martes, 29 de julio de 2008

RdM 3 – Todos Juntos No 1: Campeones de Invierno

Luego de un año y medio de reticencias, este humilde servidor se rinde ante las presiones de la gente (y la amenaza del dictador) y se dispone a narrar lo acontecido en el predio de la costanera.
Nos enfrentamos a Todos Juntos No, equipo que había ganado los cuatro jugados, manteniendo el himen en su arco, pero sin mostrar gran fútbol, y con antecedentes de arrugar frente al mundito albinegro. Compartíamos la punta, teniendo ellos un partido menos. Perder significaba despedirnos del campeonato. Todos sabíamos lo crucial del encuentro, y la previa fue caldeada: “les metemos cuatro” dijimos, “bollo, hago dos goles y me chupas la pija” respondieron, “si no le ganamos a estos muertos no juego más en Resto” concluí; incluso nuestro barrabrava tenía claras instrucciones sobre como tratar a la novia de un delantero rival.
Pero el domingo a las 12:00 comenzó a rodar la bola y se terminaron las palabras.
Formamos con “Pletikosa” Binicki al arco; Musgo “apretá el 8” Muschiatelo como stopper por izquierda, “La Mema” Peralta como libero y “no me pongo apodos a mi mismo” Di Fabio completando la zaga; en el medio se paraban “Friendly” Barone, “Il Capitanno” Boullosa y “Tesis Dedicada” Yu; arriba, nuestros tanques, “Obsceno del Gol” Haedo y “Remisero” Moralejo. Santi Avalle, Boto y El Cabe, se quedaron en el banco para pedir tarjetas, exigir pierna fuerte, y ver si en algún momento podían entrar a jugar. Notarán que faltan Manu, de viaje por nuestro país, y Coco, quién seguramente tenía una resaca espeluznante (a riesgo de prejuzgar).
El equipo tricolor sacó del medio y tuvieron su chance. Atacaron por la derecha, mandaron un centro, el Alca salió mal, la volvieron a meter al area, la sacamos como pudimos, y luego de más rebotes, la pelota terminó en un saque de arco. Luego de este sofocón, Resto se despertó y se adueñó del juego. Porque se los anticipo ahora: el primer tiempo fue baile. Arriba creamos una situación de gol tras otra, y la seguridad defensiva le permitió al arquero-clown leerse la Viva y resolver algunos sudokus. A los cinco minutos de juego, llegó la primer alegría: sacamos un corner desde la derecha, el esférico queda boyando en el área y nuestro reciente licenciado oriental (quien utilizó la camiseta retro) lo hace besar la red con potente derechazo: 1-0 y a seguir tocando.
Las chances para aumentar eran continuas. Millo conjugó bien con o amigou das crianças por izquierda y definió cruzado frente al atemorizado arquero rival, pero la pelota atravesó el area sin encontrar quien la empuje. Luego se adueñó de un tiro libre prometedor, que terminó siendo muy alto. Fat&Gym se iba a quedar con las ganas de dedicarle un gol a su padre-espectador. Además cada corner o lateral al area era medio gol. El aprendiz de Mussolini hizo gala de su preciso botín derecho al gritar “PERAAAL” y a continuación enviar un centro a la cabeza del señor de las alturas, quién la bajó al area y casi gritamos el segundo. Mientras tanto, poco pasaba lejos del arco todosjuntosnoense. Musgo deleitó a todos con una serie de patinadas y el árbitro dió muestras de su pobreza personal al cobrar más de un hombro-con-hombro y amonestar a Bollo por un par de sutiles pataditas en un tobillo ajeno. Llegando al minuto 15 de la primera etapa, los abrumados defensores rivales quisieron salir jugando. El 14 restista interceptó el pase (si!), trabó y ganó con el último hombre (siiii!), le tiró un sombrerito al arquero (siiiiii!) y de cabeza la mandó a guardar (SSSIIIIIIIII!!!!!). El animal del gol había realizado otra de sus hazañas, y sus compañeros solo podíamos mirarnos y comentar “que fácil que parece todo con este tipo”. Merecidísimo 2-0, delirio en las tribunas y el sentimiento de estar solos en la punta a flor de piel. Los minutos siguientes fueron más del mismo asedio hasta aquí mostrado. Los delanteros presionando, los volantes verticalizando y El Cabe con ganas de comprarse su primer paty del día. La última, obviamente, también fue para nosotros. En otro fallido despeje de la defensa, Bollo la agarra de lleno pocos metros fuera del area; el remate es fuerte pero al centro, el arquero la manotea, y el rebote se le escapa a nuestros arietes. El juez escucha los pedidos de clemencia de la escuadra rojiverde (y blanco) y decreta la finalización del primer tiempo. Así se fueron los mejores 20 minutos de Resto del campeonato.
