factura de lo que vos perdonás enfrente. Entonces, a partir de un lateral desde la izquierda ejecutado con brillante malicia por una zurda rival, el balón busca directamente el ángulo del palo más alejado. He aquí lo trágico: Alca ve sobrepasada su humanidad por la trayectoria del esférico, e intenta inútilmente pegar el manotazo que la desvíe por sobre el travesaño, buscando el tiro de esquina. Lo único que consiguió, en cambio, fue convalidar un gol que de otro modo habría terminado en la intrascendencia de un saque de meta. El 2-1 era una realidad inevitable, mientras Trevor, Rachel, y toda esa manga de putos festejaba. A falta de poco más de 5 minutos, Resto acusó el golpe al mentón, y casi se quedó sin reacción. Millo entró por Manu para aportar peso ofensivo, y Fran retrocedió apenas unos metros para ser el nexo. Para colmo, las pelotas paradas de las que se dispuso fueron mal empleadas. Un par de centros quedaron larguísimos, otros fueron derechito a las manos del arquero, y un tiro libre que prometía cierto riesgo fue ejecutado desde la derecha por quien esto escribe, y se perdió 1 metro y medio encima del travesaño. Ya completamente jugado en ataque, el rival pudo haber aprovechado mejor la superioridad numérica en los contragolpes, pero no lo hizo. La imagen final fue elocuente: todos los jugadores en el área rival, esperando un envío desde muy atrás de mitad de cancha, en busca de algún milagro, o un guiño del de arriba. Luego de que Fran se morfara una preciosa patada en la jeta, la última sería un centro desde la izquierda pasado, pasadísimo, que se perdió tristemente por el fondo, así como los sueños de empatar el partido. El pitazo final sonó como la melodía más triste en los oídos de nuestros muchachos, y el rival festejó. Aunque queda la certeza de saber que las cosas pudieron perfectamente ser de otra manera, festejó merecidamente, ya que en el segundo tiempo fue superior, y eso hay que reconocerlo. Enhorabuena. Tendrá ahora el equipo gris otro partido del cual vivir los próximos 5 años para tapar descensos, ascensos de escritorio y defecciones en campeonatos y/o ascensos casi ganados.
Por parte de Resto, lo que más duele es haber abandonado una posición altamente privilegiada en la tabla de posiciones, de cara a la definición del torneo. No obstante, los resultados que se fueron sucediendo con el correr de la tarde, y la convicción interna de sabernos capaces, de estar absolutamente compenetrados en esta causa, son el motor que permite mirar con un total optimismo esta recta final, aspirando a terminar festejando lo que a este equipo más le gusta: el título.
Satisfecho por el deber cumplido de que a nuestros múltiples lectores les llegue, como después de todos y cada uno de los partidos, la reseña del encuentro, se despide de ustedes este humilde servidor.
La escuadra restista se veía obligada a sumar de a 3, para no aflojar en la lucha cuerpo a cuerpo por el Scudetto con Atlético Sfidenze, y a la vez dejar sin chances en la pelea a varios equipos, entre ellos su rival de turno. Para lograr este cometido, contaba con todas sus armas a disposición de la dupla técnica, que tras numerosas conversaciones, especulaciones, consultas a sus referentes y demás vicisitudes, dispondría una alineación titular, nunca antes tan democrática como esta vez. En la valla, Santiago Javier, pese a las bromas de quien suscribe a la hora de dar a conocer la formación. La línea de tres defensores la formarían Francisco, Fernando Pablo como líbero, y Nicolás Miguel Félix. En el mediocampo, la banda derecha la ocuparía Fernando, el centro del campo, Pablo, capitán del equipo que acerca estas líneas a los lectores propios y extraños, y por la izquierda, Manuel. La dupla de atacantes la formarían Francisco y Pablo Esteban. Al costado de la línea de cal, hinchada y reservas seguían las acciones atentamente.
Dispuestos ya los players en el terreno de juego, un juez de nivel internacional, el mismísimo que comanda las acciones de Diegote (ahora DT de todos los argentinos gracias a huevones como muchos de ustedes) y sus muchachos en las gestas del Showbol, el gran Pablo Zechillo daría el pitazo inicial, y con ello marcaría el comienzo de los 40 minutos.
El partido empezó como todo partido en el campo, a ver qué pasa. En realidad, Resto del Mundo sabía a la perfección cuáles serían las armas de su rival, y donde debía poner mayor atención. Pelotazos larguísimos a los delanteros, en busca de una falta o un lateral, y de ahí en más, centro a la olla por parte del 5 rival, que aprovecha así su excelsa pegada. La orden era no cometer infracciones innecesarias de mitad de cancha en adelante, y en los primeros minutos eso se fue cumpliendo en buena medida, aunque no podía evitarse recibir envíos cruzados desde los laterales. Sin embargo, todos esos fueron neutralizados, ya sea por seguras intervenciones del guardameta albinegro, o porque los envíos hasta allí no venían siendo lo suficientemente precisos. En uno de los tantos balones disputados en los cielos maderenses, Musgo saltaría a cabecear con un coqueto delantero rival, que le conectaría un nucazo al estilo Hugo Romeo Guerra, para dejar al stopper izquierdo con la nariz completamente ensangrentada. Tras asearse unos minutos (su lugar fue momentáneamente ocupado por Santi), volvió al campo de juego a seguir dando batalla. 24 horas después llegaría la noticia de padecimiento, que de cualquier modo no le impedirá al gran zaguero seguir vistiendo la camiseta del equipo en lo que resta del torneo. Lo que sí, seguramente quede un poco más feo (aún).
De mitad de cancha en adelante, Resto no se asociaba demasiado, y no le arrimaba el juego a sus delanteros, que tampoco se conectaban entre ellos (una constante que preocupa en los últimos partidos). Sin embargo, uno o dos toques sumados a arrestos individuales alcanzaban para preocupar a una defensa compuesta por un gran danés, un cocker y uno sin raza. Ferka se mandó una buena escalada por derecha, y enganchando ante su marca, encaró en diagonal hacia el arco y remató potentísimo aunque desde una posición que le dejaba poco ángulo para convertir. El arquero demostró que cuando la situación lo agarra de frente, responde sin dudas, despejando la pelota al tiro de esquina.
Sin claridad, Resto proponía juego más punzante. Promediando la primera etapa, quien suscribe envía un pase horrible hacia la posición de Pablo, que resulta largo. No obstante, ante la duda de los defensores, que dejan picar la pelota más de la cuenta, la bestia del gol procede a disputarla, imponiendo su potencia en el cuerpo a cuerpo, ganando la posición con muchísimo oficio, llevándose la pelota con gran calidad, y definiendo con un sutil toque ante el achique estéril del guardameta, con una jerarquía impresionante, para que el balón ingrese pidiendo permiso a la portería, y se desate la locura en las gargantas albinegras. El 1-0 ya estaba consumado, y toda la alegría desbordaba los rostros restodelmundistas, que se consolidaban en la punta. El goleador, generoso, le dedicó su tanto a la hinchada incondicional, personificada en el Papu, que agradeció tan noble gesto.
