Luego de mas de 10 días de disputado el encuentro, y de que nadie se haga cargo de escribir estas líneas en los momentos en que yo no pude hacerlo, les acerco un breve resumen de lo que fue el partido disputado el domingo previo a los comicios.
Resto sufrió algunas bajas, entre ellas la de guardameta histórico Alca. Boto se iba a tener que poner los guantes como en las gratas y no tanto épocas de antaño en la 7ma. Afortunadamente, minutos antes de comenzar la contienda, Resto sumó un jugador más, el comodín Santiago “subo fotos mías de nene a facebook para enternecer minitas a ver si me las puedo trincar” Avalle, quien en definitiva se colocó el buzo y los guantes. En conclusión, el equipo formó con Santi; Boto, Mula, Musgo; Bollo, Manu, Coco; Pablo y Cabe. Peralt se quedó dormido como pobre tipo que es y siempre fue, lo desperté un rato antes del partido, con lo cual llegó sobre la hora, mientras el partido ya daba inicio. Tras jugarse los primeros 3 minutos, ingresó al campo de juego por Coco, ocupando su lugar de líbero, volviendo Mula al lateral y adelantándose Boto hasta el medio campo. El rival contaba con todas sus figuritas, y los primeros minutos fueron de puro desconcierto. Resto no podía salir, se jugaba muy cerca del área propia, y ellos contaron con una chance linda para ponerse 1-0 arriba: tiro libre desde la izquierda de nuestra defensa pateado por un zurdo, la pelota le pica traicioneramente al Sr. Avalle, se le levanta, y afortunadamente el rubio alcanza a manotearla para sacarla así por encima del travesaño, haciendo gala de excelentes reflejos. Resto se acomodó y empezó a jugar el partido de igual. A pesar de ser dominado casi siempre en cuanto al terreno se refiere, Resto se daba cuenta que le resultaba fácil crear peligro cuando se hacía del balón. Ellos se defendían muy mal, en parte porque atacaban con mucha gente, lo cual nos complicó en ese primer tiempo. Pablo tuvo una que le quedó un poco alta en el borde del área. Le dio de media vuelta muy desviado por sobre el travesaño, y quedó la sensación de que si se tomaba un poco más de tiempo para acomodarse, podría haber llegado el primero. Un lindo disparo de media distancia de Manu se fue a medio metro del palo izquierdo, en lo único que quedó para destacar de ese primer tiempo.
Resto no estaba mal parado, pero tenía que emparejar un poco el control de la pelota para no sufrir, y salió al segundo tiempo decidido a luchar el partido como hasta ahora lo venía haciendo. A los 5 minutos Coco entró por Boto para jugar como volante por la derecha. Mientras tanto, el equipo albinegro sufría un lindo sofocón: corner desde la derecha, centro pasado, quien les habla pierde la marca del defensor rival que con la pierna alcanza a meter la pelota de nuevo al medio, y ante la atónita mirada de toda la defensa restista, la pelota cruza todo el área chica sin que nadie la intercepte y la mande a inflar las mallas. Zafamos. Mientras, un par de jugadas asociadas de Resto avisaban pero sin ser profundas. Manu seguía probando de afuera, y Mula se encargó de dilapidar un contragolpe 4 contra 2, cuando en su afán por buscar la gloria propia, decidió patear al arco desde 3/4 de cancha, en lugar de habilitar a alguno de los delanteros o a quien esto escribe. Ególatra. Pablo, de buena tarde, complicando a toda la defensa con su gambeta, toma el balón por la banda derecha, y dejando a dos rivales en el camino, se perfila para la zurda y remata, pero el tiro sale al medio y es despejado por el arquero rival. Faltando 5 minutos para el cierre, cuando ya Resto se puede decir que estaba jugando un muy buen partido, llegó la más clara, lo que podría haber sido la frutilla del postre. Un defensor rival quiere tocar con su arquero, pero deja el pase muy corto, y nada menos que Pablo corre y se hace del balón. Cara a cara con el portero y sin marca, el 14 duda y termina definiendo con un toque al bulto, con lo cual le facilitó la tarea al arquero, que contuvo el disparo y se quedó así con los 3 puntos de RdM en sus guantes.
No hubo tiempo para más, sonó el silbato y Resto volvió a empatar en cero. Queda el consuelo de haber podido ganar ambos partidos contra rivales complicados, de haber contado con las más claras y de no sufrir mucho cerca de su arco. La defensa está sólida (Peralt sacó todo lo que le tiraron) y el equipo mostrando pinceladas de su juego. Le falta ajustar la definición, y otra sería la historia de este arranque, que igual lo mantiene expectante, con sus chances intactas de campeonar.
jueves, 2 de julio de 2009
Uno x Uno
Santi (6,5): seguro, la única que tuvo que sacar, la resolvió con impecables reflejos y practicidad. Además, arengó al equipo con sus gritos y mostró su criterio futbolístico.
Mula (7): le tocó bailar con la más complicada, y en general resolvió bien. Cuando fue desbordado, se rehizo para llegar a marcar nuevamente, y nunca recurrió a la infracción (pese a que este cronista se lo suplicó en algunos momentos).
Peralt (8): impecable tarea del Chulo en la cueva. Tiempista, sacó todo de arriba, fue impasable por abajo y estuvo siempre bien parado. Figura
Musgo (6,5): la solidez a la que nos tiene acostumbrados, sin fisuras. Por momentos fue superado por su sector por encontrarse en inferioridad numérica.
Boto (6): bien, marcó mucho en el primer tiempo, e intentó jugar la pelota con criterio las veces que tuvo la oportunidad.
Manu (6,5): puro talento, también se sacrificó cuando el mediocampo se vio poblado de camisetas rojas y negras. Cortando por el centro de la cancha, llegó a rematar al arco varias veces, una de ellas pasó cerca.