En el entretiempo la dupla Boullosa-Boullosa decide cuidar la presión arterial del equipo, y saca al factor de riesgo Moralejo, pone al “Terror de las chinchillas” Avalle al medio y manda a FranCesc arriba. La clara intención: cerrar filas en el mediocampo y ganar velocidad en la delantera.
El segundo tiempo tuvo otro matiz. Todos Juntos No se dio cuenta que se le acababa la mentira de equipo imbatible, y salió con los ojos vendados y los tapones de punta a ver si pasaba algo. Comenzaron los roces y a los pocos minutos S.A. tuvo una reacción exaltada (eufemismo de ridícula y al pedo), prometiéndole la muerte a un TJN´s. Al árbitro el partido se le iba de las manos y cobraba faltas inexistentes y no amonestaba en ocasiones meritorias. Mientras los históricamente fríos de pecho intentaban con bochazos (su juego por el piso fue cortado sistemáticamente), nosotros nos basábamos en tirársela a Pablo, quién, en gran partido, se encargaba de aguantarla y tocar para los costados o encarar él.
Antes de los 10´ cae otro centro en las inmediaciones del Alca, el central contrario anticipa a más de uno y clava un gran cabezazo al ángulo.2-1, y mientras llevaban la pelota hacia la mitad de cancha, a más de uno se nos cruzaron fantasmas de empates sufridos, pero el grito fue claro “hacemos el tercero y se acaba la joda”. Resto no perdió el orden, y el rival siguió nervioso. Un nervioso Nº22 primero hizo una alevosa falta en mitad de cancha (ignorada por el árbitro), y segundos después empujó a nuestro hombre gol frente a las narices del juez, quien no tuvo más remedio que expulsarlo, sin percatarse de la patada que tiró Pablito. Nuestro enojado delantero solo fue calmado cuando su hermano mayor le aclaró: “si hay que pegar, pego yo que no me pueden suspender”.
Con más rispideces que fútbol, Resto siguió buscando, y creció junto a la figura del Licenciado Yu, que siguió corriendo y apilando por la derecha cuando muchos ya parecían cansados. Tuvimos un último susto cuando en un centro cruzado, éste narrador confió en que la pelota salía y se olvidó de su jugador a marcar, el cual llegó a cabecear sobre la línea y la pelota dio en el travesaño, evitando el empate y permitiendo que las bolas me bajen del cuello.
En los últimos minutos, otro contrincante fue expulsado por putear al arbitro, clara muestra de su impotencia, producto de ser superado una y otra vez por los del fondo. Con dos más, era cuestión de meter el tercero para embellecer la planilla final. Y nuevamente llegó por medio de la figura de la cancha. En una jugada de varios toques, Haedo encaró y la abrió hacia la derecha, apareció Santi, cruzó el pase hacia Fran que entraba por la izquierda, quien en vez de pegarle de una, volvió a tocar al medio; ahí el monstruo pensó “basta de tikitiki” e infló la red a pura potencia (un defensor la desvió, pero se lo damos a él porque somos buenos y la pelota entraba igual). 3-1, partido liquidado, y más punteros que nunca. Ingresó Boto por Ferka, pero ya no quedaba tiempo para nada.
El juez pitó, el encuentro terminó y Resto del Mundo se adueñó de la punta y se consagró Campeón de invierno. Título chistoso y decorativo, poco importante para éste plantel con ambición, sed de gloria, y unas ganas locas de ser campeón de todo en su primer año en la A. Jugando así, vamos confiados.