Ahora sí, RdM podía afianzarse en el partido. Las limitaciones defensivas del rival se veían mucho más expuestas a partir de los espacios que generaba el lógico adelantamiento que los grises debieron realizar para buscar el empate. El costado izquierdo del ataque, donde estaba recostado el amigo de los niños, era una zona clara para profundizar. Sin embargo, el queridísimo Fran no encontraría la precisión ni la calma suficiente en ese primer tiempo para saber cuando tocar, cuando encarar, y cómo resolver para sortear su marca. Para que no haya problemas, estaba Pablo: la agarra sobre el costado, gira y encara hacia el área desde la izquierda. Cuando se encontró en una posición cómoda, ensayó el remate con la pierna derecha, buscando el primer fierro del arquero que otra vez no tenía nada que hacer, pero en esta ocasión el caprichoso esférico no tendría mejor idea que dar contra el poste y perderse en el saque de meta. Resto ahora sí era más que su rival, encontraba huecos, ganaba las divididas en el medio de la cancha, y por lo tanto manejaba la pelota, y daba la sensación de que el segundo tanto podía llegar en cualquier momento. En medio de este desarrollo, se diluía el primer tiempo. Sin embargo, de una jugada intrascendente a falta de 15 segundos para que se baje el telón, un lateral es enviado al área. Ferka no llega a despejar ante la entrada por sorpresa de un rival que no tenía marca, y luego de que la pelota le rebote a este último, depararía directamente en la posición del delantero rival que, ya sin marca (Mula estaba haciendo fila a un costado para que le dieran la vianda para la excursión en combi por la reserva ecológica) y en plena área chica, cabecea con precisión, ubicando el balón pegadito al palo, donde nadie pudo evitar que el 1-1 se estampe dolorosamente a fuego en el marcador. Tras el grito de alivio rival, no hubo tiempo para más y nos fuimos para las canillas, a apaciguar un poco el calor y reacomodar ideas para el segundo período, incrédulos de haber perdido la ventaja en el mejor momento del equipo. En una jugada desafortunada, Resto debía volver a empezar de cero en busca de los 3 puntos. A su vez, el equipo recibía un gol en el primer tiempo por primera ocasión en lo que va del año, y cortaba un invicto en la valla del Yosapa de más de 3 partidos.
El equipo no dispuso ninguna variante para los segundos 20 minutos, pero el partido ya no sería el mismo. El rival, envalentonado por el agónico (y poco acorde al desarrollo hasta ahí) tanto conseguido, se adelantó unos metros en el terreno, y comenzó a imponer su juego: pelotazos que complicaban, el oficio de delantero del autor del primer tanto, centros cada vez más precisos al área, y algunos esbozos de juego por abajo a partir de su banda izquierda. Resto perdió muchísimo peso en el mediocampo, hasta ahí patrón de las acciones, y así perdió la pelota. Consecuencia lógica de esto fue la imposibilidad para asistir como se debe a Pablo. Fran, en cambio, intentaba arrancar desde más atrás con la pelota, pero no conseguía desequilibrar por la banda, más allá de una buena acción personal que lo dejó en posición de remate de media distancia, que finalmente se fue muy desviado. Es justo aclarar igualmente que hasta entonces, la escuadra blanca y negra no sufría jugadas de peligro cerca de su área, más allá de jugar más cerca de la propia que de la rival. Por el contrario, era Resto del Mundo el equipo más peligroso, y el que rondando los 10 minutos pudo ponerse nuevamente en ventaja. Pablo, mucho menos activo ahora que en la primera parte, pelea un pelotazo con el arquero y con un defensor, la lucha, hasta el punto en que el balón le queda servido a sus pies, dentro del área, con el arquero tirado, y un defensor adelante. Cuando se dispuso a rematar de derecha hacia un destino de gol seguro, el 14, que venía muy desestabilizado por lo confusa de la maniobra, pifia el remate sin siquiera tocar la pelota, permitiendo la recuperación del zaguero que despeja. Se perdía así RdM una chance clarísimo de quedar 2-1 arriba. Seguida a esa acción, un par de apiladas de Ferka, de esa a las que tanto nos tiene acostumbrados, fueron lo mas incisivo del equipo. Una de ellas derivó en una excelente jugada colectiva, que tras una serie de toques, posibilitó la entrada al vacío por el costado opuesto, es decir por la izquierda, de Manu, que a esta altura entraba poco en juego. El hábil zurdo llegó a posición de gol y remató, pero el balón se fue muy desviado, y otra chance neta se esfumaba, lamentablemente para nosotros. Y así fue que, como bien sabemos todos los que somos asiduos a la práctica y al consumo de este deporte, el fútbol te pasa factura de lo que vos perdonás enfrente. Entonces, a partir de un lateral desde la izquierda ejecutado con brillante malicia por una zurda rival, el balón busca directamente el ángulo del palo más alejado. He aquí lo trágico: Alca ve sobrepasada su humanidad por la trayectoria del esférico, e intenta inútilmente pegar el manotazo que la desvíe por sobre el travesaño, buscando el tiro de esquina. Lo único que consiguió, en cambio, fue convalidar un gol que de otro modo habría terminado en la intrascendencia de un saque de meta. El 2-1 era una realidad inevitable, mientras Trevor, Rachel, y toda esa manga de putos festejaba. A falta de poco más de 5 minutos, Resto acusó el golpe al mentón, y casi se quedó sin reacción. Millo entró por Manu para aportar peso ofensivo, y Fran retrocedió apenas unos metros para ser el nexo. Para colmo, las pelotas paradas de las que se dispuso fueron mal empleadas. Un par de centros quedaron larguísimos, otros fueron derechito a las manos del arquero, y un tiro libre que prometía cierto riesgo fue ejecutado desde la derecha por quien esto escribe, y se perdió 1 metro y medio encima del travesaño. Ya completamente jugado en ataque, el rival pudo haber aprovechado mejor la superioridad numérica en los contragolpes, pero no lo hizo. La imagen final fue elocuente: todos los jugadores en el área rival, esperando un envío desde muy atrás de mitad de cancha, en busca de algún milagro, o un guiño del de arriba. Luego de que Fran se morfara una preciosa patada en la jeta, la última sería un centro desde la izquierda pasado, pasadísimo, que se perdió tristemente por el fondo, así como los sueños de empatar el partido. El pitazo final sonó como la melodía más triste en los oídos de nuestros muchachos, y el rival festejó. Aunque queda la certeza de saber que las cosas pudieron perfectamente ser de otra manera, festejó merecidamente, ya que en el segundo tiempo fue superior, y eso hay que reconocerlo. Enhorabuena. Tendrá ahora el equipo gris otro partido del cual vivir los próximos 5 años para tapar descensos, ascensos de escritorio y defecciones en campeonatos y/o ascensos casi ganados.
Por parte de Resto, lo que más duele es haber abandonado una posición altamente privilegiada en la tabla de posiciones, de cara a la definición del torneo. No obstante, los resultados que se fueron sucediendo con el correr de la tarde, y la convicción interna de sabernos capaces, de estar absolutamente compenetrados en esta causa, son el motor que permite mirar con un total optimismo esta recta final, aspirando a terminar festejando lo que a este equipo más le gusta: el título.
Satisfecho por el deber cumplido de que a nuestros múltiples lectores les llegue, como después de todos y cada uno de los partidos, la reseña del encuentro, se despide de ustedes este humilde servidor.
Uno x Uno
Alca (4): la ingratitud del puesto. Seguro en todas sus intervenciones, venía haciendo un gran partido, hasta que cometió el error fatal y lo definió en contra. No obstante, viene siendo su mejor campeonato.
Mula (5): ganó y perdió en lo alto. Como punto negativo, la distracción en la segunda jugada del primer gol, que permitió a su marca cabecear con total libertad.
Peralt (6): el mejor de la defensa. En lo alto se impuso casi siempre, y por abajo fue seguro.
Musgo (5,75): se la bancó con la napia amasijada, y peleó cada pelota con la vida. Es más, podría decir que no se le notó ser un converso, aunque no se desempeñó como en otras memorables ocasiones.