Bollo (6,5): buscó y trabó todo el partido sin reparos a la hora del contacto semi legal. Fue una gran herramienta de contención pero no pudo organizar el ataque. (by Boto)
Cabe (6): no tan activo como el partido anterior, le falta terminar de encontrar su lugar para lastimar con la zurda. Todavía no pateó al arco en el torneo. Igual, se movió bien y colaboró mucho en la marca.
Pablo (6,5): jugó un muy buen partido, complicando muchísimo cuando encaró, aguantándola arriba cuando estaba solo, pero le faltó para coronar una gran mañana convertir su tanto. Tuvo una clarísima, y otras dos importantes. Tiene el arco cerrado, pero cuando se le abra, nos acostumbrará a gritar seguido e ilusionarnos.
Coco (5): jugó en el mediocampo, posición a la que no está habituado, y tuvo algunos problemas con la marca por ese sector, donde el rival recostó el juego en el segundo tiempo. Igual, puso corazón y no se le puede recriminar la entrega.
Hinchada: traición. Problemas por la plata de los micros, disputas internas con la dirigencia, motivaron que los mercenarios de siempre le dieran la espalda al fútbol. Así, el ex incondicional Juan Cru fue el gran ausente en los tablones, demostrando que incondicionales a la camiseta hay pocos: Yami. Y Fran, claro, que llegó un poco tarde pero lo perdonamos por ser lindo.
Vergüenza Jota, 6 a 1 con Bolivia, vergüenza! Ese drogadicto de Cagorsi…
Mula (7): le tocó bailar con la más complicada, y en general resolvió bien. Cuando fue desbordado, se rehizo para llegar a marcar nuevamente, y nunca recurrió a la infracción (pese a que este cronista se lo suplicó en algunos momentos).
Peralt (8): impecable tarea del Chulo en la cueva. Tiempista, sacó todo de arriba, fue impasable por abajo y estuvo siempre bien parado. Figura
Musgo (6,5): la solidez a la que nos tiene acostumbrados, sin fisuras. Por momentos fue superado por su sector por encontrarse en inferioridad numérica.
Boto (6): bien, marcó mucho en el primer tiempo, e intentó jugar la pelota con criterio las veces que tuvo la oportunidad.
Manu (6,5): puro talento, también se sacrificó cuando el mediocampo se vio poblado de camisetas rojas y negras. Cortando por el centro de la cancha, llegó a rematar al arco varias veces, una de ellas pasó cerca.
Bollo (6,5): buscó y trabó todo el partido sin reparos a la hora del contacto semi legal. Fue una gran herramienta de contención pero no pudo organizar el ataque. (by Boto)
Cabe (6): no tan activo como el partido anterior, le falta terminar de encontrar su lugar para lastimar con la zurda. Todavía no pateó al arco en el torneo. Igual, se movió bien y colaboró mucho en la marca.
Pablo (6,5): jugó un muy buen partido, complicando muchísimo cuando encaró, aguantándola arriba cuando estaba solo, pero le faltó para coronar una gran mañana convertir su tanto. Tuvo una clarísima, y otras dos importantes. Tiene el arco cerrado, pero cuando se le abra, nos acostumbrará a gritar seguido e ilusionarnos.
Coco (5): jugó en el mediocampo, posición a la que no está habituado, y tuvo algunos problemas con la marca por ese sector, donde el rival recostó el juego en el segundo tiempo. Igual, puso corazón y no se le puede recriminar la entrega.
Hinchada: traición. Problemas por la plata de los micros, disputas internas con la dirigencia, motivaron que los mercenarios de siempre le dieran la espalda al fútbol. Así, el ex incondicional Juan Cru fue el gran ausente en los tablones, demostrando que incondicionales a la camiseta hay pocos: Yami. Y Fran, claro, que llegó un poco tarde pero lo perdonamos por ser lindo.
Vergüenza Jota, 6 a 1 con Bolivia, vergüenza! Ese drogadicto de Cagorsi…
miércoles, 17 de junio de 2009
RdM - Todos Juntos No: Cuando no se puede ganar...
Bueno, finalmente luego de unos días de espera, se inaugura de esta manera nuestro tan querido espacio cybernético dedicado a las gestas de Resto del Mundo, glorioso y grandioso equipo de futbol 9.
Con la ambición de campeonar a fin de año, como en cada inicio, y la ilusión a tope, Resto debía debutar en el torneo con el actual subcampeón Todos Juntos No, equipo al que el año pasado supiéramos humillar por 3 tantos contra 1, en memorable primer tiempo. Claro que ahora las circunstancias eran diferentes. Con uno de sus delanteros deambulando por el Viejo Continente, y el otro buscando su mejor forma física (algo que busca hace como 4 años, se le está haciendo complicado encontrarla, pero le seguimos teniendo fe), se abrió la grieta para que el Cabe fuera el acompañante del as de espadas Haedo en la delantera. El funcionamiento de la dupla sería una incógnita a develar con el correr de los partidos. Como si esto fuera poco, un puntal del equipo, Ferka Yu, deberá permanecer fuera de las canchas por algunas semanas debido a una dolencia en su maltratada rodilla. En consecuencia, la escuadra albinegra formaría con Alca; Mula, Chulo, Musgo; Boto, Manu, Bollo (cronista); Pablo, Cabe.
El gemelo de Buonanotte hizo sonar su silbato, y comenzó a rodar el esférico. De entrada, Resto del Mundo empezó el partido con todo, dominando pelota y terreno de juego. Muchos nos acordamos entonces del paseo del año pasado, aunque la cosa sería algo diferente. El juego se cargaba principalmente por la izquierda, donde Musgo salía con quien les habla, para luego conectar con los dos de arriba, que en minutos se buscaban más que ninguna otra dupla ensayada en los últimos torneos. Así fue que antes de llegar a los 10 minutos, la adelantada y desarmada defensa rival vio con impotencia cómo el Cabe cedía en profundidad con precisión para el pique en solitario de Pablo, que con tiempo y recorrido, enfrentó cara a cara al buen portero rival, y ante el achique definió desviado, por encima del travesaño. Resto dejaba pasar una chance clarísima de gol de la mano de su goleador, muy raro en él no convertir desde esa posición.
