Pablo 3
Millo 1
e/c 1
martes, 11 de agosto de 2009
RdM – Chiribabuza: Arrancamos...
Luego de que las pandemias y el invierno nos hayan dado un respiro, la actividad deportiva que nos conmueve año tras año nos convocaba una vez más en las instalaciones de Costanera Sur. Y en este domingo 9 de agosto, el evento nos enfrentaba a un viejo conocido, hoy por hoy casi desconocido, a juzgar por la cantidad de ausencias y caras ignotas que presenta en su formación actual. Se trata de Chiribabuza, equipo que supiera darnos dolores de cabeza a montones en otras épocas de ex alumnos. Una pequeña perlita que refleja esto: fue el único equipo que en nuestra historia de ex alumnos nos marcó más de dos goles en un partido (1-3). Pero claro, como decía recién, el presente de este equipo azul y verde es muy distinto de aquél. Si hasta estuvieron hasta último momento con 6 jugadores en cancha, demorando el inicio del cotejo lo máximo que pudieron para completar la formación. Resto del Mundo, en cambio, mantiene con los años su coherencia, seriedad, su base de siempre, y podría decirse que pasa por su mejor momento, ya convertido en un equipo reconocido y respetado por todos en la máxima categoría. El equipo base volvería a repetirse en esta ocasión, aunque contando ahora con un refuerzo en sus filas: el regreso del Señor Ezequiel Moralejo después de un prolongado exilio por el Viejo Continente. El promedio kg/jugador albinegro subió considerablemente. En conclusión, Resto salió a la cancha con el siguiente noneto titular: Alca, quien volvió a calzarse los guantes después de una fecha de ausencia; Mula, Chulo Peralta, Musgo, la defensa que ya se repite de memoria después de dos años de compartir la zaga; Boto (feliz cumpleaños), Manu, Bollo; Cabe y Pablo con doble punta para doblegar a la defensa contraria. En el banco aguardaban entonces el ya mencionado Millo, y Coco que arribó sobre la hora del match.
El chileno Alexis Sanchez hizo sonar su silbato, Pablo tocó para el Cabe, y comenzó el futbol en la cancha 2. El partido arrancó medio jeropa. Quizás Resto supo de entrada que era más que su rival, quizás le costo entrar en ritmo después de tanta inactividad, o quizás fue una casualidad, pero los primeros minutos no mostraron gran fútbol ni muchas aproximaciones. La pelota estaba repartida entre propios y ajenos, y pasaba más tiempo perdida entre los jugadores de la cancha de al lado que en nuestros propios pieces. La banda izquierda, con el tándem formado por quien suscribe y Musgo, más el siempre sensible y delicado apoyo de la zurda de Manu, era la zona elegida en estos primeros minutos para atacar. Pablo estaba recostado por esa banda, siempre peligroso, y en una escalada del número 26, N.M.F. Muschitiello, se produce un gran quilombo en la puerta del área, el zaguero cae espectacularmente, la pelota le queda al Cabe en disputa con su marca, pero el juez detiene el juego para corroborar que Musgo no acabara de perder la vida en su caída. Musgo no tenía nada, claro. Pero el divino del árbitro, en vez de jugar el correspondiente y peligrosísimo bote a tierra, decidió entregarle la pelota mansita al payasesco guardameta rival. En conclusión, el partido siguió así, luchado, dividido, pero con el claro reflejo de que RdM contaba con más y mejores armas para dominar. Entonces ocurrió que alrededor de los 10 minutos de ese primer tiempo, con el rival volcado en ataque, Manuel saca un quirúrgico y precioso pase (porque decirle pelotazo sería una falta de respeto para con el muchacho del rodete) desde el centro del campo hacia la derecha, para el pique exacto de Pablo, que así empieza su carrera hacia el arco rival, en la lucha cuerpo a cuerpo con el defensor. Cuando esta persona que escribe le pedía desesperadamente que cambiara la pelota hacia el otro sector, donde yo gozaba de todas las libertades para rematar franco al gol, el 14 remata potente, casi con cara externa de su pie derecho, cruzado, abajo, inflando las redes y decretando el 1-0 para Resto del Mundo. Grito de gol, tranquilidad para el equipo por la ventaja conseguida, y desahogo para el goleador, que venía con la pólvora mojada, y así se sacaba la mufa de encima (el festejo vendría con dedicatoria incluida a Mula, quien en la previa se mofaba de la falta de eficacia en la red del punta). El partido ahora se abría un poco más para Resto. La defensa rival mostraba muchas grietas que nuestro equipo aprovechaba. El Cabe probó de afuera, el cronista lo hizo también un par de veces, una con buena dirección, otra muy desviada, y Pablo, tras recibir un pase muy llovido por la banda izquierda, remata de primera con su zurda, cruzando de más su remate por escasos centímetros. Pero no era todo dominio negro y blanco. Algunas desinteligencias en la salida desde el fondo envalentonaban al rival, cediéndole la pelota en nuestro terreno. La propia incapacidad del árbitro para cobrar bien una falta también colaboraba con esto. En una mini gresca poco esclarecida, Boto se gana una amarilla tras forcejear con un rival, aunque no pasó de ahí. En estos minutos, Chiribabuza coqueteó una vez con el empate: jugada por la izquierda de su ataque, pase al medio para un delantero que desde afuera del área remata cruzado. La pelota sale bien pegadita al palo derecho de Alca, que nada podía hacer. Primera llamada de atención para todo el equipo albinegro, que era superior al rival y debía retomar las riendas del partido. Igual, no hizo falta, ya que en la última jugada del primer tiempo, ellos mismos se encargaron de liquidar el pleito. El arquero (o un defensor, francamente no me acuerdo) hace una ridiculez sacando del arco. La defensa se transforma en espectadora de lujo, en el ABC de lo que NO hay que hacer si se busca ser un equipo sólido, cuando el balón le cae en la cabeza al 15 que juega de 5, a Manu, quien con gran panorama y mejor técnica, mete un frentazo perfecto para la aparición en solitario por la izquierda de Pablo, mano a mano con un arquero que estaba parado en cualquier lado. Con el primer palo a su merced, Pablo Esteban pasó por caja y cambió por gol esta jugada tan extraña. 2-0, partido liquidado, y todo Resto a las canillas para refrescarse un poco.
El equipo salió sin modificaciones a disputar el segundo tiempo, con la clara idea de manejar los hilos del partido, ahora que resultado y desarrollo le resultaban favorables. Y así lo hizo. Mayormente se jugó en campo rival, más allá de algunos toques interesantes del equipo contrario, que terminaban siendo frustrados tarde o temprano. El mediocampo actuó bastante bien como zona de contención, y la defensa fue un relojito suizo cada vez que tuvo que entrar en acción. Así, Resto dispuso de espacios y de tiempo como en pocas ocasiones, y por momentos jugó a voluntad. Antes de los 10 minutos, Resto gritaba otro gol. En realidad, gritar es una forma de decir, ya que creo que nadie emitió un sonido. Y para ser exactos, habría que decir “todo Resto menos Peralt”, que se enteró recién a la noche de la existencia de este gol, y por lo tanto que el partido terminó 4 a 0, y no 3-0 como él creía. Una más y van… La cosa es que un pase largo a espaldas de la descompensada defensa rival lo encuentra al Cabeza apareado con el último defensor. Cuando parece que el muchacho de las rastas va a ganar la posición e irse mano a mano con el arquero, el líbero alcanza a puntear el balón de manera desesperada, con tanta mala fortuna que la redonda describe una perfecta emboquillada que sorprende a un arquero que tal vez pudo hacer algo más. No le alcanzó con retroceder un par de pasos y tirar un manotazo: la pelota se le terminó colando por arriba, y fue el tercero de un RdM que ya se floreaba.