Ferka (6): sus escaladas fueron fuente de peligro para el rival. Cuando arrancó fue imparable, aunque por momentos quedó aislado en su banda, sin involucrarse en la lucha del medio
Bollo (4): bien en el primer tiempo, pero perdido en el segundo. No dio bien ningún pase ni tuvo voz de mando. Todo esto con el agravante de ser el capitán. (conceptos by Santi, redacción propia)
Manu (4,5): desapercibido la mayor parte del encuentro. Perdió un par de pelotas peligrosas. Tuvo el 2-1 en su zurda, pero la mandó afuera.
Fran (4): no encontró el juego. Cuando tenía que tenerla, la jugaba rápido. Cuando había que encarar por afuera, se cerraba. Le faltó amigarse con la pelota, y jugar con confianza en sus condiciones (le sobran).
Pablo (7): a pesar de lagunear, en especial en el segundo tiempo (recordemos que sus condiciones físicas no eran óptimas a causa de la enfermedad de la semana), inventó por mérito propio tres jugadas clarísimas de gol, incluyendo el propio tanto, de altísima factura. Debemos alimentarlo más y mejor.
Millo (-): entró con todas en contra: el reloj y la situación del partido. Luchó los minutos que pudo.
Banco de suplentes: Cabe, Boto y Santi.
Hinchada: curiosamente no tan numerosa como en otros casos. El Papu siempre firme. Y las chicas. No quiero empezar a puntualizar porque no quiero perder amigos, pero hay cosas con las que no se jode.
Mula (5): ganó y perdió en lo alto. Como punto negativo, la distracción en la segunda jugada del primer gol, que permitió a su marca cabecear con total libertad.
Peralt (6): el mejor de la defensa. En lo alto se impuso casi siempre, y por abajo fue seguro.
Musgo (5,75): se la bancó con la napia amasijada, y peleó cada pelota con la vida. Es más, podría decir que no se le notó ser un converso, aunque no se desempeñó como en otras memorables ocasiones.
Ferka (6): sus escaladas fueron fuente de peligro para el rival. Cuando arrancó fue imparable, aunque por momentos quedó aislado en su banda, sin involucrarse en la lucha del medio
Bollo (4): bien en el primer tiempo, pero perdido en el segundo. No dio bien ningún pase ni tuvo voz de mando. Todo esto con el agravante de ser el capitán. (conceptos by Santi, redacción propia)
Manu (4,5): desapercibido la mayor parte del encuentro. Perdió un par de pelotas peligrosas. Tuvo el 2-1 en su zurda, pero la mandó afuera.
Fran (4): no encontró el juego. Cuando tenía que tenerla, la jugaba rápido. Cuando había que encarar por afuera, se cerraba. Le faltó amigarse con la pelota, y jugar con confianza en sus condiciones (le sobran).
Pablo (7): a pesar de lagunear, en especial en el segundo tiempo (recordemos que sus condiciones físicas no eran óptimas a causa de la enfermedad de la semana), inventó por mérito propio tres jugadas clarísimas de gol, incluyendo el propio tanto, de altísima factura. Debemos alimentarlo más y mejor.
Millo (-): entró con todas en contra: el reloj y la situación del partido. Luchó los minutos que pudo.
Banco de suplentes: Cabe, Boto y Santi.
Hinchada: curiosamente no tan numerosa como en otros casos. El Papu siempre firme. Y las chicas. No quiero empezar a puntualizar porque no quiero perder amigos, pero hay cosas con las que no se jode.
miércoles, 8 de octubre de 2008
RdM 0 - La Celeste 0: Pólvora mojada
A todos nos llega la hora de pagar nuestras cuentas, y heme aquí pagando la mía, haciendo la crónica que nadie quería hacer pero que me sentía en el deber moral de hacer. No creo poder igualar las grandes piezas de lectura que los ilustres cronistas de este sitio han logrado con anterioridad, pero haré mi mejor esfuerzo. Aquí vamos:
Domingo 5 de octubre, día soleado y de calorcito por esas horas de la tarde. Era un día de campo de esos que nos gustan tanto a todos cuando nos disponíamos a jugar 40 minutos del deporte más hermoso del mundo (luego quedará demostrado que fue muchísimo menos tiempo que eso). Enfrente estaba La Celeste, equipo con el que ya nos habíamos cruzado en aquella primera promoción de nuestro primer año de ex-alumnos y que nos había privado de ascender haciendo uso de su experiencia. Debido al ausente sin aviso del libero del equipo (el queso por salut volvió para tomarse revancha) y a que el obeso Millo estaba sin jugar hace mes y medio por lesión, el equipo se vio formado de la siguiente manera: Alca al arco; línea de 3 abajo con Ferka-MulaSosGroso-Musgo; al medio Blacky-Bollo-Manu; Fran-Pablo como dupla delantera.
Afuera esperarían entonces Millo, Boto y el DT-Jugador Cabe, acompañados de la cada vez más nutrida y adorada hinchada, que tiene como único representante masculino al inconfundible Papu Juancru además de las novias de lo’ muchacho’.
Dicho esto, empezó el partido. Resto salió a jugar en campo rival y a tratar de hacer un gol lo antes posible aprovechando el jugador de más que tenía, aunque tratando de seguir las indicaciones del capitán de jugar tranquilos. A pesar de que el noveno jugador rival llegó al instante de comenzar, rápidamente el equipo albinegro se apoderaría del balón gracias al buen manejo de sus tres volantes. Manu era el que más se animaba y era bien secundado por Bollo y Santi, pero al equipo le faltaba llegada y contundencia para llevar peligro al arco rival. En parte se debía a que Ferka tuvo que volver a su antigua posición de 4, llevando al equipo a resignar profundidad y potencia en el ataque. Pero mayormente se debió a lo que con el correr del tiempo se hacia cada vez más evidente: no era la tarde de los delanteros. FranCesc tuvo más de una chance de abrir el marcador luego de buenos pases por parte de Bollo o Manu, pero todas se disolvieron en enganches fallidos y malas paradas de balón. Por su lado, Pablo no encontraba ese vértigo que lo caracteriza ni logró hacerse el lugar para superar a la bastante endeble defensa rival. En la única que lo logró, luego de superar a dos defensores a pura gambeta en velocidad, no advirtió que por el medio entraban 2 jugadores más y en vez de pasar la pelota intentó un regate más. Lamentablemente, la pelota se le fue por el fondo. ¿A qué se dedicaba La Celeste mientras tanto? A tratar de mantener la pelota el mayor tiempo lejos de su área. Ya sea por medio de puntinazos que daba el último hombre en los saques de arco, o por estériles escaladas de los dos mediocampistas central, todos los intentos eran bien rechazados y contenidos por los siempre seguros defensores y volantes de Resto. Su otro recurso era hacer tiempo, robando minutos y minutos de partido al no conservar la distancia a la salida de los laterales o corners. Jueguito al que el pobre tipo del arbitro no ponía límites y hacia crecer la impaciencia en la escuadra restista.