El partido siguió en el mismo tono, Resto proponía y se aproximaba, mientras el rival le jugaba largos pelotazos al número 11, que se las ingeniaba para bajar la pelota entre la a veces dubitativa respuesta restista en defensa. No obstante, eso no se traducía en peligro. Tras un lateral ofensivo, el equipo tricolor contaría con su primera y única opción clara de gol de todo el encuentro: el balón supera la posición de Peral y su marca, pica en la puerta del área, y ante el mal cálculo de Mula, la pelota lo sobra y depara en un delantero contrario que, sin marca y en la puerta del área, define como viene, pero afortunadamente su remate es defectuoso y se pierde cerca del palo derecho de un desprotegido Alca. Una enorme falla estuvo cerca de dejarnos abajo en el marcador, pero por fortuna, el sacudón había pasado y las acciones continuaban. Fue en los minutos siguientes en que tuvimos la jugada más clara del partido. Luego de una buena combinación entre los delanteros, la pelota le llega al Cabe sobre la izquierda y abriendose. Por un momento creímos que iba a rematar, pero al tener un ángulo muy cerrado, se acomoda y saca un excelente “centro” cruzado por bajo, para que por sorpresa y a la carrera, Pablo entrara libre por la derecha para tocar al arco vacío y así anotar el 1-0. Por qué entonces el encuentro terminó con la pizarra en blanco? Porque inexplicablemente el 14 pifió la pelota cuando sólo tenía que empujarla, sin siquiera haberla tocado, y ésta se perdió tristemente por la línea de fondo. Una verdadera pena no haber anotado tras disponer de una chance de gol tan clara, pero se vio a las claras que el artillero albinegro estaría con el arco cerrado, y tras las dos chances dilapidadas, no volvería a generar riesgo en el arco contrario. Llegando al final del primer tiempo, Cabe se filtra en el área tras una jugada que, sinceramente, 9 días después del partido no recuerdo, y cuando se dispone a intentar rematar (cosa que ya le iba a resultar bastante incómoda, por no decir imposible) es trancado de atrás por su marca, transformandose en un evidente penal que el ratoncito vestido de negro iba a ignorar olímpicamente, manifestando su convicción para cobrar sólo las faltas evidentes, las que provocaran fracturas de algún tipo o la amputación de un miembro.
En medio de las protestas, se diluyó el primer tiempo y nos fuimos a descansar, masticando bronca por haber llegado con mucha claridad al arco rival, y no haberlo podido capitalizar en el marcador.
Se puso en marcha la segunda etapa sin cambios en la formación, pero sí con algunos en el desarrollo del partido. Los primeros 10 minutos fueron claramente dominados territorialmente por TJN. Resto del Mundo jugaba en su campo, y se le cerraban los caminos para manejar la pelota y el partido. El notable cambio en la reglamentación de los laterales (a partir de ahora a ejecutarse con las manos, como en el fútbol de a de veras) a veces complicaba las salidas del fondo, ya que la pelota se jugaba corta y muchas veces era recuperada por el rival. Arriba, Pablo había entrado en un duelo personal con el líbero rival, del cual salió claramente perdedor, y exageró a veces de la individual, ya no asociándose con el Cabe pese a haberlo hecho muy bien en la primera parte. Es justo aclarar que, pese a este dominio, el rival nunca creó una jugada concreta de gol en todo el segundo período. El partido se hizo trabado, friccionado, comenzaron a verse foules fuertes (me hago cargo de un par violentos), y el rival intentó con un par de corners a ver si se le daba por esa vía, pero no tuvo puntería. Resto del Mundo, que ya para la mitad del complemento volvió a nivelar las acciones, tendría un par de ocasiones más. Primero, tras un desborde de Pablo por derecha, el centro bajo encuentra el pique al vacío de quien suscribe, que entrando en posición de 9 se encuentra para definir cara a cara con el arquero a 3 metros del arco, pero al tener la pelota un poco adelante, se barre para impulsarla de alguna forma, y termina casi frenándola sin darle potencia, y quedándole así mansita al portero en las manos. Una picardía total, de la cual hasta el día de hoy este cronista se arrepiente. Por último, queda por narrar la jugada del primer y único corner a favor que tuvo Resto del Mundo, cuando ya el partido se moría. El mismo llega pasado, buscando la cabeza del príncipe de los cielos que juega con la 8 en la espalda, que cabecea contra el palo izquierdo, y obliga a la estirada del arquero, que toca el balón antes de que éste pegue en el palo y se pierda en el corner que el juez por algún motivo no quiso cobrar.
Pitazo final de este amargo encuentro, y bronca en general por el punto desperdiciado. Se sabe que se dominó claramente en el primer tiempo, donde el equipo pudo y debió sacar una ventaja, y que se dispuso a lo largo de todo el encuentro de las chances más claras, y por ineficacia en la definición, no se pudo llegar a la apertura. Comienzo en cero entonces para el conjunto blanco y negro, que tiene todo el crédito para los partidos que vienen, ya que esto recién comienza. Sin más, y disculpándose por la demora con todos los fervientes lectores, se despide su cronista de cabecera.
Con la ambición de campeonar a fin de año, como en cada inicio, y la ilusión a tope, Resto debía debutar en el torneo con el actual subcampeón Todos Juntos No, equipo al que el año pasado supiéramos humillar por 3 tantos contra 1, en memorable primer tiempo. Claro que ahora las circunstancias eran diferentes. Con uno de sus delanteros deambulando por el Viejo Continente, y el otro buscando su mejor forma física (algo que busca hace como 4 años, se le está haciendo complicado encontrarla, pero le seguimos teniendo fe), se abrió la grieta para que el Cabe fuera el acompañante del as de espadas Haedo en la delantera. El funcionamiento de la dupla sería una incógnita a develar con el correr de los partidos. Como si esto fuera poco, un puntal del equipo, Ferka Yu, deberá permanecer fuera de las canchas por algunas semanas debido a una dolencia en su maltratada rodilla. En consecuencia, la escuadra albinegra formaría con Alca; Mula, Chulo, Musgo; Boto, Manu, Bollo (cronista); Pablo, Cabe.