Antes de ser reemplazado, el Cabe tuvo una más. Con oficio, anticipa adentro del área y define con un toque desde un ángulo muy difícil. La pelota se escapa horizontal al arco, y el mamarracho de negro cobra saque de arco porque “salió y volvió a entrar”. En fin. Entonces ya iban 10 minutos del segundo tiempo, y se producía el tan ansiado regreso: volvía a las canchas el goleador histórico de Resto. El Bati de la selección. El Palermo de Boca. El Sanfilippo del cuervo. Sale el Cabe, de buena tarea, e ingresa Millo con la número 4 en la espalda. Entre tanto, hubo tiempo para que Peralt ganara muy bien de arriba en un tiro de esquina, para que un lindo contraataque derivara en Musgo en posición franca de remate, y para que tras un exceso de lirismo en la salida por la derecha, ellos tuvieran una chance clarísima de gol. Perdemos la pelota, un delantero tira el centro para que por el otro lado ingrese sin marca un jugador, que cabecea a contrapierna, y obliga a Alca, quien hasta aquí no había tocado la pelota con sus guantes, a realizar una formidable parada, haciendo gala de reflejos. La pelota queda muerta y es Mula quien en cuotas logra evitar sobre la línea la segura caída de la valla. Hubiera sido una pena que en este partido se ensuciara la inmaculada valla invicta del equipo en lo que va del torneo. A todo esto, Coco había ingresado al campo de juego por Peralt, y jugaba como marcador de punta izquierdo, corriéndose Musgo al centro de la defensa. Finalmente, el partido se estaba guardando una perlita más. Mula corta desde el fondo un avance rival, se adelanta unos metros y cambia de frente para este cronista, quien volcado a la izquierda y un poco delante de mitad de cancha, dispone de todo el tiempo del mundo para pensar. Acto seguido, un lindo pase –me permito decirlo- por encima de la cabeza de los defensas, le cae justo al pique de Millo, quien entrando al área por la derecha, define de volea con un toque de categoría, cruzado, al palo más alejado. Lindo gol, y gran grito del definidor. Gol, mierda, vamos! Volvió el goleador. La tarde era redonda por donde se la mire. Lo que ocurrió de aquí al final es casi anecdótico. Sólo para destacar la última jugada, una llegada 2 contra 1, en la cual el capitán del equipo queda mano a mano con el arquero, y como buen volante no-goleador que es, se nubla, intenta definir al primer palo, y le sirve una masita a las piernas del arquero. La pelota se pierde en el corner, el pitido del árbitro resuena en todo Puerto Madero, y así se baja el telón de este tercer encuentro para Resto del Mundo. Primer triunfo, primera vez que se suma de a 3. Necesario para comenzar a perfilarse una vez más en la pelea por los puestos de vanguardia. El rival no presentó grandes dificultades, es cierto, pero Resto hizo lo que debe hacerse en estos casos: ganó sin dejar dudas, y mejor aún, terminó goleando y con la valla invicta. No hay que olvidar que el año pasado, un partido ante el rival más flojo del torneo terminó empatado en cero, y luego le costó muy caro al equipo en su lucha por coronarse campeón. Este camino recién comienza, pero una vez más puede decirse que transitamos la buena senda. Recuperamos dos goleadores, uno literalmente (Millo), otro en la red (Pablo), y por si fuera poco, el equipo espera ansioso los esperados regresos de dos históricos de verdad: Fran y Ferka. El fin de semana próximo tendrá una prueba de fuego para medir su poderío en este 2009. Allí estaremos, como siempre, colgando las banderas y dejando la piel por la albinegra.
El chileno Alexis Sanchez hizo sonar su silbato, Pablo tocó para el Cabe, y comenzó el futbol en la cancha 2. El partido arrancó medio jeropa. Quizás Resto supo de entrada que era más que su rival, quizás le costo entrar en ritmo después de tanta inactividad, o quizás fue una casualidad, pero los primeros minutos no mostraron gran fútbol ni muchas aproximaciones. La pelota estaba repartida entre propios y ajenos, y pasaba más tiempo perdida entre los jugadores de la cancha de al lado que en nuestros propios pieces. La banda izquierda, con el tándem formado por quien suscribe y Musgo, más el siempre sensible y delicado apoyo de la zurda de Manu, era la zona elegida en estos primeros minutos para atacar. Pablo estaba recostado por esa banda, siempre peligroso, y en una escalada del número 26, N.M.F. Muschitiello, se produce un gran quilombo en la puerta del área, el zaguero cae espectacularmente, la pelota le queda al Cabe en disputa con su marca, pero el juez detiene el juego para corroborar que Musgo no acabara de perder la vida en su caída. Musgo no tenía nada, claro. Pero el divino del árbitro, en vez de jugar el correspondiente y peligrosísimo bote a tierra, decidió entregarle la pelota mansita al payasesco guardameta rival. En conclusión, el partido siguió así, luchado, dividido, pero con el claro reflejo de que RdM contaba con más y mejores armas para dominar. Entonces ocurrió que alrededor de los 10 minutos de ese primer tiempo, con el rival volcado en ataque, Manuel saca un quirúrgico y precioso pase (porque decirle pelotazo sería una falta de respeto para con el muchacho del rodete) desde el centro del campo hacia la derecha, para el pique exacto de Pablo, que así empieza su carrera hacia el arco rival, en la lucha cuerpo a cuerpo con el defensor. Cuando esta persona que escribe le pedía desesperadamente que cambiara la pelota hacia el otro sector, donde yo gozaba de todas las libertades para rematar franco al gol, el 14 remata potente, casi con cara externa de su pie derecho, cruzado, abajo, inflando las redes y decretando el 1-0 para Resto del Mundo. Grito de gol, tranquilidad para el equipo por la ventaja conseguida, y desahogo para el goleador, que venía con la pólvora mojada, y así se sacaba la mufa de encima (el festejo vendría con dedicatoria incluida a Mula, quien en la previa se mofaba de la falta de eficacia en la red del punta). El partido ahora se abría un poco más para Resto. La defensa rival mostraba muchas grietas que nuestro equipo aprovechaba. El Cabe probó de afuera, el cronista lo hizo también un par de veces, una con buena dirección, otra muy desviada, y Pablo, tras recibir un pase muy llovido por la banda izquierda, remata de primera con su zurda, cruzando de más su remate por escasos centímetros. Pero no era todo dominio negro y blanco. Algunas desinteligencias en la salida desde el fondo envalentonaban al rival, cediéndole la pelota en nuestro terreno. La propia incapacidad del árbitro para cobrar bien una falta también colaboraba con esto. En una mini gresca poco esclarecida, Boto se gana una amarilla tras forcejear con un rival, aunque no pasó de ahí. En estos minutos, Chiribabuza coqueteó una vez con el empate: jugada por la izquierda de su ataque, pase al medio para un delantero que desde afuera del área remata cruzado. La pelota sale bien pegadita al palo derecho de Alca, que nada podía hacer. Primera llamada de atención para todo el equipo albinegro, que era superior al rival y debía retomar las riendas del partido. Igual, no hizo falta, ya que en la última jugada del primer tiempo, ellos mismos se encargaron de liquidar el pleito. El arquero (o un defensor, francamente no me acuerdo) hace una ridiculez sacando del arco. La defensa se transforma en espectadora de lujo, en el ABC de lo que NO hay que hacer si se busca ser un equipo sólido, cuando el balón le cae en la cabeza al 15 que juega de 5, a Manu, quien con gran panorama y mejor técnica, mete un frentazo perfecto para la aparición en solitario por la izquierda de Pablo, mano a mano con un arquero que estaba parado en cualquier lado. Con el primer palo a su merced, Pablo Esteban pasó por caja y cambió por gol esta jugada tan extraña. 2-0, partido liquidado, y todo Resto a las canillas para refrescarse un poco.