Uno x Uno

Alca (5,5): Sacó alguna, falló en otra y evidenció su problema a la hora de armar barreras. Sin responsabilidad en el gol.

Musgo (7): Sin fallas. Recuperó y sacó todo lo que le vino por su banda. Incluso sus resbalones causaron más risa que preocupación.

Peral (7): Si bien el del gol era su marca, no es justo decir que fue culpa de él. Seguro por arriba y por abajo, también colaboró en el ataque aereo.

Mula (6,5): de muy sólida tarea como a lo largo de todo el campeonato, cometió la falla de dejar correr una pelota que pudo significar un absurdo empate, y así se ligó los agudos retos de mi persona. Por abajo, impasable. (by Bollo)

Fran (7): De volante primero y delantero después, tuvo un buen partido. Subió bien la pelota, colaboró en la marca, y sólo falló a la hora de concretar un par de chances claras que tuvo.

Bollo (7,5):Manejó los hilos del mediocampo, asistiendo al festival de la delantera. Mostró clase el ejecutar las pelotas paradas (excepto un tiro libre, creo, ya no me acuerdo).

Ferka (7,5): En su modalidad tractor, avasalló por su costado. Nos sigue sorprendiendo llegando a los bochazos que nadie puede alcanzar. Y nos dedicó su tesis, un amor.

Millo (6,5): Se movió bien y creo situaciones. Lástima que no pudo concretarlas. Fue reemplazado en el entretiempo.

Pablo (9.25): Su mejor partido del año. No solo hizo dos goles, sino que se entendió con todos y tocó, tiró paredes y amedrentó a los defensores. El 10 me lo reservó para cuando haga el gol que nos de el título.

Santi (6): Entró en el segundo tiempo y estuvo mal parado a la hora de marcar. Se enojó rápido, pero después pudo aportar toque en la salida y orden en el medio.

Boto (-): Jugó apenas un minuto, no se si la tocó. Gritó bien desde afuera.

El Cabe (-): Se dedicó a la parte técnica, nunca se puso los cortos.

Hinchada: Nutrida y fervorosa. Las novias divinas aportaron glamour, Nestor nos miró con elegancia y bigote, los amigos de Millo alentaron ruidosamente y Juan Cruz se quedó con las ganas de toquetear a la novia del delantero rival (por ausencia de la muy cobarde).

miércoles, 23 de julio de 2008

RdM 0 - MVN 0 : Un empate con sabor a p... oco.

Y bien amigoas, un nuevo mediodía dominical era cita de este el equipo de nuestros corazones. Enfrente se erguía un gigante pretérito, de extenso palmarés, historia y reputación, pero de alicaído presente a causa de la ausencia de sus rutilantes figuras. El favorito, sin duda alguna, era la escuadra restista, quien mandaba hasta entonces en la tabla de posiciones.

El 11 titular no acusaba más que la ausencia justificada del Mago Manuel, en una experiencia laboral en el Norte Argentino. La valla, protegida con piruetas y malabares por “Yosapa” Binicki; “Mula” Francisco, “Peralt” Peralta y “Mosquetero” Muschitiello, en una zaga que cada partido se afianza más; “I Love” Yu, “Roedor Mugriento” Boullosa y “Saeta Fucsia” Barone, en el mediocampo; “Démosela y que nos salve” Haedo y “Vaca Mu” Moralejo. En un costado de la cancha, esperaban su oportunidad “Boto” Boto, “Papá negro” Avalle y “Big Head” Boullosa. El jugador #10, el autoproclamado "Papu" Juan Cruz, también se apersonaría, como domingo tras domingo.

Pitazo inicial y se lanzaban 40 minutos del deporte más hermoso del mundo, aunque en su versión “campo”, con la connotación despectiva del caso. Ya desde los albores del encuentro, el desarrollo se mostraba notamente favorable a nuestra escuadra y el peligro sobre la meta contraria no se haría esperar. A los 2 minutos de partido, un córner magistralmente ejecutado por el arma-juego albinegro roza la cabeza de Pablo y cae en el segundo palo en la posición del generoso en caderas, quien con un remate potente desvía el esférico por sobre el larguero. Si bien sin inquietar seriamente al tímido arquero rival, el balón era monopolizado por los Pelco-sponsoreados, frente a un equipo de escasa vocación ofensiva. La idea futbolística era clara: pelota a ras del suelo, juego por los flancos de la mano de Ferka y Musgo y búsqueda de los 3 movedizos atacantes. Tres? Sí, tres porque el amigo de los niños no puede negar sus orígenes y es siempre un atacante más, llevando peligro y vértigo mas descuidando ligeramente su puesto centrocampista. Más allá de algún remate aislado, no existe mucho más que destacar de la primera etapa.