El gemelo de Buonanotte hizo sonar su silbato, y comenzó a rodar el esférico. De entrada, Resto del Mundo empezó el partido con todo, dominando pelota y terreno de juego. Muchos nos acordamos entonces del paseo del año pasado, aunque la cosa sería algo diferente. El juego se cargaba principalmente por la izquierda, donde Musgo salía con quien les habla, para luego conectar con los dos de arriba, que en minutos se buscaban más que ninguna otra dupla ensayada en los últimos torneos. Así fue que antes de llegar a los 10 minutos, la adelantada y desarmada defensa rival vio con impotencia cómo el Cabe cedía en profundidad con precisión para el pique en solitario de Pablo, que con tiempo y recorrido, enfrentó cara a cara al buen portero rival, y ante el achique definió desviado, por encima del travesaño. Resto dejaba pasar una chance clarísima de gol de la mano de su goleador, muy raro en él no convertir desde esa posición.
El partido siguió en el mismo tono, Resto proponía y se aproximaba, mientras el rival le jugaba largos pelotazos al número 11, que se las ingeniaba para bajar la pelota entre la a veces dubitativa respuesta restista en defensa. No obstante, eso no se traducía en peligro. Tras un lateral ofensivo, el equipo tricolor contaría con su primera y única opción clara de gol de todo el encuentro: el balón supera la posición de Peral y su marca, pica en la puerta del área, y ante el mal cálculo de Mula, la pelota lo sobra y depara en un delantero contrario que, sin marca y en la puerta del área, define como viene, pero afortunadamente su remate es defectuoso y se pierde cerca del palo derecho de un desprotegido Alca. Una enorme falla estuvo cerca de dejarnos abajo en el marcador, pero por fortuna, el sacudón había pasado y las acciones continuaban. Fue en los minutos siguientes en que tuvimos la jugada más clara del partido. Luego de una buena combinación entre los delanteros, la pelota le llega al Cabe sobre la izquierda y abriendose. Por un momento creímos que iba a rematar, pero al tener un ángulo muy cerrado, se acomoda y saca un excelente “centro” cruzado por bajo, para que por sorpresa y a la carrera, Pablo entrara libre por la derecha para tocar al arco vacío y así anotar el 1-0. Por qué entonces el encuentro terminó con la pizarra en blanco? Porque inexplicablemente el 14 pifió la pelota cuando sólo tenía que empujarla, sin siquiera haberla tocado, y ésta se perdió tristemente por la línea de fondo. Una verdadera pena no haber anotado tras disponer de una chance de gol tan clara, pero se vio a las claras que el artillero albinegro estaría con el arco cerrado, y tras las dos chances dilapidadas, no volvería a generar riesgo en el arco contrario. Llegando al final del primer tiempo, Cabe se filtra en el área tras una jugada que, sinceramente, 9 días después del partido no recuerdo, y cuando se dispone a intentar rematar (cosa que ya le iba a resultar bastante incómoda, por no decir imposible) es trancado de atrás por su marca, transformandose en un evidente penal que el ratoncito vestido de negro iba a ignorar olímpicamente, manifestando su convicción para cobrar sólo las faltas evidentes, las que provocaran fracturas de algún tipo o la amputación de un miembro.
En medio de las protestas, se diluyó el primer tiempo y nos fuimos a descansar, masticando bronca por haber llegado con mucha claridad al arco rival, y no haberlo podido capitalizar en el marcador.
Se puso en marcha la segunda etapa sin cambios en la formación, pero sí con algunos en el desarrollo del partido. Los primeros 10 minutos fueron claramente dominados territorialmente por TJN. Resto del Mundo jugaba en su campo, y se le cerraban los caminos para manejar la pelota y el partido. El notable cambio en la reglamentación de los laterales (a partir de ahora a ejecutarse con las manos, como en el fútbol de a de veras) a veces complicaba las salidas del fondo, ya que la pelota se jugaba corta y muchas veces era recuperada por el rival. Arriba, Pablo había entrado en un duelo personal con el líbero rival, del cual salió claramente perdedor, y exageró a veces de la individual, ya no asociándose con el Cabe pese a haberlo hecho muy bien en la primera parte. Es justo aclarar que, pese a este dominio, el rival nunca creó una jugada concreta de gol en todo el segundo período. El partido se hizo trabado, friccionado, comenzaron a verse foules fuertes (me hago cargo de un par violentos), y el rival intentó con un par de corners a ver si se le daba por esa vía, pero no tuvo puntería. Resto del Mundo, que ya para la mitad del complemento volvió a nivelar las acciones, tendría un par de ocasiones más. Primero, tras un desborde de Pablo por derecha, el centro bajo encuentra el pique al vacío de quien suscribe, que entrando en posición de 9 se encuentra para definir cara a cara con el arquero a 3 metros del arco, pero al tener la pelota un poco adelante, se barre para impulsarla de alguna forma, y termina casi frenándola sin darle potencia, y quedándole así mansita al portero en las manos. Una picardía total, de la cual hasta el día de hoy este cronista se arrepiente. Por último, queda por narrar la jugada del primer y único corner a favor que tuvo Resto del Mundo, cuando ya el partido se moría. El mismo llega pasado, buscando la cabeza del príncipe de los cielos que juega con la 8 en la espalda, que cabecea contra el palo izquierdo, y obliga a la estirada del arquero, que toca el balón antes de que éste pegue en el palo y se pierda en el corner que el juez por algún motivo no quiso cobrar.