Sin más para resaltar que algún tiro de Manu o Bollo, o algunos centros intrascendentes en ambas áreas, se diluyó el primer tiempo. 10 minutos para refrescarse y a comenzar de nuevo. El segundo tiempo empezó como el primero, con bollo pidiendo jugar con tranquilidad. Lamentablemente nunca pudimos serenarnos y a medida que avanzaba el reloj la desesperación iba creciendo. Resto necesitaba hacer un gol y cada vez se lo buscaba más a los ponchazos. Bollo, Manu y Santi trataban de generar juego pero con menos efectividad que en el primer tiempo. Ferka se iba cada vez más para arriba pero como que no se largaba del todo porque debía cuidar su puesto de defensor. Fran seguía impreciso, sin poder parar la pelota y dando malos pases. Y Pablo no se encontraba con la pelota ni encontraba lugar en el ya pobre circuito de juego. De todas maneras, las dos más claras del segundo fueron para Resto. La primera fue un tiro libre en el borde del área producto de una falta que le hicieron a Blackfather. Manu era el ejecutante, pero abrió para Bollo quien sacó un terrible tiro que termino desviándose en jugadores de la barrera que lograron salir a tapar a tiempo a pesar de las molestias que Santi les generaba. La otra la tuvo Fran nuevamente, quien recibió de Pablo en un rápida jugada de ataque y estando mano a mano optó por patear de primera, lo cual derivó en terrible pifia con consecuente caída y puteada autoflagelante característica.
Ante la falta de gol, en la parte final la dirección técnica optó por sumar a otro delantero y mover el tablero. Entro Millo por Santi, Fran fue a jugar de 8 y Millo se quedó de delantero. Pero en este caso sumar delanteros no ayudó, ya no quedaba tiempo, y el poco que quedaba seguía siendo consumido por el equipo rival por medio de los mismos artilugios poco deportivos que no cedían a pesar de alguna que otra tímida amarilla que sacaba el arbitro. Así fue como terminó el partido, con un sabor amarguísimo, mezclado con impotencia y calentura. No falto la patadita calentona de Pablo a un defensor rival, ni la siempre graciosa escalada de Musgo para hablarle recaliente pero de forma respetuosa al árbitro. Esta vez la pregunta fue: “¿Cómo puede ser que ya haya terminado, si empezamos 16:25 y se la pasaron haciendo tiempo? ¿Qué hora tenés? Ahhh, ¿las 5? Me quedo más tranquilo” Que le vas a hacer Musgo, tenía que empezar el otro en horario…
En fin, la conclusión que hay que sacar es que tropezón no es caída. Si bien volvimos a perder puntos con los que no debíamos, y agravado por el hecho de que este equipo es un rejunte de tipos que corta su domingo al medio para venir a hacer tiempo al campo (esta sentencia no es de mi autoría, pero nunca nada más cierto), todavía dependemos de nosotros. Quedan 3 finales y hay que volver al nivel previo a este receso, el cual se hizo más extenso de lo esperado. Solo hay que jugar como sabemos, sin desesperar y afinar la puntería a la hora de la verdad. Este equipo ya demostró que esta para grandes cosas. VAMOS RESTO!
Domingo 5 de octubre, día soleado y de calorcito por esas horas de la tarde. Era un día de campo de esos que nos gustan tanto a todos cuando nos disponíamos a jugar 40 minutos del deporte más hermoso del mundo (luego quedará demostrado que fue muchísimo menos tiempo que eso). Enfrente estaba La Celeste, equipo con el que ya nos habíamos cruzado en aquella primera promoción de nuestro primer año de ex-alumnos y que nos había privado de ascender haciendo uso de su experiencia. Debido al ausente sin aviso del libero del equipo (el queso por salut volvió para tomarse revancha) y a que el obeso Millo estaba sin jugar hace mes y medio por lesión, el equipo se vio formado de la siguiente manera: Alca al arco; línea de 3 abajo con Ferka-MulaSosGroso-Musgo; al medio Blacky-Bollo-Manu; Fran-Pablo como dupla delantera.
Afuera esperarían entonces Millo, Boto y el DT-Jugador Cabe, acompañados de la cada vez más nutrida y adorada hinchada, que tiene como único representante masculino al inconfundible Papu Juancru además de las novias de lo’ muchacho’.
Dicho esto, empezó el partido. Resto salió a jugar en campo rival y a tratar de hacer un gol lo antes posible aprovechando el jugador de más que tenía, aunque tratando de seguir las indicaciones del capitán de jugar tranquilos. A pesar de que el noveno jugador rival llegó al instante de comenzar, rápidamente el equipo albinegro se apoderaría del balón gracias al buen manejo de sus tres volantes. Manu era el que más se animaba y era bien secundado por Bollo y Santi, pero al equipo le faltaba llegada y contundencia para llevar peligro al arco rival. En parte se debía a que Ferka tuvo que volver a su antigua posición de 4, llevando al equipo a resignar profundidad y potencia en el ataque. Pero mayormente se debió a lo que con el correr del tiempo se hacia cada vez más evidente: no era la tarde de los delanteros. FranCesc tuvo más de una chance de abrir el marcador luego de buenos pases por parte de Bollo o Manu, pero todas se disolvieron en enganches fallidos y malas paradas de balón. Por su lado, Pablo no encontraba ese vértigo que lo caracteriza ni logró hacerse el lugar para superar a la bastante endeble defensa rival. En la única que lo logró, luego de superar a dos defensores a pura gambeta en velocidad, no advirtió que por el medio entraban 2 jugadores más y en vez de pasar la pelota intentó un regate más. Lamentablemente, la pelota se le fue por el fondo. ¿A qué se dedicaba La Celeste mientras tanto? A tratar de mantener la pelota el mayor tiempo lejos de su área. Ya sea por medio de puntinazos que daba el último hombre en los saques de arco, o por estériles escaladas de los dos mediocampistas central, todos los intentos eran bien rechazados y contenidos por los siempre seguros defensores y volantes de Resto. Su otro recurso era hacer tiempo, robando minutos y minutos de partido al no conservar la distancia a la salida de los laterales o corners. Jueguito al que el pobre tipo del arbitro no ponía límites y hacia crecer la impaciencia en la escuadra restista.
Sin más para resaltar que algún tiro de Manu o Bollo, o algunos centros intrascendentes en ambas áreas, se diluyó el primer tiempo. 10 minutos para refrescarse y a comenzar de nuevo. El segundo tiempo empezó como el primero, con bollo pidiendo jugar con tranquilidad. Lamentablemente nunca pudimos serenarnos y a medida que avanzaba el reloj la desesperación iba creciendo. Resto necesitaba hacer un gol y cada vez se lo buscaba más a los ponchazos. Bollo, Manu y Santi trataban de generar juego pero con menos efectividad que en el primer tiempo. Ferka se iba cada vez más para arriba pero como que no se largaba del todo porque debía cuidar su puesto de defensor. Fran seguía impreciso, sin poder parar la pelota y dando malos pases. Y Pablo no se encontraba con la pelota ni encontraba lugar en el ya pobre circuito de juego. De todas maneras, las dos más claras del segundo fueron para Resto. La primera fue un tiro libre en el borde del área producto de una falta que le hicieron a Blackfather. Manu era el ejecutante, pero abrió para Bollo quien sacó un terrible tiro que termino desviándose en jugadores de la barrera que lograron salir a tapar a tiempo a pesar de las molestias que Santi les generaba. La otra la tuvo Fran nuevamente, quien recibió de Pablo en un rápida jugada de ataque y estando mano a mano optó por patear de primera, lo cual derivó en terrible pifia con consecuente caída y puteada autoflagelante característica.