El equipo salió sin modificaciones a disputar el segundo tiempo, con la clara idea de manejar los hilos del partido, ahora que resultado y desarrollo le resultaban favorables. Y así lo hizo. Mayormente se jugó en campo rival, más allá de algunos toques interesantes del equipo contrario, que terminaban siendo frustrados tarde o temprano. El mediocampo actuó bastante bien como zona de contención, y la defensa fue un relojito suizo cada vez que tuvo que entrar en acción. Así, Resto dispuso de espacios y de tiempo como en pocas ocasiones, y por momentos jugó a voluntad. Antes de los 10 minutos, Resto gritaba otro gol. En realidad, gritar es una forma de decir, ya que creo que nadie emitió un sonido. Y para ser exactos, habría que decir “todo Resto menos Peralt”, que se enteró recién a la noche de la existencia de este gol, y por lo tanto que el partido terminó 4 a 0, y no 3-0 como él creía. Una más y van… La cosa es que un pase largo a espaldas de la descompensada defensa rival lo encuentra al Cabeza apareado con el último defensor. Cuando parece que el muchacho de las rastas va a ganar la posición e irse mano a mano con el arquero, el líbero alcanza a puntear el balón de manera desesperada, con tanta mala fortuna que la redonda describe una perfecta emboquillada que sorprende a un arquero que tal vez pudo hacer algo más. No le alcanzó con retroceder un par de pasos y tirar un manotazo: la pelota se le terminó colando por arriba, y fue el tercero de un RdM que ya se floreaba.
Antes de ser reemplazado, el Cabe tuvo una más. Con oficio, anticipa adentro del área y define con un toque desde un ángulo muy difícil. La pelota se escapa horizontal al arco, y el mamarracho de negro cobra saque de arco porque “salió y volvió a entrar”. En fin. Entonces ya iban 10 minutos del segundo tiempo, y se producía el tan ansiado regreso: volvía a las canchas el goleador histórico de Resto. El Bati de la selección. El Palermo de Boca. El Sanfilippo del cuervo. Sale el Cabe, de buena tarea, e ingresa Millo con la número 4 en la espalda. Entre tanto, hubo tiempo para que Peralt ganara muy bien de arriba en un tiro de esquina, para que un lindo contraataque derivara en Musgo en posición franca de remate, y para que tras un exceso de lirismo en la salida por la derecha, ellos tuvieran una chance clarísima de gol. Perdemos la pelota, un delantero tira el centro para que por el otro lado ingrese sin marca un jugador, que cabecea a contrapierna, y obliga a Alca, quien hasta aquí no había tocado la pelota con sus guantes, a realizar una formidable parada, haciendo gala de reflejos. La pelota queda muerta y es Mula quien en cuotas logra evitar sobre la línea la segura caída de la valla. Hubiera sido una pena que en este partido se ensuciara la inmaculada valla invicta del equipo en lo que va del torneo. A todo esto, Coco había ingresado al campo de juego por Peralt, y jugaba como marcador de punta izquierdo, corriéndose Musgo al centro de la defensa. Finalmente, el partido se estaba guardando una perlita más. Mula corta desde el fondo un avance rival, se adelanta unos metros y cambia de frente para este cronista, quien volcado a la izquierda y un poco delante de mitad de cancha, dispone de todo el tiempo del mundo para pensar. Acto seguido, un lindo pase –me permito decirlo- por encima de la cabeza de los defensas, le cae justo al pique de Millo, quien entrando al área por la derecha, define de volea con un toque de categoría, cruzado, al palo más alejado. Lindo gol, y gran grito del definidor. Gol, mierda, vamos! Volvió el goleador. La tarde era redonda por donde se la mire. Lo que ocurrió de aquí al final es casi anecdótico. Sólo para destacar la última jugada, una llegada 2 contra 1, en la cual el capitán del equipo queda mano a mano con el arquero, y como buen volante no-goleador que es, se nubla, intenta definir al primer palo, y le sirve una masita a las piernas del arquero. La pelota se pierde en el corner, el pitido del árbitro resuena en todo Puerto Madero, y así se baja el telón de este tercer encuentro para Resto del Mundo. Primer triunfo, primera vez que se suma de a 3. Necesario para comenzar a perfilarse una vez más en la pelea por los puestos de vanguardia. El rival no presentó grandes dificultades, es cierto, pero Resto hizo lo que debe hacerse en estos casos: ganó sin dejar dudas, y mejor aún, terminó goleando y con la valla invicta. No hay que olvidar que el año pasado, un partido ante el rival más flojo del torneo terminó empatado en cero, y luego le costó muy caro al equipo en su lucha por coronarse campeón. Este camino recién comienza, pero una vez más puede decirse que transitamos la buena senda. Recuperamos dos goleadores, uno literalmente (Millo), otro en la red (Pablo), y por si fuera poco, el equipo espera ansioso los esperados regresos de dos históricos de verdad: Fran y Ferka. El fin de semana próximo tendrá una prueba de fuego para medir su poderío en este 2009. Allí estaremos, como siempre, colgando las banderas y dejando la piel por la albinegra.
Uno x Uno
Alca (6,5): casi no tuvo trabajo, pero en la que lo llamaron, respondió de forma inmejorable, sacando una pelota muy difícil a contrapierna. Transmitió seguridad.
Mula (6,5): en una tarde mucho más tranquila que las anteriores, no tuvo problemas en la marca e intentó salir jugando, quizás algunas veces de más: complicó una salida que derivó en la más clara de ellos.
Peralt (7): siempre atento y sin fallas, llega siempre a los cruces y de arriba es impasable. Pudo mojar en un corner, y cuando hubo que hacer el último cambio, se ofreció a salir, en un gesto que lo enaltece. No se enteró del tercer gol.
Musgo (8): hiperactivo de principio a fin, aparecía por todos lados, en defensa, en ataque, por derecha, por izquierda. La seguridad de siempre, proyección y voz de mando.