Pitazo final de este amargo encuentro, y bronca en general por el punto desperdiciado. Se sabe que se dominó claramente en el primer tiempo, donde el equipo pudo y debió sacar una ventaja, y que se dispuso a lo largo de todo el encuentro de las chances más claras, y por ineficacia en la definición, no se pudo llegar a la apertura. Comienzo en cero entonces para el conjunto blanco y negro, que tiene todo el crédito para los partidos que vienen, ya que esto recién comienza. Sin más, y disculpándose por la demora con todos los fervientes lectores, se despide su cronista de cabecera.
jueves, 11 de junio de 2009
Uno x Uno
Alca (5,5): no fue exigido nunca. La única situación de riesgo salió desviada.
Mula (4,5): partido relativamente flojo del stopper, a quien se lo notó un poco falto de distancia en algunas jugadas. Por ese motivo, cometió un grueso error que pudo costarle muy caro al equipo.
Peralt (6): seguro de arriba y sin complicaciones por abajo. Por momentos fue víctima de una pasividad defensiva que dejaba recibir a los delanteros con libertad.
Musgo (6,5): una fiera para salir a cortar lejos cuando a los volantes les ganaban las espaldas. Con la vehemencia de siempre, dejó revolcándose a propios y extraños.
Boto (5): correcto, discreto, no pesó mucho en ataque y a veces se metió muy atrás, pegado a Mula sin salir a presionar, y dejando que ganaran terreno por su banda.
Manu (5,5): manejó el balón con cierto criterio, tal como él sabe, pero le faltó continuidad. Protagonizó un blooper al querer despejarla y meter una bomba dentro de nuestra propia área.
Bollo (5,5): buen primer tiempo, bien en la marca (salvo la ruleta), distribuyendo y buscando a los delanteros. Segundo tiempo flojo, mal en la marca, perdido en el juego. Definición a marzo. (gracias Jota)
Cabe (6,5): su nivel era una incógnita, y cumplió. Movedizo pese a dar ventajas desde lo físico, se asoció bien con Pablo en el primer tiempo, le cedió dos pelotas de gol y fue víctima de un claro penal.
Pablo (4,5): chispazos de la magia que lo hace distinto, pero desconocido a la hora de la definición. Erró dos que él no erra, y después se fue del partido, perdió mucho en el mano a mano.
Coco (-): no ingresó, vio el partido desde el banco con la hinchada y el Cuerpo Técnico. Al menos esta vez se vistió de futbolista, y no de modelo Paco Rabanne.
Hinchada: los mismos de siempre y algunos más, alentaron, sufrieron y se rieron con las acciones del juego. Gracias a todos por estar y aguantar nuestros hermosos trapos.
Mula (4,5): partido relativamente flojo del stopper, a quien se lo notó un poco falto de distancia en algunas jugadas. Por ese motivo, cometió un grueso error que pudo costarle muy caro al equipo.
Peralt (6): seguro de arriba y sin complicaciones por abajo. Por momentos fue víctima de una pasividad defensiva que dejaba recibir a los delanteros con libertad.
Musgo (6,5): una fiera para salir a cortar lejos cuando a los volantes les ganaban las espaldas. Con la vehemencia de siempre, dejó revolcándose a propios y extraños.
Boto (5): correcto, discreto, no pesó mucho en ataque y a veces se metió muy atrás, pegado a Mula sin salir a presionar, y dejando que ganaran terreno por su banda.
Manu (5,5): manejó el balón con cierto criterio, tal como él sabe, pero le faltó continuidad. Protagonizó un blooper al querer despejarla y meter una bomba dentro de nuestra propia área.
Bollo (5,5): buen primer tiempo, bien en la marca (salvo la ruleta), distribuyendo y buscando a los delanteros. Segundo tiempo flojo, mal en la marca, perdido en el juego. Definición a marzo. (gracias Jota)
Cabe (6,5): su nivel era una incógnita, y cumplió. Movedizo pese a dar ventajas desde lo físico, se asoció bien con Pablo en el primer tiempo, le cedió dos pelotas de gol y fue víctima de un claro penal.
Pablo (4,5): chispazos de la magia que lo hace distinto, pero desconocido a la hora de la definición. Erró dos que él no erra, y después se fue del partido, perdió mucho en el mano a mano.
Coco (-): no ingresó, vio el partido desde el banco con la hinchada y el Cuerpo Técnico. Al menos esta vez se vistió de futbolista, y no de modelo Paco Rabanne.
Hinchada: los mismos de siempre y algunos más, alentaron, sufrieron y se rieron con las acciones del juego. Gracias a todos por estar y aguantar nuestros hermosos trapos.
domingo, 16 de noviembre de 2008
RdM 2 - Sfidenze 1: Ni tan cerca ni taaan lejos
Mediodía de domingo, pasión albinegra. En puerto madero un vengativo Resto del Mundo se juntó otra vez para deslumbrar los ojos de sus aficionados. El equipo de las multitudes se enfrentó con el aún no consagrado campeón de la categoría, Atlético Sfidenze. Ante la ausencia del volante-delantero Fran (por lesión) y del delantero-estaca yo(por suspensión) el equipo salió al terreno de juego con una formación alternativa. Al arco, por supuesto, el Alca; la línea de tres sin alteraciones: Mula, Peralta y Musgol. En el medio reaparecía por izquierda Botomágico, por el medio Manu y por derecha, el oriental Yu. Arriba, el eterno Millo y el capitán previo promesa de gol.
Desde el comienzo el partido se hizo trabado, la pelota se disputaba en mitad de cancha y en ese juego la figura del Mago Manuel se hizo cargo de la tarea encomendada y manejó los hilos del juego. Pocas llegadas ocurrieron en los primeros minutos, Resto tenía la pelota pero carecía de peso ofensivo, el rival concentraba sus intentos en pelotazos al 14, quien demostrando gran técnica para bajar la pelota parecía quedarse sin ideas al apoyar los dos pies en el piso; desde ya, (y antes que me puteen) cabe destacar el mérito de la siempre rugosa defensa albinegra.