Ante la falta de gol, en la parte final la dirección técnica optó por sumar a otro delantero y mover el tablero. Entro Millo por Santi, Fran fue a jugar de 8 y Millo se quedó de delantero. Pero en este caso sumar delanteros no ayudó, ya no quedaba tiempo, y el poco que quedaba seguía siendo consumido por el equipo rival por medio de los mismos artilugios poco deportivos que no cedían a pesar de alguna que otra tímida amarilla que sacaba el arbitro. Así fue como terminó el partido, con un sabor amarguísimo, mezclado con impotencia y calentura. No falto la patadita calentona de Pablo a un defensor rival, ni la siempre graciosa escalada de Musgo para hablarle recaliente pero de forma respetuosa al árbitro. Esta vez la pregunta fue: “¿Cómo puede ser que ya haya terminado, si empezamos 16:25 y se la pasaron haciendo tiempo? ¿Qué hora tenés? Ahhh, ¿las 5? Me quedo más tranquilo” Que le vas a hacer Musgo, tenía que empezar el otro en horario…
En fin, la conclusión que hay que sacar es que tropezón no es caída. Si bien volvimos a perder puntos con los que no debíamos, y agravado por el hecho de que este equipo es un rejunte de tipos que corta su domingo al medio para venir a hacer tiempo al campo (esta sentencia no es de mi autoría, pero nunca nada más cierto), todavía dependemos de nosotros. Quedan 3 finales y hay que volver al nivel previo a este receso, el cual se hizo más extenso de lo esperado. Solo hay que jugar como sabemos, sin desesperar y afinar la puntería a la hora de la verdad. Este equipo ya demostró que esta para grandes cosas. VAMOS RESTO!
Uno x Uno
Alca (6,5): Tuvo poco trabajo, pero se mantuvo seguro. Lo probaron una sola vez y respondió bien. Bien en los pocos centros que le tiraron también.
Ferka (6,5): En su reencuentro con el puesto de carrilero tuvo un buen partido. Seguro y sin fallas, no pudo volcar todo su peso ofensivo como cuando juega de 8.
Mula (7): No fue muy exigido, pero cuando le llega la pelota responde siempre con seguridad y firmeza. Excelente en el despeje de cabeza. De los más regulares.
Musgo (6,5): Parejo con toda la defensa. Buen partido y siempre seguro. No tuvo grandes exigencias.
Santi (6): Buen desempeño, aunque sin brillar. Trato siempre de armar juego con Manu y Bollo y de llevar peligro al área rival. Fue reemplazado faltando poco para terminar el partido
Bollo (6): Tuvo un partido regular. Estuvo bien con los pases, el juego táctico y la marca. Pero no pudo transmitir con su juego la tranquilidad que pedía en palabras antes de cada tiempo.
Manu (7): Buen partido. Tomo las riendas del medio y la iniciativa para atacar desde el primer minuto. Su juego se fue apagando hacia el final del partido.
Pablo (5): Lejos del monstruo del gol que es. Nunca se encontró con su juego. Tuvo la más clara del partido en sus pies. Esperemos que su sed de venganza se traduzca en goles.
Francesc (4,5): Arrancando de delantero titular como en los viejos tiempos, corrió y buscó todo el tiempo. No jugó mal, pero no pudo definir las situaciones de gol. Ahora debe demostrar la furia y serenidad del asesino sigiloso. (Eufemismo by Mula, puntaje by Fran)
Millo (-): Entró muy al final, ya no quedaba tiempo. Corrió lo poco que estuvo. Ganó algunos minutos de fútbol de campo.
Peral (4): Fisuras en un solo viaje de vuelta a casa. Debe ser todo un record. A ver si te haces un golcito el próximo partido para compensar el faltazo.
Cabe y Boto (-): No ingresaron. Me putearon por no patear de primera con la zurda. Y si, soy un pobre tipo.
Hinchada: La incondicional de siempre. Un gusto que chicas tan lindas nos vengan a ver… Y vos también Juan, sos el Nº1, un tipo groso (lindo también)
Ferka (6,5): En su reencuentro con el puesto de carrilero tuvo un buen partido. Seguro y sin fallas, no pudo volcar todo su peso ofensivo como cuando juega de 8.
Mula (7): No fue muy exigido, pero cuando le llega la pelota responde siempre con seguridad y firmeza. Excelente en el despeje de cabeza. De los más regulares.
Musgo (6,5): Parejo con toda la defensa. Buen partido y siempre seguro. No tuvo grandes exigencias.
Santi (6): Buen desempeño, aunque sin brillar. Trato siempre de armar juego con Manu y Bollo y de llevar peligro al área rival. Fue reemplazado faltando poco para terminar el partido
Bollo (6): Tuvo un partido regular. Estuvo bien con los pases, el juego táctico y la marca. Pero no pudo transmitir con su juego la tranquilidad que pedía en palabras antes de cada tiempo.
Manu (7): Buen partido. Tomo las riendas del medio y la iniciativa para atacar desde el primer minuto. Su juego se fue apagando hacia el final del partido.
Pablo (5): Lejos del monstruo del gol que es. Nunca se encontró con su juego. Tuvo la más clara del partido en sus pies. Esperemos que su sed de venganza se traduzca en goles.
Francesc (4,5): Arrancando de delantero titular como en los viejos tiempos, corrió y buscó todo el tiempo. No jugó mal, pero no pudo definir las situaciones de gol. Ahora debe demostrar la furia y serenidad del asesino sigiloso. (Eufemismo by Mula, puntaje by Fran)
Millo (-): Entró muy al final, ya no quedaba tiempo. Corrió lo poco que estuvo. Ganó algunos minutos de fútbol de campo.
Peral (4): Fisuras en un solo viaje de vuelta a casa. Debe ser todo un record. A ver si te haces un golcito el próximo partido para compensar el faltazo.
Cabe y Boto (-): No ingresaron. Me putearon por no patear de primera con la zurda. Y si, soy un pobre tipo.
Hinchada: La incondicional de siempre. Un gusto que chicas tan lindas nos vengan a ver… Y vos también Juan, sos el Nº1, un tipo groso (lindo también)
miércoles, 27 de agosto de 2008
RdM – Myung-Ki: se me acabaron los elogios
24 de agosto, 12 hs. de un hermosísimo domingo, todas las condiciones dadas para hacer una de las cosas que más nos gusta: jugar al fútbol, y si es con la camiseta de Resto, mejor. Y en este caso, no se trataba de un partido más. Menos de una semana después de haber vuelto al ruedo y de defender la punta con autoridad ante el siempre complicado Chiribabuza, Resto del Mundo se topaba en su calendario deportivo con un rival de magnitudes gigantescas. Myung-Ki, equipo histórico de la categoría, constante animador de los puestos más altos, y actual bicampeón reinante del fútbol maderense, significaba una parada por demás riesgosa para quien aspira a concluir el año inclinando su cuello hacia abajo para ver al resto de los equipos del torneo, y decirles con sonrisa socarrona “dale que yo te aviso”. Si bien es innegable que el rival de turno no pasa por un momento deportivo acorde a los pergaminos que trae consigo, estábamos en presencia de lo que podría significar un definitivo punto de inflexión en la campaña de la escuadra albinegra en este 2008. Un triunfo nos pondría en posición inmejorable de cara a la recta final del torneo, mientras que dejar puntos pondría en jaque la punta, a juzgar por la cantidad de perseguidores que ansían arrebatarla. No obstante, Resto del Mundo no especularía ni se mostraría apichonado, sino que por el contrario, llegó al Campo con una idea fija: ganar o ganar. Para lograrlo, la dupla técnica Boullosa-Boullosa alinearía los mismos 9 titulares que 6 días atrás habían vencido a Chiribabuchas: Alca en la valla. Línea de 3, que de aquí a poco voy a empezar a omitir por lo tedioso de poner siempre los mismos tres nombres, con Mula, Chulo Peralta y Nicolás Miguel Ángel Juan Carlos José Félix “Musgo” Muschitiello. Por la derecha, una fija a lo largo de todo este campeonato, la Cobra del lejano oriente, Lic. Yu; como volante central y capitán, quien por enésima vez acerca estas líneas a los fervorosos lectores, o sea yo, y por la izquierda, una pieza clave de este plantel, que de a poco va recuperando su excelso nivel: Manuel E. La dupla de atacantes también me empieza a hinchar las bolas repetirla: Pablo H., el genocida del gol, y el Gordo Ezequiel, el Millonario en generosidad calórica. En el banco aguardarían su chance el Cabeza Boullosa, F.W. y Santi. Después de esta presentación bien al estilo Boto, pasaremos a narrar lo acaecido sobre la gramilla.