La charla de canillas redundaba en aliento y confianza en nuestras fuerzas, reconociendo la deuda de ocasiones netas de anotación. Las premisas para la segunda batalla se verían plasmadas desde los primeros instantes: rematar al arco para inquietar a un guardameta que no parecía muy diestro en su puesto. A los 3 minutos, el 4 albinegro hurta el balón luego de un tiro libre rival, entrega con celeridad a Cesc quien encara con decisión y shotea sin tino. Con el correr de los minutos, el goleador Pablo era quien acaparaba prácticamente la totalidad del juego en ataque, siendo buscado incansablemente por mediocampistas y fellows atacantes. Sin embargo, a diferencia de los encuentros anteriores, sus potentes disparos no encontrarán destino de red. Por el otro bando, se advertía una notable mejoría en el funcionamiento, con un #16 picante en ataque aunque relativizado por el notable rendimiento del cruza de burra y caballo. Unos minutos después, luego de una buena jugada colectiva de izquierda a derecha, Ferka recibe de los pies del Gordo en un posición inmejorable para castigar pero con acierto decide buscar el pase extra, aquel que hace la distinción, para habilitar a pablo, quien con un remate defectuoso logra encontrar el fondo de la meta. GOOOOOOO..... NO! Offside inventadísimo por el Pastel del Árbitro, respondiendo al pedido - Telegrama mediante - de un zaguero rival. Este servidor se aventuraría a afirmar que no sólo uno, sino 2 (dos) jugadores rivales habilitaban a nuestro atacante, quien en encolerizada reacción embate al juez. El Resto se tenía que olvidar de esta injusticia y seguir bajo los mismos estandartes.
A los 11 minutos de la etapa complementaria, como resultado de una electrizante escalada y un centro brillante del Mosquetero, la ocasión más clara del encuentro impactaría con el parante izquierdo luego de que Francesc BarOne –entrando en velocidad desde la izquierda – conectara un buen cabezazo. Dos minutos después, ante una cesión precisa de Mula, Millo domina el esférico, evade a dos rivales –con escasa belleza técnica pero indudable efectividad-, entrega en la puerta del área el esférico al Oriental. Él, con un precioso taco, encuentra al goleador en plena carrera quien, meciéndose ágilmente hacia su derecha, ve el hueco y dispara ligeramente desviado por sobre el travesaño, robando suspiros propios y ajenos.

El partido se terminaría de la misma manera que comenzó, con RdM en ataque, literalmente “peloteando” al equipo rival, pero con escaso tino a la hora de la definición… y a fin de cuentas, de ellos se trata el fútbol: de concretar las ocasiones creadas. Esta es la asignatura pendiente de un equipo con talentosos jugadores y buen volumen de juego, que no puede plasmar en el resultado un dominio común denominador a casi todos los encuentros. Habrá que trabajar fuertemente sobre este aspecto si es que se quiere pelear bien arriba hasta las últimas consecuencias. Argumentos hay, y buenos. Confianza? De sobra. Este equipo, jugando bien, le puede ganar a cualquiera; jugando a media máquina, a muchos.

La fecha siguiente, a entender del cronista y sus allegados, es decisiva: nos espera el puntero, de sorprendente andar en el torneo, con 4 victorias en igual cantidad de encuentros. Arriba, muchachos! Ya no se pueden dejar más puntos en el camino al título!

Uno x Uno

Alca (5.50): Sin sofocones, más allá de alguna payasada con sus miembros inferiores, respondió con solvencia.

Mula (7.00): Figura del escuadrón defensivo, se consolida en su puesto en base a fiereza y tiempismo. No se cansa de arruinar embates de los finges rivales.

Pepe Chulo (6.00): Buena actuación del líbero. Su puntuación sólo responde a su escasez de trabajo durante el encuentro, por notable rendimiento de sus colegionarios e impotencia adversaria.

Mosquetero (7.00): Orden y Progreso es el lema de este gran zaguero, al cerrojar su flanco para rivales y ser una opción siempre potable de desborde. Generó el centro para la ocasión más clara. Se insiste: es debilidad de quien relata.

Fertin (6.50): Cada vez más afianzado en su nueva posición, este potente oriental literalmente atropella a sus rivales en cada escalada. Fundamental para el funcionamiento colectivo.

Deeri Reat (5.50): Prolijo y feroz en defensa pero con escaso peso en ataque. No pudo rematar con precisión en dos ocasiones netas. Su actuación más floja de un torneo en el cual venía descollando.