Boto (6,5): clausuró su lateral y se asoció con criterio, incluso llegando al ataque cuando vio el hueco
Manu (7,5): del talento de su zurda nació el primer gol, y de su cabeza el segundo. Juega a un toque, fácil, simple y muy estético. Siempre priorizó poner la bola contra el piso, dándole seguridad al equipo desde el centro del campo.
Bollo (6,5): el conductor. Gran desempeño en ataque y defensa, pero no pudo dar la puntada final. Marró una ocasión clarísima de extender la ventaja restista. (gracias Millo)
Cabe (6,5): siempre criterioso para jugar, obligó en todo momento, al punto de que el gol en contra fue un intento desesperado de no dejarlo mano a mano. Le falta encontrar el espacio para poder castigar de afuera.
Pablo (8): decisivo por sus goles y sus apariciones, en especial en el primer tiempo. Siempre es el faro de las jugadas de ataques, y no es casualidad: abre defensas con sus diagonales y deja parados a los defensores en el mano a mano.
Millo (7): en pocos minutos, muchas ganas de mostrarse, y un gol con definición de buena factura.
Coco (-): jugó pocos minutos, sin complicaciones por su sector izquierdo.
Hinchada: Yami, Carla, y el que pronto volverá a ser jugador: Francisco “Rey del Pop” Barone. ¿Ausente? Otro faltazo del ex hincha Caorsi. En fin….
Mula (6,5): en una tarde mucho más tranquila que las anteriores, no tuvo problemas en la marca e intentó salir jugando, quizás algunas veces de más: complicó una salida que derivó en la más clara de ellos.
Peralt (7): siempre atento y sin fallas, llega siempre a los cruces y de arriba es impasable. Pudo mojar en un corner, y cuando hubo que hacer el último cambio, se ofreció a salir, en un gesto que lo enaltece. No se enteró del tercer gol.
Musgo (8): hiperactivo de principio a fin, aparecía por todos lados, en defensa, en ataque, por derecha, por izquierda. La seguridad de siempre, proyección y voz de mando.
Boto (6,5): clausuró su lateral y se asoció con criterio, incluso llegando al ataque cuando vio el hueco
Manu (7,5): del talento de su zurda nació el primer gol, y de su cabeza el segundo. Juega a un toque, fácil, simple y muy estético. Siempre priorizó poner la bola contra el piso, dándole seguridad al equipo desde el centro del campo.
Bollo (6,5): el conductor. Gran desempeño en ataque y defensa, pero no pudo dar la puntada final. Marró una ocasión clarísima de extender la ventaja restista. (gracias Millo)
Cabe (6,5): siempre criterioso para jugar, obligó en todo momento, al punto de que el gol en contra fue un intento desesperado de no dejarlo mano a mano. Le falta encontrar el espacio para poder castigar de afuera.
Pablo (8): decisivo por sus goles y sus apariciones, en especial en el primer tiempo. Siempre es el faro de las jugadas de ataques, y no es casualidad: abre defensas con sus diagonales y deja parados a los defensores en el mano a mano.
Millo (7): en pocos minutos, muchas ganas de mostrarse, y un gol con definición de buena factura.
Coco (-): jugó pocos minutos, sin complicaciones por su sector izquierdo.
Hinchada: Yami, Carla, y el que pronto volverá a ser jugador: Francisco “Rey del Pop” Barone. ¿Ausente? Otro faltazo del ex hincha Caorsi. En fin….
jueves, 2 de julio de 2009
RdM - Sitedesqui: Poner la pólvora un ratito al sol...
Luego de mas de 10 días de disputado el encuentro, y de que nadie se haga cargo de escribir estas líneas en los momentos en que yo no pude hacerlo, les acerco un breve resumen de lo que fue el partido disputado el domingo previo a los comicios.
Resto sufrió algunas bajas, entre ellas la de guardameta histórico Alca. Boto se iba a tener que poner los guantes como en las gratas y no tanto épocas de antaño en la 7ma. Afortunadamente, minutos antes de comenzar la contienda, Resto sumó un jugador más, el comodín Santiago “subo fotos mías de nene a facebook para enternecer minitas a ver si me las puedo trincar” Avalle, quien en definitiva se colocó el buzo y los guantes. En conclusión, el equipo formó con Santi; Boto, Mula, Musgo; Bollo, Manu, Coco; Pablo y Cabe. Peralt se quedó dormido como pobre tipo que es y siempre fue, lo desperté un rato antes del partido, con lo cual llegó sobre la hora, mientras el partido ya daba inicio. Tras jugarse los primeros 3 minutos, ingresó al campo de juego por Coco, ocupando su lugar de líbero, volviendo Mula al lateral y adelantándose Boto hasta el medio campo. El rival contaba con todas sus figuritas, y los primeros minutos fueron de puro desconcierto. Resto no podía salir, se jugaba muy cerca del área propia, y ellos contaron con una chance linda para ponerse 1-0 arriba: tiro libre desde la izquierda de nuestra defensa pateado por un zurdo, la pelota le pica traicioneramente al Sr. Avalle, se le levanta, y afortunadamente el rubio alcanza a manotearla para sacarla así por encima del travesaño, haciendo gala de excelentes reflejos. Resto se acomodó y empezó a jugar el partido de igual. A pesar de ser dominado casi siempre en cuanto al terreno se refiere, Resto se daba cuenta que le resultaba fácil crear peligro cuando se hacía del balón. Ellos se defendían muy mal, en parte porque atacaban con mucha gente, lo cual nos complicó en ese primer tiempo. Pablo tuvo una que le quedó un poco alta en el borde del área. Le dio de media vuelta muy desviado por sobre el travesaño, y quedó la sensación de que si se tomaba un poco más de tiempo para acomodarse, podría haber llegado el primero. Un lindo disparo de media distancia de Manu se fue a medio metro del palo izquierdo, en lo único que quedó para destacar de ese primer tiempo.
Resto no estaba mal parado, pero tenía que emparejar un poco el control de la pelota para no sufrir, y salió al segundo tiempo decidido a luchar el partido como hasta ahora lo venía haciendo. A los 5 minutos Coco entró por Boto para jugar como volante por la derecha. Mientras tanto, el equipo albinegro sufría un lindo sofocón: corner desde la derecha, centro pasado, quien les habla pierde la marca del defensor rival que con la pierna alcanza a meter la pelota de nuevo al medio, y ante la atónita mirada de toda la defensa restista, la pelota cruza todo el área chica sin que nadie la intercepte y la mande a inflar las mallas. Zafamos. Mientras, un par de jugadas asociadas de Resto avisaban pero sin ser profundas. Manu seguía probando de afuera, y Mula se encargó de dilapidar un contragolpe 4 contra 2, cuando en su afán por buscar la gloria propia, decidió patear al arco desde 3/4 de cancha, en lugar de habilitar a alguno de los delanteros o a quien esto escribe. Ególatra. Pablo, de buena tarde, complicando a toda la defensa con su gambeta, toma el balón por la banda derecha, y dejando a dos rivales en el camino, se perfila para la zurda y remata, pero el tiro sale al medio y es despejado por el arquero rival. Faltando 5 minutos para el cierre, cuando ya Resto se puede decir que estaba jugando un muy buen partido, llegó la más clara, lo que podría haber sido la frutilla del postre. Un defensor rival quiere tocar con su arquero, pero deja el pase muy corto, y nada menos que Pablo corre y se hace del balón. Cara a cara con el portero y sin marca, el 14 duda y termina definiendo con un toque al bulto, con lo cual le facilitó la tarea al arquero, que contuvo el disparo y se quedó así con los 3 puntos de RdM en sus guantes.