De arranque, el rival mostraría que tenía armas. Un equipo parejo, sin ningún fenómeno pero sin ninguno malo, con buen juego en el medio y una constante voluntad de hacer circular la pelota sin apuro hasta encontrar espacios. Resto supo, de cualquier manera, imponerse en esos primeros momentos. Mediante la presión para recuperar la pelota y la buena presencia de la defensa en los sectores de la cancha donde se la solicitaba, el equipo blanco y negro se hacía del balón, y lo empleaba con criterio. Toque, circulación, movilidad, y la constante búsqueda de un compañero, con el adecuado empleo de las bandas (Ferka es decisivo en este rubro, y Manu está creciendo muchísimo), hacían que RdM insinuara peligro en estos primeros minutos. De esta forma, luego de una jugada combinada, el balón le queda a quien suscribe en las proximidades del área, pero bien volcado hacia la derecha del ataque, donde ensayo un potente remate que sin embargo encuentra el medio del arco, y por consiguiente los guantes del portero, que despeja el rebote sin muchas dificultades. Posteriormente, una jugada deliciosa, de esas que dejan ver a las claras el potencial que hay en este conjunto, fue la más peligrosa: sucesión de toques veloces entre los volantes y los delanteros, Pablo retrocede y juega de pivote, la pelota se mueve de lado a lado, de derecha a izquierda, para que finalmente Manu meta un precioso pase cual estocada mortal, que encuentra la entrada clara de Ferka por la banda contraria. El economista remata con potencia y peligro, pero el balón es desviado por el último defensor, antes de convertirse en el mejor gol del año. Era el mejor momento de Resto del Mundo en el partido, y el primer tanto se intuía. Sin embargo, repentinamente el partido cambió bruscamente su tenor. El rival se asentó, comenzó a hacerse del balón y manejarlo con prolijidad, y así a alejar el riesgo de su área, al mismo tiempo que se hacía cargo de las riendas del encuentro. La salida del fondo era clara, la presión no surtía efecto, y al pisar la mitad de la cancha con mucha gente y con pelota dominada, el rival provocaba que la línea media de nuestro equipo tuviera que refugiarse bastante cerca de sus defensores para poder tapar esas subidas que se sucedían. Consecuencia lógica de esto fue que el rival podía manejar a piacere la pelota hasta 3/4 de cancha mismo, ya que se tornaba imposible para los recuperadores del mediocampo imponerse ante la superioridad numérica en ese sector. Afortunadamente, este dominio no se tradujo en jugadas de riesgo. Los delanteros eran bien marcados en la zona caliente, y por lo tanto Myung-Ki no sabía por dónde entrarle al equipo restista (que si algo está haciendo bien a lo largo de este torneo es defenderse). En conclusión, las aproximaciones se reducían a remates de media y larga distancia, que no por ello dejaban de preocupar al equipo, que se veía acorralado en cierta medida por su rival. Resto no conseguía la pelota, y por lo tanto no podía atacar con gente. Fue en este contexto cuando, acercándonos al final de la primera etapa, este humilde servidor se hace del balón en la mitad del campo propio, y viendo a Pablo un par de metros delante de la mitad de la cancha, volcado sobre la banda izquierda, ensaya un pelotazo que se filtra entre los dos defensores y cae a sus espaldas, por sobre el cierre del zaguero que no llega a rechazar. Pablo entonces se dedicó a hacer lo que más le gusta: no tener piedad con los arqueros. Tras recibir la pelota, corrió de frente al arco (y cuando está en velocidad fijate si lo parás…), y ante la salida del guardameta, se puso muy nervioso, lo dejó en ridículo eludiéndolo con una finta hacia su izquierda, y tocó casi de puntín a la desguarecida meta. Gol de Resto, locura, algarabía y 1-0 en el marcador antes del cierre de los primeros 20 minutos. Resto del Mundo había logrado escabullirse del sometimiento futbolístico que su rival le estaba brindando, y pegar la mano que más duele: la del primer gol del partido. El rival sintió el golpe y el primer tiempo se diluyó con la ventaja parcial para el puntero, que reafirmaba así su condición.
Tras repasar un par de conceptos tácticos de cara a la segunda parte, el equipo salió al terreno de juego con los mismos 9 jugadores, aunque su delantero Millo, hasta aquí de aceptable tarea, acarreaba indisimulables problemas físicos. Los primeros minutos del complemento fueron arduos. Myung-Ki salió decidido a hacerse de la igualdad, y mediante una metralleta de pelotas paradas, tuvo con el Jesús en la boca a todo un pueblo que velaba por el triunfo albinegro. De derecha a izquierda, los corners y laterales no paraban de caer sobre el área. Sin grandes consecuencias, afortunadamente (una vez más la defensa se erigía en pieza clave de este triunfo parcial), con una única pero no por ello menos fundamental excepción: corner desde la derecha, al primer palo y con poca altura, casi un buscapié, que encuentra el gran anticipo del delantero rival (lástima que no pude ver a quién anticiparon para mandarlo en cana), quien con un toque sutil pero muy preciso, desvía el balón, con inequívoco destino de red. Sin embargo, cuando el 1 a 1 parecía un hecho consumado, un enviado por el mismo Dios Todopoderoso, iluminado por la mano divina del mismísimo Señor, también conocido como Manuel Eiras, interpuso su humanidad entre el esférico y la línea de gol, conteniendo así el aliento de la multitud, y alegrando los corazones que nos siguen por toda América (Perú, Brasil, pte.). Resto sabía que no debía dejarse acorralar, ya que de esa manera era cuestión de tiempo hasta que uno de esos centros tuviera destino de red. Por eso, cuando logró zafar de la situación, se adelantó en el terreno de juego y comenzó a manejar un poco más el partido, con Manu y su futbol, las apiladas de Ferka y el buen juego de los de arriba. Millo no resistiría más y le pediría el cambio al Cabeza, quien así haría su ingreso para jugar como delantero, intentando aportar su buen pie, su toque preciso y el juego de espaldas que sabe realizar. El partido ahora era equilibrado, el rival comenzaba a desesperarse porque el tiempo transcurría, y no encontraba los caminos para llegar al ansiado empate. Conjunto con esto, aparecían los huecos en el fondo que Resto debía explotar. Fue entonces cuando Musgo juega una excelente pelota por la paralela para Pablo, quien otra vez recostado sobre su izquierda, la deja correr y se le escapa por afuera al defensor. Ya cruzando los 3/4 de cancha, la última línea lo corría desesperada de atrás, mientras que el Cabe iba entrando como 9 a la par de la corrida del 14. Antes de entrar al área, el goleador del equipo demuestra que además de crack, juega para el equipo, y le cede el balón al muchachito de las rastas, quien entrando libre por el otro costado, no tiene más que tocar con la zurda suavemente para inflar las mallas, y desatar así el grito de felicidad y de alivio de todo el equipo, que veía cómo se liquidaba un partido muy chivo. El segundo cross de derecha fue un golpe de nocaut para el bicampeón, quien ya no supo recuperarse más hasta el fin del partido. Resto se dedicó entonces a manejar los tiempos, la pelota, y a disfrutar de otro triunfo de los que se gozan mucho. Sobre el final del encuentro, Boto ingresó en lugar de Manu a jugar unos minutos, y se hilvanó una muy bonita jugada colectiva, que terminó con pase del Cabe a Pablo sobre la derecha. Cuando el 14 intenta realizar una gambeta, el defensor lo derriba de manera obscena, aunque no tan obscena como la lavada de manos del árbitro, quien decidió no cobrar el más que evidente tiro libre. Pitazo, festejos y mucha alegría para Resto del Mundo. No todos los días se baja con autoridad y contundencia a un bicampeón, y este equipo lo hizo sin que le tiemble el pulso. Más allá de haber sufrido contratiempos en el juego a lo largo de diversos pasajes del encuentro, la solidez en el fondo, la practicidad y presencia en el medio, y la contundencia en los últimos metros, fueron armas más que suficientes para obtener otro 2-0 (tercero del año), y para sumar de a 3 por tercera vez consecutiva. Con un Alca que otra vez se va a su casa con la cola en su lugar, el invicto se estira a 12 partidos, y la punta, antes sostenida por el superávit de presentaciones en relación a los rivales, hoy es cada vez más genuina y real. Ahora vendrán por lo menos dos semanas sin actividad, veremos cómo se acomoda la tabla cuando los demás tengan que cumplir con sus compromisos. El amigo de los niños volverá al país (aunque ya amenazó con quedarse allá mientras sigamos cosechando triunfos), y engrosará en cantidad y calidad el plantel disponible. Y luego volveremos a jugar por los porotos y por la punta, y ya todos sabemos que va a ser un día especial, no se lo vaya a perder….