Francesc (6.00): Sagaz en ataque, tuvo la chance más nítida en su cabeza. Su vocación ofensiva hizo sentirse en el mediocampo, donde el 5 debió duplicarse en la marca.

Pablo (6.00): La referencia en ataque, con remates siempre inquietantes.

Millo (5.50): en el primer tiempo se mostró muy impreciso al jugar de espaldas e intentar bajarle pelotas a sus compañeros. En el segundo mejoró, y armó dos buenas jugadas que llevaron peligro. Jugó lejos del área (El Dictador Dictó).

Boto, Santi, Cabe, Juan Cruz: No ingresaron, pero alentaron en todo momento a sus compañeros y amigos. Chapeau.

jueves, 17 de julio de 2008

Acá están, estos son...


Los muchachos de Perón. Y de Resto del Mundo. Con sus casacas nuevas, más facheros que nunca.

Arriba, de izquierda a derecha: Santi, Cesc, Alca, Musgui, Coquinho, Chulo, Mula, Cabeza.
Abajo: Manu, Botito, Pablo, Juan Cru, Fertin, Boco y el Gordo Millo.

miércoles, 16 de julio de 2008

RdM – Sitedesqui: ¿Por qué es un pobre tipo?

Domingo 13 de julio, 16 horas, dos planetas chocaban en la cancha 1 del Campo de Deportes. Por un lado, el gigante Sitedesqui de las megaestrellas, siempre dando pelea arriba en la máxima categoría. Por el otro, nuestro querido Resto del Mundo, equipo que ya brilla con luz propia luego de su título en la C, su inmediato ascenso en la B, y un comienzo en la primera división a la altura de las circunstancias. Después de 2 triunfos y un empate, este encuentro se presentaba como una bisagra para determinar en dónde estábamos parados, frente a un equipo de esta talla. Un triunfo nos dejaría la punta en soledad, a la vez que nos otorgaría la chapa de candidato de fierro. No obstante la trascendencia del match, varios players del team albinegro, entre los cuales este cronista se incluye, arribaron al predio maderense pocos instantes antes de la hora pactada. Qué falta de criterio… En fin, llegaron todos y se dispuso la alineación titular en la cancha. Alca en la valla, la línea de 3 que se recita de memoria como Ibarra-Bermúdez-Samuel-Arruabarrena, en el medio Ferka iría por derecha, Pablo B. cronista, capitán, tutor y encargado como volante central, y Manuel por la izquierda. La dupla de ataque sería la misma que contra Ballena Franca. Francisco “amigo de los niños” Barone y Gol Haedo. En el banco esperarían ansiosamente Boto, Santi A., el Cabeza y Coquito. Como verán, Resto presentaba un plantel muy flaco, y esto se debió a que toda la gordura se tomó un fin de semana de licencia y se fue con Millo a su Bahía Blanca natal. Como condimento extra, por si faltaba alguno, se estrenaba la nueva y coquetísima bandera, que lució radiante detrás del arco que da al dique. Todo dispuesto entonces, y a rodar el fútbol, diría José Jozami.
De movida nomás, el partido presentaría claramente la intensidad con la que se jugaría, del mismo modo que el juez (un muñeco cara de nene) comenzaría a dejarlo escapar de su control. 30 segundos de juego le bastaron al cirujano Musgo para meter un planchazo violentísimo en la mitad de la cancha, jugada claramente merecedora de tarjeta amarilla. Chicho Serna dejó su enseñanza en esto de murrear antes de los 5 minutos. A todo esto, el juego era dominado por el conjunto rojinegro, que atacaba con mucha gente y manejaba la pelota en la mitad de la cancha. Las dos bestias de arriba inquietaban constantemente a la defensa de Resto, que de cualquier manera se las arreglaba para ahuyentar el peligro, a veces con limpieza y otras tantas valiéndose de infracciones que el juez sancionaba u obviaba a su antojo. Del lado de Resto, poco. Unas escasas aproximaciones que terminaban con tibios remates de media distancia. Ferka fue el principal protagonista de este tipo e maniobras en un par de ocasiones. En la mejor jugada colectiva del primer tiempo, algunos toques por izquierda derivan en un cambio de frente de Fran para este servidor que ingresando por la derecha remata de media distancia desviadísimo. El resto del tiempo se jugaba en campo propio. Aún así, el rival tampoco podía generar peligro concreto sobre la valla custodiaba por el Clown. Apenas un tiro libre desde la derecha fue rematado por el zurdo número 12 con potencia a ras del suelo, obligando a la atinada estirada del guardameta restista para alejar el peligro. El bloque defensivo de RdM realizaba hasta aquí una tarea excelsa. Fue en medio de la intrascendencia ofensiva de ambos equipos cuando, promediando el primer capítulo, Resto del Mundo dispuso de un tiro de esquina a favor desde la punta izquierda. Manu lo ejecutó al corazón del área, y tras una salida en falso de Nico, portero rival, Pablo, cuándo no, quién si no, qué otro que él, logra conectar un frentazo o nucazo o algo con mucho esfuerzo que se cuela en la meta rival