Promediando la etapa inicial, RdM obtuvo la primera chance de riesgo del partido. De un lateral por izquierda efectuado por el jugador de rulitos, que no es Musgo, encontró el botín derecho del capitán, quien de afuera del área clavó un suave derechazo que entró pidiendo permiso por el primer palo. Promesa cumplida, gargantas llenas de “gol” y segunda dedicatoria del año para el fiel barrabrava.
El trámite del encuentro se complicaba, los negros buscaban por todos lados el empate que asegurase la soledad en la punta del torneo. Justamente, unos minutos más tarde, cerca de la finalización del primer tiempo, lograrían su cometido. En uno de los tantos pelotazos recibidos por nuestra defensa, Musgo y Peral formaron parte de un blooper que culminó en el empate transitorio. (Voy a comentar el gol como lo recuerdo en mi cabeza, cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, fue hace mucho tiempo, en fin…) Pelotazo lejos de los delanteros rivales que primero el más alto de los centrales pifia y luego el jugador de muchos nombres recibe e intenta salir jugando sombrerito mediante. Desafortunadamente, el dios del fútbol retiró la magia de los botines de Musgol y el balón impactó en el pecho del nº 14 rival, quien primero se frenó y luego, ante la muy lenta salida del guardameta, aprovechó para tocar el esférico por un lado e ir a buscarlo por el otro dejando a nuestro portero pintado para finalmente empujar la redonda tras la línea de gol. 1 a 1 y protesta restista infundada por supuesta mano inexistente. Fin de la primera mitad, refresco en las canillas y palabras de motivación desde la tribuna: “sigan así que estamos bien”.
La segunda parte fue parecida a la primera. Por los pies del mediocampo blanco se intentaba jugar al futbol mientras que los negros intentaban pasar esa línea por medio de pelotazos al hábil delantero rival. En una de esas jugadas, por mitad de cancha, Boto conduce el juego por el andarivel izquierdo e intenta jugar hacia el medio para la llegada de ¿manu?, ¿ferka?, en fin… El balón atraviesa todo el campo para caer en posesión del dictador restista, quien piensa: “le pegué una vez en el año al arco (nótese que estamos hablando de arco en relación al espacio demarcado por los tres palos y no al área alrededor) y entró, poray esa era la clave del fulbo… Mah sí… yo castigo de nuevo”. Y ayudado por un rebote en el pequeño jugador rival se cumplió su presagio; y sí, la pelota entró por la ratonera, muy lejos de la estirada del arquero. Resto era pura fiesta, la barra agitaba las banderas mientras la platea aplaudía.
A punto estuvo Sfidenze de empatar el encuentro, otra vez a través de desentendimientos entre los zagueros; (nuevamente me cuesta asegurar la ocurrencia de estos sucesos) esta vez, fueron la Mula y el chulo quienes participaron de la escena; el hincha de huracán bajó la pelota hacia Peralt, quien a su vez se corrió para cedersela a un rival. Por suerte, Francisco reaccionó a tiempo para cortar el avance del atacante quien entrando al área fue impactado desde atrás por nuestro defensor cometiendo un claro penal que no fue sancionado. Corner para los negros y puteada para los muy putos que nos hacían sufrir de nuevo.
En resumen, así se fue (según mi imaginación) el último partido del año, RdM volvió al triunfo y demoró, por escasos minutos, el festejo del campeón. Aunque sería injusto concluir estas demoradas palabras sin antes nombrar la hermosa patada en el pecho que recibió la cobra: encarando en velocidad fue frenado a seco por los tapones levantados de un asesino serial que fue castigado con una simple amarilla.
Y como el partido, se fue el año y el primer torneo de Resto en la categoría más alta del futbol maderense. El resultado fue más que positivo, empezamos el año con el objetivo de mantener la categoría y partido a partido, resultado a resultado, demostramos que estamos a la altura de las circunstancias y nos convencimos de que tenemos equipo de sobra para ser campeones.
Desde el comienzo el partido se hizo trabado, la pelota se disputaba en mitad de cancha y en ese juego la figura del Mago Manuel se hizo cargo de la tarea encomendada y manejó los hilos del juego. Pocas llegadas ocurrieron en los primeros minutos, Resto tenía la pelota pero carecía de peso ofensivo, el rival concentraba sus intentos en pelotazos al 14, quien demostrando gran técnica para bajar la pelota parecía quedarse sin ideas al apoyar los dos pies en el piso; desde ya, (y antes que me puteen) cabe destacar el mérito de la siempre rugosa defensa albinegra.
Promediando la etapa inicial, RdM obtuvo la primera chance de riesgo del partido. De un lateral por izquierda efectuado por el jugador de rulitos, que no es Musgo, encontró el botín derecho del capitán, quien de afuera del área clavó un suave derechazo que entró pidiendo permiso por el primer palo. Promesa cumplida, gargantas llenas de “gol” y segunda dedicatoria del año para el fiel barrabrava.
El trámite del encuentro se complicaba, los negros buscaban por todos lados el empate que asegurase la soledad en la punta del torneo. Justamente, unos minutos más tarde, cerca de la finalización del primer tiempo, lograrían su cometido. En uno de los tantos pelotazos recibidos por nuestra defensa, Musgo y Peral formaron parte de un blooper que culminó en el empate transitorio. (Voy a comentar el gol como lo recuerdo en mi cabeza, cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia, fue hace mucho tiempo, en fin…) Pelotazo lejos de los delanteros rivales que primero el más alto de los centrales pifia y luego el jugador de muchos nombres recibe e intenta salir jugando sombrerito mediante. Desafortunadamente, el dios del fútbol retiró la magia de los botines de Musgol y el balón impactó en el pecho del nº 14 rival, quien primero se frenó y luego, ante la muy lenta salida del guardameta, aprovechó para tocar el esférico por un lado e ir a buscarlo por el otro dejando a nuestro portero pintado para finalmente empujar la redonda tras la línea de gol. 1 a 1 y protesta restista infundada por supuesta mano inexistente. Fin de la primera mitad, refresco en las canillas y palabras de motivación desde la tribuna: “sigan así que estamos bien”.