De arranque, el rival mostraría que tenía armas. Un equipo parejo, sin ningún fenómeno pero sin ninguno malo, con buen juego en el medio y una constante voluntad de hacer circular la pelota sin apuro hasta encontrar espacios. Resto supo, de cualquier manera, imponerse en esos primeros momentos. Mediante la presión para recuperar la pelota y la buena presencia de la defensa en los sectores de la cancha donde se la solicitaba, el equipo blanco y negro se hacía del balón, y lo empleaba con criterio. Toque, circulación, movilidad, y la constante búsqueda de un compañero, con el adecuado empleo de las bandas (Ferka es decisivo en este rubro, y Manu está creciendo muchísimo), hacían que RdM insinuara peligro en estos primeros minutos. De esta forma, luego de una jugada combinada, el balón le queda a quien suscribe en las proximidades del área, pero bien volcado hacia la derecha del ataque, donde ensayo un potente remate que sin embargo encuentra el medio del arco, y por consiguiente los guantes del portero, que despeja el rebote sin muchas dificultades. Posteriormente, una jugada deliciosa, de esas que dejan ver a las claras el potencial que hay en este conjunto, fue la más peligrosa: sucesión de toques veloces entre los volantes y los delanteros, Pablo retrocede y juega de pivote, la pelota se mueve de lado a lado, de derecha a izquierda, para que finalmente Manu meta un precioso pase cual estocada mortal, que encuentra la entrada clara de Ferka por la banda contraria. El economista remata con potencia y peligro, pero el balón es desviado por el último defensor, antes de convertirse en el mejor gol del año. Era el mejor momento de Resto del Mundo en el partido, y el primer tanto se intuía. Sin embargo, repentinamente el partido cambió bruscamente su tenor. El rival se asentó, comenzó a hacerse del balón y manejarlo con prolijidad, y así a alejar el riesgo de su área, al mismo tiempo que se hacía cargo de las riendas del encuentro. La salida del fondo era clara, la presión no surtía efecto, y al pisar la mitad de la cancha con mucha gente y con pelota dominada, el rival provocaba que la línea media de nuestro equipo tuviera que refugiarse bastante cerca de sus defensores para poder tapar esas subidas que se sucedían. Consecuencia lógica de esto fue que el rival podía manejar a piacere la pelota hasta 3/4 de cancha mismo, ya que se tornaba imposible para los recuperadores del mediocampo imponerse ante la superioridad numérica en ese sector. Afortunadamente, este dominio no se tradujo en jugadas de riesgo. Los delanteros eran bien marcados en la zona caliente, y por lo tanto Myung-Ki no sabía por dónde entrarle al equipo restista (que si algo está haciendo bien a lo largo de este torneo es defenderse). En conclusión, las aproximaciones se reducían a remates de media y larga distancia, que no por ello dejaban de preocupar al equipo, que se veía acorralado en cierta medida por su rival. Resto no conseguía la pelota, y por lo tanto no podía atacar con gente. Fue en este contexto cuando, acercándonos al final de la primera etapa, este humilde servidor se hace del balón en la mitad del campo propio, y viendo a Pablo un par de metros delante de la mitad de la cancha, volcado sobre la banda izquierda, ensaya un pelotazo que se filtra entre los dos defensores y cae a sus espaldas, por sobre el cierre del zaguero que no llega a rechazar. Pablo entonces se dedicó a hacer lo que más le gusta: no tener piedad con los arqueros. Tras recibir la pelota, corrió de frente al arco (y cuando está en velocidad fijate si lo parás…), y ante la salida del guardameta, se puso muy nervioso, lo dejó en ridículo eludiéndolo con una finta hacia su izquierda, y tocó casi de puntín a la desguarecida meta. Gol de Resto, locura, algarabía y 1-0 en el marcador antes del cierre de los primeros 20 minutos. Resto del Mundo había logrado escabullirse del sometimiento futbolístico que su rival le estaba brindando, y pegar la mano que más duele: la del primer gol del partido. El rival sintió el golpe y el primer tiempo se diluyó con la ventaja parcial para el puntero, que reafirmaba así su condición.