de emboquillada, pidiendo permiso. Bramido de gol de Resto, locura y algarabía por la apertura del marcador conseguida en el momento indicado. Sin haber hecho méritos en la ofensiva, Resto se ponía en ventaja frente a un durísimo rival, y era puntero en soledad. Cuarto tanto del goleador en igual cantidad de juegos, demostrando una vez más que es la carta ofensiva por excelencia de este conjunto. El gol trajo tranquilidad al equipo albinegro, que vio solucionadas gran parte de las dificultades que el partido le presentaba. Le quedaba por enfrentar los problemas que el rival le generaba cerca de la valla de Binicki. Es ese aspecto, la tarea de los defensores era casi perfecta, pero se percibía que el peligro estaba latente, y que en cualquier momento una genialidad de algún delantero rival podía significar la igualdad en el marcador. Dicha tranquilidad contrastó con el nerviosismo en aumento que dejaron ver los rivales en su comportamiento, al verse en desventaja en el marcador. El árbitro fue el blanco de todas las protestas por parte de ellos a raíz de las patadas, así como también de las nuestras a raíz de las protestas de ellos, y así sucesivamente hasta que el encuentro se convirtió en una maraña de reclamos hacia un juez que mostraba evidentes dificultades para ejercer la autoridad. En medio de esta situación, se diluyó el primer tiempo y nos dirigimos hacia las canillas.
Sin modificaciones en la formación, RdM salió al terreno de juego a disputar los últimos 20 minutos con la premisa de mantener la concentración al máximo, no cometer errores en defensa, no descuidar las piezas claves del rival, e intentar en lo posible lastimar con una contra para liquidar el pleito. La vocación ofensiva del rival había demostrado en el primer tiempo ciertas falencias en la faz defensiva, donde Pablo H. a menudo recibía de espaldas mano a mano con el último defensor. Era cuestión de que el 14 pudiera deshacerse de su marca para que enfrentase cara a cara al hijo de los tíos de Millo, pero también la dificultad residía en hacerle llegar el balón al goleador.
Se reinició el juego, y el desarrollo no mostró demasiadas variantes. Resto logró agruparse un poco mejor, y así no sentirse tan superado en el juego, pero de todos modos el que manejaba el balón y en buena parte el terreno era Sitedesqui. El número 12 era el receptor de todos los bochazos, y se las arreglaba bastante bien para complicar, aunque más tarde o más temprano sucumbía ante la marca escalonada que proponía Resto. Siendo bueno, también sucumbía ante los agarrones, toquecitos, pataditas y empujones que religiosamente sabíamos darle. Los reclamos y puteadas al árbitro se hicieron cada vez más vehementes (“Qué hago si me pegan en todas las jugadas, me voy a mi casa?”), así como el juego se volvía áspero. Sitedesqui devolvía el rigor impuesto por RdM con violentas patadas, varias de ellas merecedoras de amonestaciones que el cronista de Racing de Estudio Fútbol (gracias Musgo!) obviamente nunca mostró. A esta altura el partido había adquirido la tónica de una épica. Este cronista jugaba 5 metros delante del Chulo, y nunca cruzaba la mitad de cancha. O amigo das crianzas oficiaba casi de doble 5, 10 metros delante de quien estas líneas escribe, y también tenía la obligación de llegar acompañando a Pablo cuando el equipo lograba meter una contra. Así, Cesc tuvo el segundo cuando Pablo le cruza una pelota de derecha a izquierda, pero el 9 define de primera y exigido ante la salida del portero, quién esta vez responde con eficacia, quedándose con el mano a mano. En la otra área, el 12 seguía intentando por todos los medios. Así, ganó un tiro libre a favor en la puerta del área, levemente volcado hacia la izquierda. Un penal con barrera, lo que se dice. Lo ejecutan fuerte, al palo del arquero, con gran precisión, y cuando parecía que el empate era un hecho consumado, que Alca jamás llegaría a ese balón, es Mula quien afirmado sobre la línea, logra despejar a cualquier parte esa bomba de tiempo, y así salva increíblemente la caída de la meta restista. “Cuando la ví venir pensé ‘si no me muevo de acá, no es gol’, y así la saqué”, declararía a la postre el zaguero para este medio. Pasó el temblor, y a esa altura parecía que ya lo peor había quedado atrás. En ataque, Resto encontraba más espacios debido a la desesperación rival por conseguir la igualdad, que los llevaba a adelantarse mucho más en el terreno. En una contra, Nico debe salir lejos de su arco para despejar una pelota, que queda viva en 3/4 de cancha a los pies de F.Barone, con la meta desguarecida. Ocurre que el 9 no se animó a patear con la zurda, y al intentar acomodarse frente a su marca perdió mucho tiempo, y así la chance de desatar el grito de