No hubo tiempo para más, sonó el silbato y Resto volvió a empatar en cero. Queda el consuelo de haber podido ganar ambos partidos contra rivales complicados, de haber contado con las más claras y de no sufrir mucho cerca de su arco. La defensa está sólida (Peralt sacó todo lo que le tiraron) y el equipo mostrando pinceladas de su juego. Le falta ajustar la definición, y otra sería la historia de este arranque, que igual lo mantiene expectante, con sus chances intactas de campeonar.
Resto sufrió algunas bajas, entre ellas la de guardameta histórico Alca. Boto se iba a tener que poner los guantes como en las gratas y no tanto épocas de antaño en la 7ma. Afortunadamente, minutos antes de comenzar la contienda, Resto sumó un jugador más, el comodín Santiago “subo fotos mías de nene a facebook para enternecer minitas a ver si me las puedo trincar” Avalle, quien en definitiva se colocó el buzo y los guantes. En conclusión, el equipo formó con Santi; Boto, Mula, Musgo; Bollo, Manu, Coco; Pablo y Cabe. Peralt se quedó dormido como pobre tipo que es y siempre fue, lo desperté un rato antes del partido, con lo cual llegó sobre la hora, mientras el partido ya daba inicio. Tras jugarse los primeros 3 minutos, ingresó al campo de juego por Coco, ocupando su lugar de líbero, volviendo Mula al lateral y adelantándose Boto hasta el medio campo. El rival contaba con todas sus figuritas, y los primeros minutos fueron de puro desconcierto. Resto no podía salir, se jugaba muy cerca del área propia, y ellos contaron con una chance linda para ponerse 1-0 arriba: tiro libre desde la izquierda de nuestra defensa pateado por un zurdo, la pelota le pica traicioneramente al Sr. Avalle, se le levanta, y afortunadamente el rubio alcanza a manotearla para sacarla así por encima del travesaño, haciendo gala de excelentes reflejos. Resto se acomodó y empezó a jugar el partido de igual. A pesar de ser dominado casi siempre en cuanto al terreno se refiere, Resto se daba cuenta que le resultaba fácil crear peligro cuando se hacía del balón. Ellos se defendían muy mal, en parte porque atacaban con mucha gente, lo cual nos complicó en ese primer tiempo. Pablo tuvo una que le quedó un poco alta en el borde del área. Le dio de media vuelta muy desviado por sobre el travesaño, y quedó la sensación de que si se tomaba un poco más de tiempo para acomodarse, podría haber llegado el primero. Un lindo disparo de media distancia de Manu se fue a medio metro del palo izquierdo, en lo único que quedó para destacar de ese primer tiempo.
Resto no estaba mal parado, pero tenía que emparejar un poco el control de la pelota para no sufrir, y salió al segundo tiempo decidido a luchar el partido como hasta ahora lo venía haciendo. A los 5 minutos Coco entró por Boto para jugar como volante por la derecha. Mientras tanto, el equipo albinegro sufría un lindo sofocón: corner desde la derecha, centro pasado, quien les habla pierde la marca del defensor rival que con la pierna alcanza a meter la pelota de nuevo al medio, y ante la atónita mirada de toda la defensa restista, la pelota cruza todo el área chica sin que nadie la intercepte y la mande a inflar las mallas. Zafamos. Mientras, un par de jugadas asociadas de Resto avisaban pero sin ser profundas. Manu seguía probando de afuera, y Mula se encargó de dilapidar un contragolpe 4 contra 2, cuando en su afán por buscar la gloria propia, decidió patear al arco desde 3/4 de cancha, en lugar de habilitar a alguno de los delanteros o a quien esto escribe. Ególatra. Pablo, de buena tarde, complicando a toda la defensa con su gambeta, toma el balón por la banda derecha, y dejando a dos rivales en el camino, se perfila para la zurda y remata, pero el tiro sale al medio y es despejado por el arquero rival. Faltando 5 minutos para el cierre, cuando ya Resto se puede decir que estaba jugando un muy buen partido, llegó la más clara, lo que podría haber sido la frutilla del postre. Un defensor rival quiere tocar con su arquero, pero deja el pase muy corto, y nada menos que Pablo corre y se hace del balón. Cara a cara con el portero y sin marca, el 14 duda y termina definiendo con un toque al bulto, con lo cual le facilitó la tarea al arquero, que contuvo el disparo y se quedó así con los 3 puntos de RdM en sus guantes.
No hubo tiempo para más, sonó el silbato y Resto volvió a empatar en cero. Queda el consuelo de haber podido ganar ambos partidos contra rivales complicados, de haber contado con las más claras y de no sufrir mucho cerca de su arco. La defensa está sólida (Peralt sacó todo lo que le tiraron) y el equipo mostrando pinceladas de su juego. Le falta ajustar la definición, y otra sería la historia de este arranque, que igual lo mantiene expectante, con sus chances intactas de campeonar.
Uno x Uno
Santi (6,5): seguro, la única que tuvo que sacar, la resolvió con impecables reflejos y practicidad. Además, arengó al equipo con sus gritos y mostró su criterio futbolístico.
Mula (7): le tocó bailar con la más complicada, y en general resolvió bien. Cuando fue desbordado, se rehizo para llegar a marcar nuevamente, y nunca recurrió a la infracción (pese a que este cronista se lo suplicó en algunos momentos).
Peralt (8): impecable tarea del Chulo en la cueva. Tiempista, sacó todo de arriba, fue impasable por abajo y estuvo siempre bien parado. Figura
Musgo (6,5): la solidez a la que nos tiene acostumbrados, sin fisuras. Por momentos fue superado por su sector por encontrarse en inferioridad numérica.
Boto (6): bien, marcó mucho en el primer tiempo, e intentó jugar la pelota con criterio las veces que tuvo la oportunidad.
Manu (6,5): puro talento, también se sacrificó cuando el mediocampo se vio poblado de camisetas rojas y negras. Cortando por el centro de la cancha, llegó a rematar al arco varias veces, una de ellas pasó cerca.
Bollo (6,5): buscó y trabó todo el partido sin reparos a la hora del contacto semi legal. Fue una gran herramienta de contención pero no pudo organizar el ataque. (by Boto)
Cabe (6): no tan activo como el partido anterior, le falta terminar de encontrar su lugar para lastimar con la zurda. Todavía no pateó al arco en el torneo. Igual, se movió bien y colaboró mucho en la marca.
Pablo (6,5): jugó un muy buen partido, complicando muchísimo cuando encaró, aguantándola arriba cuando estaba solo, pero le faltó para coronar una gran mañana convertir su tanto. Tuvo una clarísima, y otras dos importantes. Tiene el arco cerrado, pero cuando se le abra, nos acostumbrará a gritar seguido e ilusionarnos.