Tras repasar un par de conceptos tácticos de cara a la segunda parte, el equipo salió al terreno de juego con los mismos 9 jugadores, aunque su delantero Millo, hasta aquí de aceptable tarea, acarreaba indisimulables problemas físicos. Los primeros minutos del complemento fueron arduos. Myung-Ki salió decidido a hacerse de la igualdad, y mediante una metralleta de pelotas paradas, tuvo con el Jesús en la boca a todo un pueblo que velaba por el triunfo albinegro. De derecha a izquierda, los corners y laterales no paraban de caer sobre el área. Sin grandes consecuencias, afortunadamente (una vez más la defensa se erigía en pieza clave de este triunfo parcial), con una única pero no por ello menos fundamental excepción: corner desde la derecha, al primer palo y con poca altura, casi un buscapié, que encuentra el gran anticipo del delantero rival (lástima que no pude ver a quién anticiparon para mandarlo en cana), quien con un toque sutil pero muy preciso, desvía el balón, con inequívoco destino de red. Sin embargo, cuando el 1 a 1 parecía un hecho consumado, un enviado por el mismo Dios Todopoderoso, iluminado por la mano divina del mismísimo Señor, también conocido como Manuel Eiras, interpuso su humanidad entre el esférico y la línea de gol, conteniendo así el aliento de la multitud, y alegrando los corazones que nos siguen por toda América (Perú, Brasil, pte.). Resto sabía que no debía dejarse acorralar, ya que de esa manera era cuestión de tiempo hasta que uno de esos centros tuviera destino de red. Por eso, cuando logró zafar de la situación, se adelantó en el terreno de juego y comenzó a manejar un poco más el partido, con Manu y su futbol, las apiladas de Ferka y el buen juego de los de arriba. Millo no resistiría más y le pediría el cambio al Cabeza, quien así haría su ingreso para jugar como delantero, intentando aportar su buen pie, su toque preciso y el juego de espaldas que sabe realizar. El partido ahora era equilibrado, el rival comenzaba a desesperarse porque el tiempo transcurría, y no encontraba los caminos para llegar al ansiado empate. Conjunto con esto, aparecían los huecos en el fondo que Resto debía explotar. Fue entonces cuando Musgo juega una excelente pelota por la paralela para Pablo, quien otra vez recostado sobre su izquierda, la deja correr y se le escapa por afuera al defensor. Ya cruzando los 3/4 de cancha, la última línea lo corría desesperada de atrás, mientras que el Cabe iba entrando como 9 a la par de la corrida del 14. Antes de entrar al área, el goleador del equipo demuestra que además de crack, juega para el equipo, y le cede el balón al muchachito de las rastas, quien entrando libre por el otro costado, no tiene más que tocar con la zurda suavemente para inflar las mallas, y desatar así el grito de felicidad y de alivio de todo el equipo, que veía cómo se liquidaba un partido muy chivo. El segundo cross de derecha fue un golpe de nocaut para el bicampeón, quien ya no supo recuperarse más hasta el fin del partido. Resto se dedicó entonces a manejar los tiempos, la pelota, y a disfrutar de otro triunfo de los que se gozan mucho. Sobre el final del encuentro, Boto ingresó en lugar de Manu a jugar unos minutos, y se hilvanó una muy bonita jugada colectiva, que terminó con pase del Cabe a Pablo sobre la derecha. Cuando el 14 intenta realizar una gambeta, el defensor lo derriba de manera obscena, aunque no tan obscena como la lavada de manos del árbitro, quien decidió no cobrar el más que evidente tiro libre. Pitazo, festejos y mucha alegría para Resto del Mundo. No todos los días se baja con autoridad y contundencia a un bicampeón, y este equipo lo hizo sin que le tiemble el pulso. Más allá de haber sufrido contratiempos en el juego a lo largo de diversos pasajes del encuentro, la solidez en el fondo, la practicidad y presencia en el medio, y la contundencia en los últimos metros, fueron armas más que suficientes para obtener otro 2-0 (tercero del año), y para sumar de a 3 por tercera vez consecutiva. Con un Alca que otra vez se va a su casa con la cola en su lugar, el invicto se estira a 12 partidos, y la punta, antes sostenida por el superávit de presentaciones en relación a los rivales, hoy es cada vez más genuina y real. Ahora vendrán por lo menos dos semanas sin actividad, veremos cómo se acomoda la tabla cuando los demás tengan que cumplir con sus compromisos. El amigo de los niños volverá al país (aunque ya amenazó con quedarse allá mientras sigamos cosechando triunfos), y engrosará en cantidad y calidad el plantel disponible. Y luego volveremos a jugar por los porotos y por la punta, y ya todos sabemos que va a ser un día especial, no se lo vaya a perder….
Uno x Uno
Alca (6,5): atajó muy seguro otra vez, sacó de arriba con los puños con mucha firmeza, y no dio sus clásicos rebotes-aborto. Pasa por un buen momento.
Mula (7,5): firmeza es su segundo nombre, para ganar en la altura gracias a su poder de salto, para jugársela con criterio a Ferka, y para romper cuando hace falta. Gran nivel.
Chulo (7): no tuvo tanto trabajo, pero anduvo con la seguridad de siempre. Corrigió el tema de las faltas innecesarias (no cometió ninguna) y terminó jugando de stopper por izquierda.
Musgo (7,5): otro que juega siempre bien. De arriba o de abajo, es patrón siempre y voz de mando de la defensa, por izquierda o como líbero. Para completar, le metió una pelota excelente a Pablo en el segundo gol.
Ferka (6,5): el juego descansa en él cuando el rival presiona, ya que su potencia destruye cualquier resistencia. Llegó con claridad en el primer tiempo, luego se diluyó un poco.
Bollo (7,5): Manejó los hilos del mediocampo, multiplicándose en defensa y haciendo jugar en ataque. Su pie, cual escalpelo, desgarró la defensa rival para dejar al goleador en posición inmejorable de anotación. Gran tarea. (by Millo)
Manu (7): volviendo a ser. Toca con claridad, parece ver toda la cancha a la vez. Precisos pases, sacrificio para marcar y hacer relevos, y con personalidad para hablar en el medio.
Pablo (8): aunque lagunea por momentos, cuando aparece es mortífero. Gol de alta factura para abrir el partido, Fenomenal concepto y timing para asistir en el segundo. Todo parece fácil.
Millo (6): no estaba en plenitud, y se notó. Sin embargo, hizo un buen primer tiempo, anticipando a los defensores, aportando sacrificio para ensuciar la salida, y jugando correctamente de espaldas. Después se quedó sin resto.
Cabe (7): en unos minutos, marcó un tanto y tocó bien un par de pelotas. Le falta, pero este es el buen camino.
Boto (-): ingresó sobre el final para jugar un ratito por la izquierda.
Santi (-): no entró. Es el terror de los jugadores que llevan a las novias.
Hinchada: la de siempre. Yamila (efectividad implacable), Carla (de a poco redimiéndose; no te creas que está todo dicho igual!), y el Papu JC, que agitó los trapos y deliró con el gol del Cabezón. Los queremos mucho a todos.
Mula (7,5): firmeza es su segundo nombre, para ganar en la altura gracias a su poder de salto, para jugársela con criterio a Ferka, y para romper cuando hace falta. Gran nivel.
Chulo (7): no tuvo tanto trabajo, pero anduvo con la seguridad de siempre. Corrigió el tema de las faltas innecesarias (no cometió ninguna) y terminó jugando de stopper por izquierda.
Musgo (7,5): otro que juega siempre bien. De arriba o de abajo, es patrón siempre y voz de mando de la defensa, por izquierda o como líbero. Para completar, le metió una pelota excelente a Pablo en el segundo gol.
Ferka (6,5): el juego descansa en él cuando el rival presiona, ya que su potencia destruye cualquier resistencia. Llegó con claridad en el primer tiempo, luego se diluyó un poco.
Bollo (7,5): Manejó los hilos del mediocampo, multiplicándose en defensa y haciendo jugar en ataque. Su pie, cual escalpelo, desgarró la defensa rival para dejar al goleador en posición inmejorable de anotación. Gran tarea. (by Millo)
Manu (7): volviendo a ser. Toca con claridad, parece ver toda la cancha a la vez. Precisos pases, sacrificio para marcar y hacer relevos, y con personalidad para hablar en el medio.
Pablo (8): aunque lagunea por momentos, cuando aparece es mortífero. Gol de alta factura para abrir el partido, Fenomenal concepto y timing para asistir en el segundo. Todo parece fácil.
Millo (6): no estaba en plenitud, y se notó. Sin embargo, hizo un buen primer tiempo, anticipando a los defensores, aportando sacrificio para ensuciar la salida, y jugando correctamente de espaldas. Después se quedó sin resto.
Cabe (7): en unos minutos, marcó un tanto y tocó bien un par de pelotas. Le falta, pero este es el buen camino.
Boto (-): ingresó sobre el final para jugar un ratito por la izquierda.
Santi (-): no entró. Es el terror de los jugadores que llevan a las novias.
Hinchada: la de siempre. Yamila (efectividad implacable), Carla (de a poco redimiéndose; no te creas que está todo dicho igual!), y el Papu JC, que agitó los trapos y deliró con el gol del Cabezón. Los queremos mucho a todos.
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