gol. Posterior a eso, un tiro libre en mitad de cancha es ejecutado por este cronista con potencia en dirección directa a la meta, buscando algún roce o distracción que derive en el balón inflando las mallas. Pese a la maniobra distractiva de Fran, el arquero rival consigue desviar por encima del travesaño el peligro. Era el mejor momento de Resto en el segundo tiempo. Afirmado atrás, había logrado salir del asedio y mantener por algunos minutos el juego lejos de la valla del yosapa. Quedaban pocos minutos de juego, y el encuentro era cada vez más caliente. Sitedesqui tomó coraje y ensayó una nueva embestida contra el arco de Resto. Una seguidilla de pelotas paradas, desde la izquierda y la derecha, debían ser despejadas una y otra vez por la incontable cantidad de hombres que RdM metía en su área para defender, con la Mula (a esta altura la figura del equipo) como abanderado. Mientras Peralt andaba a los piñazos con el central rival (y este se descargaba en mí, dando lugar a una cómica conversación en el área), todo el equipo sostenía el resultado como podía ya restando pocos minutos. En ese momento, el 12 llora por enésima vez una falta sobre la derecha, y esta vez Pantriste compró y cobró tiro libre directo. Bien volcado sobre la derecha, era ideal para el chanfle de un zurdo al palo del arquero, con potencia. La barrera era conformada por 3 hombres, mientras que el rival, inteligentemente, disponía de un jugador que molestara al arquero. El juez da la orden, y contra todos los pronósticos, el 12 rival, figura de su equipo, ejecuta un disparo de zurda con 3 dedos, por afuera de la barrera, que a juzgar por el desenlace de la jugada estaba mal colocada. El balón se dirige hacia el arco y no puede ser detenido por Alca, quien no se esperaba esa trayectoria, y además era molestado por el rival antes mencionado. Era el empate que hasta aquí tanto habíamos evitado, y ya nada se podía hacer. A partir de este momento, este cronista deberá disculparse con sus incondicionales lectores, ya que no podrá describir exactamente lo que sucedió por haber estado ensimismado en mi sentimiento de calentura e incredulidad por el empate. Simplemente pude escuchar cómo Musgo le imploraba al 12 rival que “encare de nuevo por esta banda”, mientras este muchacho gritaba el tanto con animosidad hacia el sector donde nuestro equipo se disponía a reanudar el juego. Entonces fue cuando Pablo se le va al humo a un rival, y se forma el tumulto (Nota de la R.: me han llegado versiones que indican que luego de que le griten el gol en la cara, Pablín le arroja un puntapié a un rival, que devuelve un escupitajo, y así se desencadena la seguidilla de hechos desafortunados, pero no puedo confirmar la veracidad de esta fuente). A mi juego me llamaron, dijo el impresentable juez, que hacía rato había perdido el control del partido y generado tanta tensión entre ambos equipos por dejar escapar las riendas de las acciones. Estaba completamente asustado, esperando la hora de terminar el partido, y esto le vino como anillo al dedo para suspender el encuentro, al ritmo de “así no se puede jugar más”. Un pobre muchacho. Indignados, ambos equipos se le fueron al humo al árbitro, y le arrojaron una seguidilla de improperios irreproducibles en un medio escrito como este. Pero no hubo caso, ese fue el triste final de este emotivo partido de fútbol. Masticando bronca, Resto del Mundo vio cómo se le escapó de entre los dedos otro punto fundamental en la lucha por el título en los minutos finales del match. Fue inferior a su rival en juego, eso es indudable, pero no lo fue ni por asomo en actitud, en inteligencia ni en oficio para afrontar un desafío como este. Se le jugó de igual a igual a un equipo de la elite del campo, y se estuvo a un triz de obtener el triunfo, de no ser por un tiro libre en el final y una genialidad de uno de los mejores jugadores del campo. Jugando así, se festejarán triunfos con frecuencia, y será muy difícil que haya que lamentar derrotas. El equipo nunca estuvo en desventaja en lo que va del torneo, marcó en todos los partidos, y se fue al entretiempo ganando (vieja deuda que traía del año pasado) en 3 de las 4 ocasiones. Casi todos los jugadores se encuentran en gran nivel, y muchos de ellos creciendo notablemente, al mismo tiempo que el equipo en su totalidad se muestra cada día más aceitado. Sigue invicto. Y con más ganas de estar en la pelea que nunca.
No sólo con la esperanza, sino también con la fiel convicción de poder gritar la palabra que empieza con C a fin de año, se despide de ustedes este humilde servidor, a la vez que los exhorta a aumentar la pluralidad de este blog, variando sus cronistas más de lo que lo hace en la actualidad. A escribir, muchachos (teléfono, Mula).