Coco (5): jugó en el mediocampo, posición a la que no está habituado, y tuvo algunos problemas con la marca por ese sector, donde el rival recostó el juego en el segundo tiempo. Igual, puso corazón y no se le puede recriminar la entrega.
Hinchada: traición. Problemas por la plata de los micros, disputas internas con la dirigencia, motivaron que los mercenarios de siempre le dieran la espalda al fútbol. Así, el ex incondicional Juan Cru fue el gran ausente en los tablones, demostrando que incondicionales a la camiseta hay pocos: Yami. Y Fran, claro, que llegó un poco tarde pero lo perdonamos por ser lindo.
Vergüenza Jota, 6 a 1 con Bolivia, vergüenza! Ese drogadicto de Cagorsi…
Mula (7): le tocó bailar con la más complicada, y en general resolvió bien. Cuando fue desbordado, se rehizo para llegar a marcar nuevamente, y nunca recurrió a la infracción (pese a que este cronista se lo suplicó en algunos momentos).
Peralt (8): impecable tarea del Chulo en la cueva. Tiempista, sacó todo de arriba, fue impasable por abajo y estuvo siempre bien parado. Figura
Musgo (6,5): la solidez a la que nos tiene acostumbrados, sin fisuras. Por momentos fue superado por su sector por encontrarse en inferioridad numérica.
Boto (6): bien, marcó mucho en el primer tiempo, e intentó jugar la pelota con criterio las veces que tuvo la oportunidad.
Manu (6,5): puro talento, también se sacrificó cuando el mediocampo se vio poblado de camisetas rojas y negras. Cortando por el centro de la cancha, llegó a rematar al arco varias veces, una de ellas pasó cerca.
Bollo (6,5): buscó y trabó todo el partido sin reparos a la hora del contacto semi legal. Fue una gran herramienta de contención pero no pudo organizar el ataque. (by Boto)
Cabe (6): no tan activo como el partido anterior, le falta terminar de encontrar su lugar para lastimar con la zurda. Todavía no pateó al arco en el torneo. Igual, se movió bien y colaboró mucho en la marca.
Pablo (6,5): jugó un muy buen partido, complicando muchísimo cuando encaró, aguantándola arriba cuando estaba solo, pero le faltó para coronar una gran mañana convertir su tanto. Tuvo una clarísima, y otras dos importantes. Tiene el arco cerrado, pero cuando se le abra, nos acostumbrará a gritar seguido e ilusionarnos.
Coco (5): jugó en el mediocampo, posición a la que no está habituado, y tuvo algunos problemas con la marca por ese sector, donde el rival recostó el juego en el segundo tiempo. Igual, puso corazón y no se le puede recriminar la entrega.
Hinchada: traición. Problemas por la plata de los micros, disputas internas con la dirigencia, motivaron que los mercenarios de siempre le dieran la espalda al fútbol. Así, el ex incondicional Juan Cru fue el gran ausente en los tablones, demostrando que incondicionales a la camiseta hay pocos: Yami. Y Fran, claro, que llegó un poco tarde pero lo perdonamos por ser lindo.
Vergüenza Jota, 6 a 1 con Bolivia, vergüenza! Ese drogadicto de Cagorsi…
miércoles, 17 de junio de 2009
RdM - Todos Juntos No: Cuando no se puede ganar...
Bueno, finalmente luego de unos días de espera, se inaugura de esta manera nuestro tan querido espacio cybernético dedicado a las gestas de Resto del Mundo, glorioso y grandioso equipo de futbol 9.
Con la ambición de campeonar a fin de año, como en cada inicio, y la ilusión a tope, Resto debía debutar en el torneo con el actual subcampeón Todos Juntos No, equipo al que el año pasado supiéramos humillar por 3 tantos contra 1, en memorable primer tiempo. Claro que ahora las circunstancias eran diferentes. Con uno de sus delanteros deambulando por el Viejo Continente, y el otro buscando su mejor forma física (algo que busca hace como 4 años, se le está haciendo complicado encontrarla, pero le seguimos teniendo fe), se abrió la grieta para que el Cabe fuera el acompañante del as de espadas Haedo en la delantera. El funcionamiento de la dupla sería una incógnita a develar con el correr de los partidos. Como si esto fuera poco, un puntal del equipo, Ferka Yu, deberá permanecer fuera de las canchas por algunas semanas debido a una dolencia en su maltratada rodilla. En consecuencia, la escuadra albinegra formaría con Alca; Mula, Chulo, Musgo; Boto, Manu, Bollo (cronista); Pablo, Cabe.
El gemelo de Buonanotte hizo sonar su silbato, y comenzó a rodar el esférico. De entrada, Resto del Mundo empezó el partido con todo, dominando pelota y terreno de juego. Muchos nos acordamos entonces del paseo del año pasado, aunque la cosa sería algo diferente. El juego se cargaba principalmente por la izquierda, donde Musgo salía con quien les habla, para luego conectar con los dos de arriba, que en minutos se buscaban más que ninguna otra dupla ensayada en los últimos torneos. Así fue que antes de llegar a los 10 minutos, la adelantada y desarmada defensa rival vio con impotencia cómo el Cabe cedía en profundidad con precisión para el pique en solitario de Pablo, que con tiempo y recorrido, enfrentó cara a cara al buen portero rival, y ante el achique definió desviado, por encima del travesaño. Resto dejaba pasar una chance clarísima de gol de la mano de su goleador, muy raro en él no convertir desde esa posición.
El partido siguió en el mismo tono, Resto proponía y se aproximaba, mientras el rival le jugaba largos pelotazos al número 11, que se las ingeniaba para bajar la pelota entre la a veces dubitativa respuesta restista en defensa. No obstante, eso no se traducía en peligro. Tras un lateral ofensivo, el equipo tricolor contaría con su primera y única opción clara de gol de todo el encuentro: el balón supera la posición de Peral y su marca, pica en la puerta del área, y ante el mal cálculo de Mula, la pelota lo sobra y depara en un delantero contrario que, sin marca y en la puerta del área, define como viene, pero afortunadamente su remate es defectuoso y se pierde cerca del palo derecho de un desprotegido Alca. Una enorme falla estuvo cerca de dejarnos abajo en el marcador, pero por fortuna, el sacudón había pasado y las acciones continuaban. Fue en los minutos siguientes en que tuvimos la jugada más clara del partido. Luego de una buena combinación entre los delanteros, la pelota le llega al Cabe sobre la izquierda y abriendose. Por un momento creímos que iba a rematar, pero al tener un ángulo muy cerrado, se acomoda y saca un excelente “centro” cruzado por bajo, para que por sorpresa y a la carrera, Pablo entrara libre por la derecha para tocar al arco vacío y así anotar el 1-0. Por qué entonces el encuentro terminó con la pizarra en blanco? Porque inexplicablemente el 14 pifió la pelota cuando sólo tenía que empujarla, sin siquiera haberla tocado, y ésta se perdió tristemente por la línea de fondo. Una verdadera pena no haber anotado tras disponer de una chance de gol tan clara, pero se vio a las claras que el artillero albinegro estaría con el arco cerrado, y tras las dos chances dilapidadas, no volvería a generar riesgo en el arco contrario. Llegando al final del primer tiempo, Cabe se filtra en el área tras una jugada que, sinceramente, 9 días después del partido no recuerdo, y cuando se dispone a intentar rematar (cosa que ya le iba a resultar bastante incómoda, por no decir imposible) es trancado de atrás por su marca, transformandose en un evidente penal que el ratoncito vestido de negro iba a ignorar olímpicamente, manifestando su convicción para cobrar sólo las faltas evidentes, las que provocaran fracturas de algún tipo o la amputación de un miembro.