La segunda parte fue parecida a la primera. Por los pies del mediocampo blanco se intentaba jugar al futbol mientras que los negros intentaban pasar esa línea por medio de pelotazos al hábil delantero rival. En una de esas jugadas, por mitad de cancha, Boto conduce el juego por el andarivel izquierdo e intenta jugar hacia el medio para la llegada de ¿manu?, ¿ferka?, en fin… El balón atraviesa todo el campo para caer en posesión del dictador restista, quien piensa: “le pegué una vez en el año al arco (nótese que estamos hablando de arco en relación al espacio demarcado por los tres palos y no al área alrededor) y entró, poray esa era la clave del fulbo… Mah sí… yo castigo de nuevo”. Y ayudado por un rebote en el pequeño jugador rival se cumplió su presagio; y sí, la pelota entró por la ratonera, muy lejos de la estirada del arquero. Resto era pura fiesta, la barra agitaba las banderas mientras la platea aplaudía.
A punto estuvo Sfidenze de empatar el encuentro, otra vez a través de desentendimientos entre los zagueros; (nuevamente me cuesta asegurar la ocurrencia de estos sucesos) esta vez, fueron la Mula y el chulo quienes participaron de la escena; el hincha de huracán bajó la pelota hacia Peralt, quien a su vez se corrió para cedersela a un rival. Por suerte, Francisco reaccionó a tiempo para cortar el avance del atacante quien entrando al área fue impactado desde atrás por nuestro defensor cometiendo un claro penal que no fue sancionado. Corner para los negros y puteada para los muy putos que nos hacían sufrir de nuevo.
En resumen, así se fue (según mi imaginación) el último partido del año, RdM volvió al triunfo y demoró, por escasos minutos, el festejo del campeón. Aunque sería injusto concluir estas demoradas palabras sin antes nombrar la hermosa patada en el pecho que recibió la cobra: encarando en velocidad fue frenado a seco por los tapones levantados de un asesino serial que fue castigado con una simple amarilla.
Y como el partido, se fue el año y el primer torneo de Resto en la categoría más alta del futbol maderense. El resultado fue más que positivo, empezamos el año con el objetivo de mantener la categoría y partido a partido, resultado a resultado, demostramos que estamos a la altura de las circunstancias y nos convencimos de que tenemos equipo de sobra para ser campeones.
Uno x uno
Alca(7): Firme como todo el año, muy bien de arriba salvando al equipo en muchos centros. Pudo haber hecho algo más en el gol.
Musgo(5): Impreciso en las pelotas aéreas y formó parte fundamental del blooper que conllevó al empate. Por otro lado estuvo muy bien marcando al mejor jugador rival.
Peral (4): Desconocido; su partido más flojo del año, mal de arriba (pifió muchas veces) y formó parte de las dos jugadas más riesgosas del equipo negro.
Mula(6): Lo mejor de la defensa restista, si bien formó parte de la última jugada de riesgo en contra, supo ajusticiar al rival a tiempo y zafó de que le cobren un claro penal.
Ferka(6): Bien en la lucha en mitad de cancha aunque esta vez no aportó vértigo a la ofensiva blanca.
Manu(9): Distinto, hábil, pícaro, se mufó de su marca y manejó los hilos del juego. Actuación consagratoria en un puesto poco común.
Boto(7): Huevo, no encuentro mejor palabra para resumir su actuación. Corrió como loco, marcó, fue al piso y encima de eso, jugó al fútbol.
Bollo(8): La carta de gol. Se vistió de delantero, prometió y cumplió con creces; dos zapatazos de afuera del área para darle el triunfo a RdM.
Millo(6): Muy solo, no consiguió descargar los pelotazos que supo bajar y tampoco consiguió darse vuelta para buscar el arco. Corrió y presionó con ganas.
Fran(-): No entró, esperemos que el año que viene te traiga más suerte y menos lesiones, el equipo necesita tus goles.
La hinchada: Juan Cruz como siempre. Además Carla, su hermana (perdón), la novia de Ferka (perdón x 2), Yami y yo.
Musgo(5): Impreciso en las pelotas aéreas y formó parte fundamental del blooper que conllevó al empate. Por otro lado estuvo muy bien marcando al mejor jugador rival.
Peral (4): Desconocido; su partido más flojo del año, mal de arriba (pifió muchas veces) y formó parte de las dos jugadas más riesgosas del equipo negro.
Mula(6): Lo mejor de la defensa restista, si bien formó parte de la última jugada de riesgo en contra, supo ajusticiar al rival a tiempo y zafó de que le cobren un claro penal.
Ferka(6): Bien en la lucha en mitad de cancha aunque esta vez no aportó vértigo a la ofensiva blanca.
Manu(9): Distinto, hábil, pícaro, se mufó de su marca y manejó los hilos del juego. Actuación consagratoria en un puesto poco común.
Boto(7): Huevo, no encuentro mejor palabra para resumir su actuación. Corrió como loco, marcó, fue al piso y encima de eso, jugó al fútbol.
Bollo(8): La carta de gol. Se vistió de delantero, prometió y cumplió con creces; dos zapatazos de afuera del área para darle el triunfo a RdM.
Millo(6): Muy solo, no consiguió descargar los pelotazos que supo bajar y tampoco consiguió darse vuelta para buscar el arco. Corrió y presionó con ganas.
Fran(-): No entró, esperemos que el año que viene te traiga más suerte y menos lesiones, el equipo necesita tus goles.
La hinchada: Juan Cruz como siempre. Además Carla, su hermana (perdón), la novia de Ferka (perdón x 2), Yami y yo.
domingo, 9 de noviembre de 2008
RdM 0 - OSDE 1: Una pena...