Uno x Uno

S. Binicki (6): a pesar de ser atacado gran parte del partido, no tuvo mucho trabajo. Tapó una buena bola en el primer tiempo, aunque posiblemente haya acomodado mal la barrera en el empate de ellos.

F. Di Fabio (8): la figura del equipo. Seguro por donde se lo mire, se plantó bien en el duelo contra los delanteros. Salvó una pelota en la línea y se elevó hasta los propios cielos para despejar de cabeza.

F. Peralta (7,5): otro que anduvo bárbaro. Por abajo, respondió bien contra el 12. Por arriba, el patrón de siempre. Le faltó un golcito arriba para coronarse.

N. Muschitiello (7): la tercera pieza de esta defensa dura como roca. De entrada mostró los dientes (o los tapones, mejor dicho), y no paró de dar leña cuando hizo falta. Mostró mucha personalidad para bancarse el duelo con el 12 y no achicarse cuando se calentó el partido.

F. Yu (6,5): firme por su banda, colaboró mucho en la marca siendo clave para asistir a los defensores cuando hizo falta. Intentó un par de veces de media distancia, aunque en ataque no pesó tanto.

P. Boullosa (6,5): metió mucho en el partido y cumplió con la responsabilidad que caía en sus hombros al ser capitán. Hizo resistir bien al equipo pero no pudo aportar tanto al ataque. (gracias Boto!!!)

M. Eiras (5): no gravitó mucho en el juego. Se vio perjudicado por la dinámica del partido, más de necesidades en la marca que en la creación con la pelota al pie, su fuerte. De cualquier modo, fue incansable en el ida y vuelta y se acomodó bien en su sector a la hora de marcar.

F. Barone (6,5): todo sacrificio. Corrió, corrió y corrió todo el partido. A la hora de defender, fue uno más en el mediocampo haciendo sombra y molestando la salida de los volantes. También tuvo que llegar para acompañar arriba y lo hizo: tuvo el segundo pero no pudo concretar.

P. Haedo (7): una vez más, si es gol de Resto, 14 dice la chapa. Aparición fantasmal en el momento clave para abrir el marcador, y mucha voluntad arriba para pelear bastante solo. Comandó los contraataques con criterio, y su temperamento desencadenó la suspensión final.

No ingresaron: Boto, Cabe, Coco y Santi. Típico partido en el que uno piensa “dejemos todo como está, mejor no cambiar nada”. Murieron en la cancha los 9 que arrancaron, y por lo tanto no hubo modificaciones. Igual los quiero a todos.

Hinchada: cada vez más numerosa. Juan Cruz (jugador número 10), Marra, Vicky, Carla, Yamila, Caro y el hermano de Vicky, sufrieron palmo a palmo la definición de este apasionante encuentro hasta el final. Cada vez nos vienen a ver más chicas. Se ve que ahora somos más lindos que cuando estábamos en la C…