En medio de las protestas, se diluyó el primer tiempo y nos fuimos a descansar, masticando bronca por haber llegado con mucha claridad al arco rival, y no haberlo podido capitalizar en el marcador.
Se puso en marcha la segunda etapa sin cambios en la formación, pero sí con algunos en el desarrollo del partido. Los primeros 10 minutos fueron claramente dominados territorialmente por TJN. Resto del Mundo jugaba en su campo, y se le cerraban los caminos para manejar la pelota y el partido. El notable cambio en la reglamentación de los laterales (a partir de ahora a ejecutarse con las manos, como en el fútbol de a de veras) a veces complicaba las salidas del fondo, ya que la pelota se jugaba corta y muchas veces era recuperada por el rival. Arriba, Pablo había entrado en un duelo personal con el líbero rival, del cual salió claramente perdedor, y exageró a veces de la individual, ya no asociándose con el Cabe pese a haberlo hecho muy bien en la primera parte. Es justo aclarar que, pese a este dominio, el rival nunca creó una jugada concreta de gol en todo el segundo período. El partido se hizo trabado, friccionado, comenzaron a verse foules fuertes (me hago cargo de un par violentos), y el rival intentó con un par de corners a ver si se le daba por esa vía, pero no tuvo puntería. Resto del Mundo, que ya para la mitad del complemento volvió a nivelar las acciones, tendría un par de ocasiones más. Primero, tras un desborde de Pablo por derecha, el centro bajo encuentra el pique al vacío de quien suscribe, que entrando en posición de 9 se encuentra para definir cara a cara con el arquero a 3 metros del arco, pero al tener la pelota un poco adelante, se barre para impulsarla de alguna forma, y termina casi frenándola sin darle potencia, y quedándole así mansita al portero en las manos. Una picardía total, de la cual hasta el día de hoy este cronista se arrepiente. Por último, queda por narrar la jugada del primer y único corner a favor que tuvo Resto del Mundo, cuando ya el partido se moría. El mismo llega pasado, buscando la cabeza del príncipe de los cielos que juega con la 8 en la espalda, que cabecea contra el palo izquierdo, y obliga a la estirada del arquero, que toca el balón antes de que éste pegue en el palo y se pierda en el corner que el juez por algún motivo no quiso cobrar.
Pitazo final de este amargo encuentro, y bronca en general por el punto desperdiciado. Se sabe que se dominó claramente en el primer tiempo, donde el equipo pudo y debió sacar una ventaja, y que se dispuso a lo largo de todo el encuentro de las chances más claras, y por ineficacia en la definición, no se pudo llegar a la apertura. Comienzo en cero entonces para el conjunto blanco y negro, que tiene todo el crédito para los partidos que vienen, ya que esto recién comienza. Sin más, y disculpándose por la demora con todos los fervientes lectores, se despide su cronista de cabecera.
Con la ambición de campeonar a fin de año, como en cada inicio, y la ilusión a tope, Resto debía debutar en el torneo con el actual subcampeón Todos Juntos No, equipo al que el año pasado supiéramos humillar por 3 tantos contra 1, en memorable primer tiempo. Claro que ahora las circunstancias eran diferentes. Con uno de sus delanteros deambulando por el Viejo Continente, y el otro buscando su mejor forma física (algo que busca hace como 4 años, se le está haciendo complicado encontrarla, pero le seguimos teniendo fe), se abrió la grieta para que el Cabe fuera el acompañante del as de espadas Haedo en la delantera. El funcionamiento de la dupla sería una incógnita a develar con el correr de los partidos. Como si esto fuera poco, un puntal del equipo, Ferka Yu, deberá permanecer fuera de las canchas por algunas semanas debido a una dolencia en su maltratada rodilla. En consecuencia, la escuadra albinegra formaría con Alca; Mula, Chulo, Musgo; Boto, Manu, Bollo (cronista); Pablo, Cabe.
El gemelo de Buonanotte hizo sonar su silbato, y comenzó a rodar el esférico. De entrada, Resto del Mundo empezó el partido con todo, dominando pelota y terreno de juego. Muchos nos acordamos entonces del paseo del año pasado, aunque la cosa sería algo diferente. El juego se cargaba principalmente por la izquierda, donde Musgo salía con quien les habla, para luego conectar con los dos de arriba, que en minutos se buscaban más que ninguna otra dupla ensayada en los últimos torneos. Así fue que antes de llegar a los 10 minutos, la adelantada y desarmada defensa rival vio con impotencia cómo el Cabe cedía en profundidad con precisión para el pique en solitario de Pablo, que con tiempo y recorrido, enfrentó cara a cara al buen portero rival, y ante el achique definió desviado, por encima del travesaño. Resto dejaba pasar una chance clarísima de gol de la mano de su goleador, muy raro en él no convertir desde esa posición.
El partido siguió en el mismo tono, Resto proponía y se aproximaba, mientras el rival le jugaba largos pelotazos al número 11, que se las ingeniaba para bajar la pelota entre la a veces dubitativa respuesta restista en defensa. No obstante, eso no se traducía en peligro. Tras un lateral ofensivo, el equipo tricolor contaría con su primera y única opción clara de gol de todo el encuentro: el balón supera la posición de Peral y su marca, pica en la puerta del área, y ante el mal cálculo de Mula, la pelota lo sobra y depara en un delantero contrario que, sin marca y en la puerta del área, define como viene, pero afortunadamente su remate es defectuoso y se pierde cerca del palo derecho de un desprotegido Alca. Una enorme falla estuvo cerca de dejarnos abajo en el marcador, pero por fortuna, el sacudón había pasado y las acciones continuaban. Fue en los minutos siguientes en que tuvimos la jugada más clara del partido. Luego de una buena combinación entre los delanteros, la pelota le llega al Cabe sobre la izquierda y abriendose. Por un momento creímos que iba a rematar, pero al tener un ángulo muy cerrado, se acomoda y saca un excelente “centro” cruzado por bajo, para que por sorpresa y a la carrera, Pablo entrara libre por la derecha para tocar al arco vacío y así anotar el 1-0. Por qué entonces el encuentro terminó con la pizarra en blanco? Porque inexplicablemente el 14 pifió la pelota cuando sólo tenía que empujarla, sin siquiera haberla tocado, y ésta se perdió tristemente por la línea de fondo. Una verdadera pena no haber anotado tras disponer de una chance de gol tan clara, pero se vio a las claras que el artillero albinegro estaría con el arco cerrado, y tras las dos chances dilapidadas, no volvería a generar riesgo en el arco contrario. Llegando al final del primer tiempo, Cabe se filtra en el área tras una jugada que, sinceramente, 9 días después del partido no recuerdo, y cuando se dispone a intentar rematar (cosa que ya le iba a resultar bastante incómoda, por no decir imposible) es trancado de atrás por su marca, transformandose en un evidente penal que el ratoncito vestido de negro iba a ignorar olímpicamente, manifestando su convicción para cobrar sólo las faltas evidentes, las que provocaran fracturas de algún tipo o la amputación de un miembro.