En las tierras puertomadereñas, otra tarde dominical bajo un sol a pleno peronismo constituía el marco de un nuevo encuentro de nuestro querido Resto del Mundo, de importancia esencial en las aspiraciones para campeonar. Ante la ausencia del Mago Manuel, se planteó un 11 titular que había entregado buenos resultados: Alca; Mula, Pepe, Musgo; Ferka, Bollo, Fran; Pablo y Millo. Enfrente, OSDE, un viejo conocido al cual, hasta ese momento, no le habíamos podido robar ni siquiera un empate. Y esta vez, no sería la excepción.
Pitazo inicial, y RdM se mostraba motivado y con sed de revertir la pálida imagen dejada un fin de semana atrás, monopolizando el manejo del balón e insistiendo en ataque por todos los flancos. No obstante, este dominio parcial no pudo traducirse en chances netas de gol, ante un rival que, fiel a su historia, poco proponía. A los 10 minutos del primer tiempo, pablo recibe de espaldas en la mitad del campo, ante la feroz y mal-intencionada marca de un jugador rival. El crack restista, de mecha cortísima, reacciona incensus ira con vehemencia innecesaria, ante lo cual el juez del encuentro decide mostrarle la cartulina colorada en una polémica decisión. El prepúber árbitro sería protagonista lamentable del partido, con un sinfin de errores, una sed insaciable de sacar tarjetas (en muchos casos, innecesarias) y una escasa autoridad. Como nota de color y testimonio de la pauperidad del juez, sacó dos amarillas a Su Chuleza pero no le pintó sacarle la roja. Si, si, una vergüenza. En fin, el Resto quedaba con un jugador menos, pero no un carlitos, sino su carta de gol, su as de espadas, su figura. Y de aquí en adelante, todo se haría cuesta arriba. El primer tiempo terminaría sin mayores acontecimientos.
Antes del comenzar la segunda parte, nos dimos una cálida palabra de aliento para dejar la vida en pos de un resultado necesario y hasta ese momento, merecido. Luego del pitazo, sólo habría más de lo mismo. Promediando la etapa, la dupla técnica opta por sacar al Gordo Ezequiel, quien luchó y luchó pero paradógicamente, no pesó, y dar una oportunidad al Cabe Federico. Ya faltando 2 minutos para el final, puede rescatarse que el impresentable árbitro expulsa a un jugador de la obra social luego de una infracción sobre el Capitán. Finalmente, ante uno de los incontables intentos de RdM en ataque, se pierde el balón y, con el Resto decididamente en ataque, un defensor rival logra llegar en inmejorable posición ante el guardameta circense, definiendo por sobre su huminidad con calidad y suficiencia. Era el 1-0 y el adiós del sueño de campeonar. Ya no quedaría más tiempo.
Una verdadera pena, pues este resultado nos extirpa las últimas chances de campeonar, esas mismas chances que ya habían quedado minusválidas luego de la dolorosa derrota de la fecha precedente. Con este resultado, el próximo partido, que estaba llamado a ser la finalísima del torneo, no será para nosotros más que un partido por el honor.
Vamos Resto! Vamos a ganarle al Sfidenze y a quitarnos esta mufa tan desagradable. La tristeza es grande, no hay que negarlo, pero luego de partidos como estos, no hay nada que reprocharse. Dejamos el alma y el cuerpo, y no se nos dio. Más no puede hacerse. La Frente en alto, mis compañeros restistas!
Pitazo inicial, y RdM se mostraba motivado y con sed de revertir la pálida imagen dejada un fin de semana atrás, monopolizando el manejo del balón e insistiendo en ataque por todos los flancos. No obstante, este dominio parcial no pudo traducirse en chances netas de gol, ante un rival que, fiel a su historia, poco proponía. A los 10 minutos del primer tiempo, pablo recibe de espaldas en la mitad del campo, ante la feroz y mal-intencionada marca de un jugador rival. El crack restista, de mecha cortísima, reacciona incensus ira con vehemencia innecesaria, ante lo cual el juez del encuentro decide mostrarle la cartulina colorada en una polémica decisión. El prepúber árbitro sería protagonista lamentable del partido, con un sinfin de errores, una sed insaciable de sacar tarjetas (en muchos casos, innecesarias) y una escasa autoridad. Como nota de color y testimonio de la pauperidad del juez, sacó dos amarillas a Su Chuleza pero no le pintó sacarle la roja. Si, si, una vergüenza. En fin, el Resto quedaba con un jugador menos, pero no un carlitos, sino su carta de gol, su as de espadas, su figura. Y de aquí en adelante, todo se haría cuesta arriba. El primer tiempo terminaría sin mayores acontecimientos.
Antes del comenzar la segunda parte, nos dimos una cálida palabra de aliento para dejar la vida en pos de un resultado necesario y hasta ese momento, merecido. Luego del pitazo, sólo habría más de lo mismo. Promediando la etapa, la dupla técnica opta por sacar al Gordo Ezequiel, quien luchó y luchó pero paradógicamente, no pesó, y dar una oportunidad al Cabe Federico. Ya faltando 2 minutos para el final, puede rescatarse que el impresentable árbitro expulsa a un jugador de la obra social luego de una infracción sobre el Capitán. Finalmente, ante uno de los incontables intentos de RdM en ataque, se pierde el balón y, con el Resto decididamente en ataque, un defensor rival logra llegar en inmejorable posición ante el guardameta circense, definiendo por sobre su huminidad con calidad y suficiencia. Era el 1-0 y el adiós del sueño de campeonar. Ya no quedaría más tiempo.
Una verdadera pena, pues este resultado nos extirpa las últimas chances de campeonar, esas mismas chances que ya habían quedado minusválidas luego de la dolorosa derrota de la fecha precedente. Con este resultado, el próximo partido, que estaba llamado a ser la finalísima del torneo, no será para nosotros más que un partido por el honor.
Vamos Resto! Vamos a ganarle al Sfidenze y a quitarnos esta mufa tan desagradable. La tristeza es grande, no hay que negarlo, pero luego de partidos como estos, no hay nada que reprocharse. Dejamos el alma y el cuerpo, y no se nos dio. Más no puede hacerse. La Frente en alto, mis compañeros restistas!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)