En medio de las protestas, se diluyó el primer tiempo y nos fuimos a descansar, masticando bronca por haber llegado con mucha claridad al arco rival, y no haberlo podido capitalizar en el marcador.
Se puso en marcha la segunda etapa sin cambios en la formación, pero sí con algunos en el desarrollo del partido. Los primeros 10 minutos fueron claramente dominados territorialmente por TJN. Resto del Mundo jugaba en su campo, y se le cerraban los caminos para manejar la pelota y el partido. El notable cambio en la reglamentación de los laterales (a partir de ahora a ejecutarse con las manos, como en el fútbol de a de veras) a veces complicaba las salidas del fondo, ya que la pelota se jugaba corta y muchas veces era recuperada por el rival. Arriba, Pablo había entrado en un duelo personal con el líbero rival, del cual salió claramente perdedor, y exageró a veces de la individual, ya no asociándose con el Cabe pese a haberlo hecho muy bien en la primera parte. Es justo aclarar que, pese a este dominio, el rival nunca creó una jugada concreta de gol en todo el segundo período. El partido se hizo trabado, friccionado, comenzaron a verse foules fuertes (me hago cargo de un par violentos), y el rival intentó con un par de corners a ver si se le daba por esa vía, pero no tuvo puntería. Resto del Mundo, que ya para la mitad del complemento volvió a nivelar las acciones, tendría un par de ocasiones más. Primero, tras un desborde de Pablo por derecha, el centro bajo encuentra el pique al vacío de quien suscribe, que entrando en posición de 9 se encuentra para definir cara a cara con el arquero a 3 metros del arco, pero al tener la pelota un poco adelante, se barre para impulsarla de alguna forma, y termina casi frenándola sin darle potencia, y quedándole así mansita al portero en las manos. Una picardía total, de la cual hasta el día de hoy este cronista se arrepiente. Por último, queda por narrar la jugada del primer y único corner a favor que tuvo Resto del Mundo, cuando ya el partido se moría. El mismo llega pasado, buscando la cabeza del príncipe de los cielos que juega con la 8 en la espalda, que cabecea contra el palo izquierdo, y obliga a la estirada del arquero, que toca el balón antes de que éste pegue en el palo y se pierda en el corner que el juez por algún motivo no quiso cobrar.
Pitazo final de este amargo encuentro, y bronca en general por el punto desperdiciado. Se sabe que se dominó claramente en el primer tiempo, donde el equipo pudo y debió sacar una ventaja, y que se dispuso a lo largo de todo el encuentro de las chances más claras, y por ineficacia en la definición, no se pudo llegar a la apertura. Comienzo en cero entonces para el conjunto blanco y negro, que tiene todo el crédito para los partidos que vienen, ya que esto recién comienza. Sin más, y disculpándose por la demora con todos los fervientes lectores, se despide su cronista de cabecera.
jueves, 11 de junio de 2009
Uno x Uno
Alca (5,5): no fue exigido nunca. La única situación de riesgo salió desviada.
Mula (4,5): partido relativamente flojo del stopper, a quien se lo notó un poco falto de distancia en algunas jugadas. Por ese motivo, cometió un grueso error que pudo costarle muy caro al equipo.
Peralt (6): seguro de arriba y sin complicaciones por abajo. Por momentos fue víctima de una pasividad defensiva que dejaba recibir a los delanteros con libertad.
Musgo (6,5): una fiera para salir a cortar lejos cuando a los volantes les ganaban las espaldas. Con la vehemencia de siempre, dejó revolcándose a propios y extraños.
Boto (5): correcto, discreto, no pesó mucho en ataque y a veces se metió muy atrás, pegado a Mula sin salir a presionar, y dejando que ganaran terreno por su banda.
Manu (5,5): manejó el balón con cierto criterio, tal como él sabe, pero le faltó continuidad. Protagonizó un blooper al querer despejarla y meter una bomba dentro de nuestra propia área.
Bollo (5,5): buen primer tiempo, bien en la marca (salvo la ruleta), distribuyendo y buscando a los delanteros. Segundo tiempo flojo, mal en la marca, perdido en el juego. Definición a marzo. (gracias Jota)
Cabe (6,5): su nivel era una incógnita, y cumplió. Movedizo pese a dar ventajas desde lo físico, se asoció bien con Pablo en el primer tiempo, le cedió dos pelotas de gol y fue víctima de un claro penal.
Pablo (4,5): chispazos de la magia que lo hace distinto, pero desconocido a la hora de la definición. Erró dos que él no erra, y después se fue del partido, perdió mucho en el mano a mano.
Coco (-): no ingresó, vio el partido desde el banco con la hinchada y el Cuerpo Técnico. Al menos esta vez se vistió de futbolista, y no de modelo Paco Rabanne.
Hinchada: los mismos de siempre y algunos más, alentaron, sufrieron y se rieron con las acciones del juego. Gracias a todos por estar y aguantar nuestros hermosos trapos.
Mula (4,5): partido relativamente flojo del stopper, a quien se lo notó un poco falto de distancia en algunas jugadas. Por ese motivo, cometió un grueso error que pudo costarle muy caro al equipo.
Peralt (6): seguro de arriba y sin complicaciones por abajo. Por momentos fue víctima de una pasividad defensiva que dejaba recibir a los delanteros con libertad.
Musgo (6,5): una fiera para salir a cortar lejos cuando a los volantes les ganaban las espaldas. Con la vehemencia de siempre, dejó revolcándose a propios y extraños.
Boto (5): correcto, discreto, no pesó mucho en ataque y a veces se metió muy atrás, pegado a Mula sin salir a presionar, y dejando que ganaran terreno por su banda.
Manu (5,5): manejó el balón con cierto criterio, tal como él sabe, pero le faltó continuidad. Protagonizó un blooper al querer despejarla y meter una bomba dentro de nuestra propia área.
Bollo (5,5): buen primer tiempo, bien en la marca (salvo la ruleta), distribuyendo y buscando a los delanteros. Segundo tiempo flojo, mal en la marca, perdido en el juego. Definición a marzo. (gracias Jota)
Cabe (6,5): su nivel era una incógnita, y cumplió. Movedizo pese a dar ventajas desde lo físico, se asoció bien con Pablo en el primer tiempo, le cedió dos pelotas de gol y fue víctima de un claro penal.
Pablo (4,5): chispazos de la magia que lo hace distinto, pero desconocido a la hora de la definición. Erró dos que él no erra, y después se fue del partido, perdió mucho en el mano a mano.
Coco (-): no ingresó, vio el partido desde el banco con la hinchada y el Cuerpo Técnico. Al menos esta vez se vistió de futbolista, y no de modelo Paco Rabanne.
Hinchada: los mismos de siempre y algunos más, alentaron, sufrieron y se rieron con las acciones del juego. Gracias a todos por estar y aguantar nuestros hermosos trapos.
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